Un estado de introspección

Hoy, especial e inusualmente dedico esta colaboración del siguiente modo. A partir de la década de los 50 empezaron a emerger brotes de energía no condicionada, hombres y mujeres desafiantes, y nos costó muchísimo, hasta quebrarnos, incluso, por romper y alumbrar la era de oscuridad en la que todos andábamos inmersos. Por eso, en el presente, con cierto grado de trabajo precursor, y los frutos que fue dando, ya resulta más sencillo y creible seguir avanzando, aunque aun, un poco a tientas. Y por esa razón es por la que siento el orgullo de haber vivido una aventura de vida semejante a navegar en la oscuridad sin referencias de estrellas ni de brújulas y no obstante haber llegado. La siguiente corta reflexión está inbuida del espíritu de un amigo mío de la infacia. Él no era una persona de alma creativa porque era un alma creativa encarnada en un cuerpo que, por el heurístico método de “prueba y error” se fue abriendo paso a las sugerencias de esa llamada de adentro. La reflexión mencionada está envuelta de su presencia, la de Josep el Boluller, con quien me reencontre este segundo día de navidad despues de muchos años.
La mar y el algarrobo abuelo (Un estado de introspección).
Benidorm, Verano de 2023
He ido a la mar a “prendre el bany”, como decían mis mayores. Me he adentrado en las aguas y sumergido en ellas hasta que en mi arrebato, además de sentir íntima unidad con el abrazo del fluido, también me he sentido aceptado e incluso amado él.
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