
“Rocco y sus hermanos” (1960), una de las películas mayores del magistral director Luchino Visconti y dentro de la filmografía de Alain Delon, que acaba de dejarnos, considerada su mejor película junto a «El gatopardo»
Fue emitida el pasado lunes en el programa «Días de Cine Clásico» de la 2 y sirvió como un buen homenaje del programa a la figura de Alain Delon,que acaba de dejarnos, una de las estrellas más grandes que ha dado jamás el cine europeo, protagonizando además un buen número de films inolvidables.
Una noticia, la de su muerte que no nos sorprendió porque hace tiempo que estaba muy mal, pero no por ello ha sido menos triste.
En lo referente a “Rocco y sus hermanos”, estamos sin duda ante una verdadera obra maestra sobre una viuda y sus hijos que viniendo del sur de Italia se mudan a Milán.
Pero pronto se dan cuenta de que sobrevivir en esta gran ciudad no es nada fácil. El trabajo escasea y también acecha la corrupción. Con: Alain Delon, Renato Salvatori, Annie Girardot, Katina Paxinou, Roger Hanin, Paolo Stoppa, Suzy Delair, Adriana Asti y Claudia Cardinale. Gran banda sonora de Nino Rota.
Conmovedor drama social

Es una desgarradora historia familiar que narra un periodo histórico de la Italia de los años 50, de los desequilibrios económicos entre el norte y el sur del País. Nunca entendí porqué la geografía nos recuerda que la riqueza está siempre en el norte y la pobreza en el sur.
Es frecuente comparar esta obra de Luchino Visconti con una ópera (Visconti amaba la ópera y era un gran creador de montajes líricos). Está efectivamente estructurada en cinco actos, cada uno subtitulado con el nombre de uno de los hermanos, y en ella es esencial tanto la puesta en escena como el ritmo, sin olvidar el protagonismo de la maravillosa música de Nino Rota. La estructura operística del film no condiciona en absoluto el desarrollo del argumento, e incluso proporciona un encomiable sentido unitario a esas cinco partes que la componen.
Pero su originalidad formal no termina aquí; el cineasta que había realizado una de las películas paradigmáticas del Neorrealismo (La terra trema) de 1948, y se había alejado de ese estilo, regresa a sus lindes para poner punto final a su teórico manifiesto con esta obra magistral. La contundencia del film de Visconti, pese a no ser puramente neorrealista no permitió la supervivencia de aquel estilo.
La película es un vasto fresco social y psicológico, sobre la emigración de una típica familia siciliana, los Parondi, al Milán norteño, burgués e industrial. En el trayecto entre estos dos mundos tan distintos, asistiremos a la desintegración de la familia y a la descomposición de su microcosmos tribal, roto por el choque con la nueva cultura urbana y por la inadecuación de sus psicologías al nuevo contexto de la modernidad individualista que les acoge con indiferencia u hostilidad.
Aunque la confesada intención de Visconti era realizar una tragedia realista (algo que indudablemente consigue), es cierto que también surge un melodrama lleno de conflictos individuales que repercuten en el resto de los protagonistas. El colectivo que forman los hermanos, unidos por el férreo vínculo que supone su madre, un personaje que decide y gobierna. Los dos personajes más importantes del film son Rocco (Alain Delon) y Simone (Renato Salvatori) ambos realizan una gran interpretación. El primero representa a la bondad ingenua y a la postre irresponsable y dañina; el segundo representa la brutalidad de los instintos desencadenados. Ambos son atraídos por la práctica del boxeo, que les seduce por su violencia, pero también por el prestigio social y el dinero fácil. Ambos tendrán la misma amante, la prostituta Nadia (estupenda Annie Girardot) primero novia de Simone y luego de Rocco.
El contrapunto al dipolo moral y psicológico que representan Rocco y Simone viene ofrecido por Ciro (Max Cartier) otro hermano más joven, obrero especializado en la fábrica Alfa Romeo, que representa la conciencia trabajadora lúcida y progresista, que piensa que el mundo cambiará y algún día será más justo. También creo que es el mensaje del cineasta que censura tanto la bondad ingenua de Rocco como el embrutecimiento amoral de Simone. Estupenda fotografía de G. Rotunno y gran trabajo de los secundarios, una jovencísima Claudia Cardinale y la estupenda Katina Paxinau como matriarca. Inolvidable en mi opinión por su cercanía y emotividad.
Fuente: Club Cowboys de Medianoche y Cine Clásico
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