
Forma parte de la historia de España, pero pasará también como un antes y un después, hacia un aperturismo a la Democracia.
Manolo Mora.- El fallido intento de Golpe de Estado celebrado o intentado realizar un tal día como fue el 23 de Febrero de 1981, quedará en la retina de muchos españoles, que vieron o se sintieron amenazados como una vuelta atrás hacia una nueva Dictadura, esta vez intentando imponerse desde el Ejército, donde estaban metidos muchos políticos y hasta el mismo Rey de España, que aunque para muchos fuera el salvador o uno de los cómplices de que no se produjera, meses antes había sido tentado para conspirar contra la Democracia, una democracia, la nuestra, la española, que vivió una transición dura, con muchas manifestaciones y revueltas en la calle. Una segunda guerra civil, pero esta vez en la calle, donde participaron y sufrieron muchos, desde todas las vertientes.
El dejar atrás un régimen como el franquista, el darle voz y cabida a esos partidos que estuvieron censurados y que vivieron en la clandestinidad más de 39 años. La vuelta de los exiliados, la vuelta de emigrantes que se tuvieron que ir, porque estaban marcados por un signo político.
Hoy aquéllos que vivimos ese día, yo era muy chico y apenas me acuerdo. Se más o nosotros sabemos más por lo que hemos leido o visto, que por lo que vivimos. Cada uno vivió ese golpe de una forma diferente. Esa vuelta atrás, que muchos no estaban dispuestos a tener que habituarse a una democracia, cuando habían vivido muy bien dentro de una Dictadura.
Los militares no podían consentir como eran los cabezas de turco y el objetivo de terroristas que los mataban como si fueran piezas de un circo.
Son muchas manifestaciones, muchas declaraciones. Un golpe conspirado por unos pocos donde fracasaron muchos. Golpistas y hoy en día vivimos una actualidad donde hay minorías que nos quieren hacer llevar a un pasado, que no se podrá producir. Primero porque muchos no la han estudiado y los que la estudian lo ven como una lección de historia más que hay que aprobar, pero no permitir.
Esos del pensamiento único que vivien anclados solamente en una especialización sobre algo donde saben mucho de él y del resto no saben nada, la biblioteca está llena de lecciones de historia y hay que estudiarla desde todas sus vertientes para poder hablar en público ante una masa, cada uno de un padre y de una madre y luego cada cuál que se quede con lo que más le gusta.
Golpistas seguimos teniendo por desgracia algunos, pero son lecciones del pasado, que como conferencia está bien escuchar, pero no bien practicar.
Viva nuestro país, vivan sus gentes, vivan aquellos que con su participación deciden que es lo que mejor quieren para nuestra nación. Confórmense los derrotados porque no consiguieron que la mayoría les aupase. Para gobernar hace falta mayorías y aunque sean una mayoría sobre tal o cuál, hay que saber aceptar la derrota.
«Hay que hablar con propiedad»













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