
Esta novela demuestra una vez más que a Martin Amis no le tiembla el pulso a la hora de abordar temas controvertidos. Después de la demoledora Lionel Asbo.
El estado de Inglaterra, que levantó ampollas por su crudo retrato de lo peor de la sociedad británica, el autor regresa al nazismo y al Holocausto, que ya había tratado en La flecha del tiempo.
Y lo hace desde un ángulo cuando menos sorprendente, cediendo la palabra a los verdugos, y sin renunciar a incomodar al lector con ciertos toques de comedia negra. Golo, un joven oficial sobrino del jerarca nazi Martin Bormann, llega a un campo de exterminio para trabajar en la puesta en marcha de una fábrica con mano de obra esclava. Seductor nato, no tarda en quedar prendado de Hannah, la esposa del comandante del campo, el grotesco Paul Doll.
Y a este triángulo se une una cuarta pieza, el Sonderkommando Szmul, es decir, uno de esos judíos que colaboraban con los verdugos. Con la maquinaria de la crueldad como telón de fondo, la novela desarrolla una historia de amor y celos entre funcionarios de la barbarie.
Es el marco para indagar en el horror y preguntarse: ¿qué sucede cuando descubrimos quiénes somos en realidad? ¿Cómo podemos llegar a aceptar las consecuencias de nuestros actos? Envuelta en la polémica y rechazada por algunos de los editores habituales de Martin Amis, incómodos con sus planteamientos, La Zona de Interés ha recibido sin embargo una extraordinaria acogida crítica en Estados unidos y Gran Bretaña, donde ha sido saludada como una de sus obras mayores.
Fuente: La Casa del Libro
Además, este libro ha sido llevado el cine, el año pasado se estrenó, con el mismo título homónimo del libro: «LA ZONA DE INTERÉS», que va a ser una de las grandes favoritas a conseguir premios reconocidos dentro del mundo del celuloide.
“La antropología audiovisual llega a Cannes”

Cartel extraido de HistoriadelCine.es
Las críticas son muy buenas, y os dejo que leáis las sacadas del portal web Film Affinity.
Críticas
- «Una obra maestra construida al pie del abismo (…) Glazer compone, cuadro tras cuadro de una luminosidad y precisión admirable, la más atinada representación de la nada. (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)» Luis Martínez: Diario El Mundo
- «Es una película conceptual brillante (…) El único problema es que se cierra con un muy cuestionable epílogo (…) Todo resulta tan frío y calculado que su reflexión sobre la banalidad del mal acaba siendo banal en sí misma.» Elsa Fernández-Santos: Diario El País
- «Extraordinaria (…) ilustra con exquisito rigor la banalidad del mal. (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)» Sergi Sánchez: Diario La Razón
- «Me interesa e inquieta cómo Jonathan Glazer muestra la vida cotidiana de los verdugos nazis en esta película, pero hay cosas que me molestan en su muy pensado y a veces pretencioso estilo visual» Carlos Boyero: Diario El País
- «Película ‘impertinente’, en el sentido de atrevida (…) Provoca sentimientos desagradables con escenas agradables (…) que lo sitúan a uno más cerca del humor sin gracia que del sentimiento angustioso. (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)» Oti Rodríguez Marchante: Diario ABC
- «Es una de las [películas] más prosaicas que existen sobre el Holocausto; no hay rastro visual de violencia o sufrimiento en su metraje. Asimismo, sin duda, es una de las más angustiantes y aterradoras.» Nando Salvá: Diario El Periódico
- «Los protagonistas se mueven entre sutiles picados y contrapicados, en la distancia. No hay trama. Tampoco hay melodramas. No hay salvación emocional. Por eso resulta todo más terrorífico (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)»
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