Doctor Psiquis Especial Fin de Semana: Cómo salir del alcohol y convertirte en abstemio

Una persona abstemia es aquella que practica la abstinencia, es decir, que no bebe ningún tipo de bebida alcohólica, bien sea porque nunca la ha probado, porque le disgusta su sabor amargo, porque es consciente del daño que produce su consumo excesivo o porque renunció a ello. Muchos tampoco promueven ni se dedican a la producción de líquidos alcohólicos.

Una persona abstemia es aquella que practica la abstinencia, es decir, que no bebe ningún tipo de bebida alcohólica, bien sea porque nunca la ha probado, porque le disgusta su sabor amargo, porque es consciente del daño que produce su consumo excesivo o porque renunció a ello. Muchos tampoco promueven ni se dedican a la producción de líquidos alcohólicos.

Motivación

Entre las razones por las que optar por la abstinencia pueden encontrarse razones psicológicas, religiosas, de salud, médicas, familiares, filosóficas, sociales, alcoholismo en el pasado o, a veces, es simplemente una cuestión de gusto o preferencia.1​ En los establecimientos de bebidas, los abstemios piden bebidas cervezas sin alcohol y cócteles vírgenes (mocktails) entre muchas otras opciones.

Religión

Cristianismo

El santo Alfonso María de Ligorio, siguiendo la opinión de Suárez, enseña que tal irregularidad es de ley divina; y que, por tanto, el papa no puede dispensarlo. La dispensa significa eximir a una persona determinada de una norma canónica, solo puede ser realizada por el papa.

El término también puede ser aplicado a las personas a quienes no les gusta el vino, a pesar de que puedan tomar una pequeña cantidad. A pesar de que esto no constituye una irregularidad, se necesita una orden papal para poder otorgar la eucarística en estos casos. De esta manera se evita el uso del vino para la purificación del cáliz y la ablución de los dedos del sacerdote al final de una Misa Tridentina. Para los que creen que la Iglesia tiene el poder de dispensar, es decir de eximir a ciertas personas de una norma canónica en un caso en particular, el uso del vino forma parte de la ley canónica. En enero de 1665 un decreto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos concedió una dispensa a misioneros de China, por causa de la escasez de vino; diversos fallos similares se encuentran en la colección de los decretos de la Sagrada Congregación de Ritos .

Los herejes han declarado ocasionalmente la abstención del consumo de vino. Era uno de los principios del Gnosticismo en el siglo II. Tatian, el fundador de la secta conocida como el Encratismo, prohibió el uso del vino, y sus partidarios rechazaron hacer uso de él incluso en la Eucaristía; en su lugar utilizaban agua. Estos herejes, mencionados por el santo Ireneo de León, son conocidos como Acuarios y Encratitas.

El Maniqueísmo siguió unos cuantos años más mientras profesaban la más grande aversión al vino, al que consideraban una de las fuentes de pecado. San Agustín, en su libro contra herejías, dice de ellos: Vinum no bibunt, dicentes esse fel principum tenebrarum — «No beben ningún vino, porque dicen que es la hiel del príncipe de la oscuridad.» Para celebrar la misa utilizaban agua en lugar de vino.

En tiempos más recientes han aparecido otros tipos de abstemios, afirman que el uso de estimulantes es esencialmente un pecado y alegan que el vino utilizado por Cristo y sus discípulos en la La Última Cena no era fermentado. Consiguientemente comulgan con el «zumo de la uva».

A comienzos de la Reforma, una de las quejas que se alegaron contra la Iglesia era que no dejaba al fiel de comulgar bajo ambas clases. «Disculpamos a la Iglesia», así que comienza la Confesión de Augsburgo, «la cual ha padecido la injusticia de recibir, no siendo capaz de tener ambos; pero no disculpamos a los autores de esta injusticia, quiénes mantienen que es correcto prohibir la administración del Sacramento completo.» Un decreto del Sínodo de Poitiers, en 1560, dice: «El Pan de la cena del Señor será administrado a quienes no puedan beber el vino, con la condición de que declararán que no se abstienen por desprecio.» Otros sínodos protestantes no aceptan que personas incapaces de tomar el vino sean aceptados a la mesa del Señor, excepto con la condición de que ellos al menos toquen con sus labios la copa que contiene el vino; Pierre Jurieu, sacerdote protestante,afirma el principio acerca de que Cristo ha fundado la esencia del la eucaristía en las dos especies (el pan y el vino). Sostuvo que un abstemio no recibe el Sacramento, porque consta de dos partes, y estaría recibiendo solo una. Surgió entre los protestantes una gran controversia acerca de este punto. Bossuet sostuvo que la comunión de ambas cosas (pan y vino) no podía ser de obligación divina, desde entonces muchos serían privados del Sacramento a causa de una debilidad natural.

Islam

Véase también: Normas dietéticas islámicas

En el islam, el alcohol se considera jamr (خمر), es decir ‘intoxicante’. En el Qur’an se menciona particularmente en varias partes:

Te preguntan sobre el vino y el juego de azar. Di: En ambas cosas hay mucho daño para los hombres y algún beneficio, pero el daño es mayor que el beneficio. Y te preguntan qué deben gastar. Di: Lo superfluo. Así os aclara Allah los signos ¡Ojalá reflexionéis!

Qur’an 2:219

¡Oh, creyentes! No hagan la oración si están bajo el efecto de embriagantes [o narcóticos] hasta que sepan lo que están diciendo. Tampoco [hagan la oración] si están impuros hasta que se hayan bañado, excepto quien solo necesite pasar por la mezquita. Pero si se encuentran enfermos o de viaje, o si han hecho sus necesidades o han tenido relación sexual con su mujer y no encuentran agua [para la ablución], busquen tierra limpia y pásensela por el rostro y las manos. Dios es Remisorio, Absolvedor.

Qur’an 4:43

¡Oh, creyentes! los intoxicantes, juegos de azar, [sacrificar en] altares de piedra [a otro que no sea Alá], y flechas adivinatorias no son más que contaminación de la obra de Satanás, así que evítenlo

Qur’an 5:90

Los musulmanes alevíes de Turquía permiten el alcohol, a diferencia de muchas otras denominaciones.2​ Los musulmanes ismaelitas también son conocidos por desalentar, en lugar de prohibir, el alcohol.3​ Las sectas Zaydi y Mu’tazili creen que el consumo de alcohol siempre ha sido prohibido y se refieren al Corán Ayah (4:43) como sensación de somnolencia y no estar despierto.

Razones por las que debes evitar el consumo de alcohol

¿Cuánto alcohol debemos consumir? La respuesta a esta pregunta no tiene nada que ver con hacer el ridículo (ese sería otro tema), o con esos alardes grandilocuentes de desinhibición que algunos han vivido de forma descontrolada en algún momento de subidón etílico. La técnica superior en dietética y coach nutricional Susana León lo dice claro: “el alcohol es tóxico”, sentencia. “Incluso en pequeñas cantidades empieza a liberar etanol y acetaldehído”, este último el carcinógeno más común del mundo, con presencia en numerosos alimentos fermentados y principal responsable, además, de ese conjunto de síntomas que conocemos comúnmente como resaca.

De hecho, el Fondo Mundial de Investigación contra el Cáncer alertó en 2016 de que una simple copa al día puede tener relación directa con el desarrollo de siete tipos de cáncer: cavidad oral, colon, hígado, mama, faringe y laringe, esófago y estómago. En un estudio publicado en la revista Journal of Clinical Oncology, este organismo alertaba de que una sola bebida alcohólica al día podría aumentar el riesgo de sufrir cáncer de mama en un 5%, alcanzando un 17% en el caso del cáncer de orofaringe y el 30% en el de esófago.

“La teoría de que un vasito de vino al día es positivo está totalmente demolida por numerosos estudios”, afirma León, quien recuerda que incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmaba en su completo informe Alcohol in the European Union. Consumption, harm and policy approaches, del año 2012, que el consumo de alcohol tiene relación directa con más de 60 tipos de enfermedades.

La organización alertaba de que cerca del 16% de personas que beben alcohol ingiere ocasionalmente grandes cantidades, lo que se conoce como “atracón de alcohol”, un hábito muy perjudicial para la salud, e instó a los gobiernos a tomar medidas para luchar contra el consumo excesivo de alcohol dadas las “estadísticas alarmantes”, especialmente en Europa.

Un informe de la OMS de 2012 alertaba de que el alcohol tiene relación directa con más de 60 tipos de enfermedades

Por otra parte, un estudio de la Universidad de Oxford (Reino Unido), publicado en la revista The British Medical Journal, establecía el “consumo moderado” en unos cinco vasos de vino a la semana, y alertaba de que incluso esta ingesta afecta a la función cerebral. El alcohol tiene, además, “calorías vacías y ningún beneficio nutricional destacable”, alerta León, de manera que sería un error prescribirlo en una dieta saludable. “Su consumo debería ser muy esporádico”, recomienda.

El jefe de la unidad de Hepatología del hospital Vall d’Hebron de Barcelona y catedrático en Medicina Interna de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Joan Genescà, matiza. “Siempre hemos oído que el consumo de alcohol debería ser moderado. Yo diría que tiene que ser bajo”, aunque asegura que es un tema complicado, “que actualmente se encuentra en revisión, ya que la tendencia en los últimos años ha sido aumentar el nivel de seguridad y reducir las dosis que se habían recomendado tradicionalmente”.

“Siempre hemos oído que el consumo de alcohol debería ser moderado. Yo diría que tiene que ser bajo”

Joan GenescàJefe de la unidad de Hepatología del hospital Vall d’Hebron de Barcelona y catedrático en Medicina Interna de la UAB

Genescà se queda con la recomendación de la OMS: no superar los 20 gramos de alcohol al día para las mujeres y 30 gramos para los hombres, lo que equivaldría aproximadamente a una copa diaria. Una cifra muy alejada de lo que se ha considerado tradicionalmente “consumo moderado”, cuando se hablaba de tres e incluso cuatro copas diarias y se prescribían como beneficiosas para la salud, una recomendación que, según León, “ha sido tumbada por la ciencia desde diversos frentes”.

Genescà insiste en que es complicado establecer una cantidad de alcohol recomendada, no solo porque es un tema en revisión, sino porque depende en gran medida de factores individuales, aunque “numerosos estudios demuestran que un consumo bajo está asociado a la disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular, siempre que no se superen esos 100 g semanales que recomienda la OMS”.

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cerveza iStockphoto

La nutricionista y sumiller de La Gastronòmica, Clara Antúnez, coincide. “Está claro que existen evidentes efectos perjudiciales del alcohol, pero también beneficiosos, pues no olvidemos que la cerveza es una fuente de vitamina B e hidratos de carbono, mientras que el vino contiene antioxidantes, y los clásicos polifenoles que favorecen el funcionamiento del sistema cardiovascular”. El reto ahora es dilucidar, asegura Antúnez, “en qué cantidades disfrutamos de sus beneficios y evitamos sus posibles efectos adversos”. La sumiller coincide con Genescà en recomendar una copa diaria, quedando los destilados de alta graduación totalmente fuera de la lista.

Para Antúnez, la cerveza y el vino no solo tienen una graduación alcohólica menor, y por lo tanto son más asimilables para el hígado, sino que “proceden de un producto natural del que vamos a aprovechar algunas de sus propiedades”. Conviene recordar, asimismo, que existe una predisposición genética a la metabolización del alcohol, explica Antúnez. “Los países mediterráneos y europeos en general tendemos a metabolizar mejor el alcohol que los asiáticos”, los cuales registran mayores concentraciones de la enzima ADH, responsable de la metabolización del alcohol.

“Los países mediterráneos y europeos en general tendemos a metabolizar mejor el alcohol que los asiáticos”

Clara AntúnezNutricionista y sumiller de La Gastronòmica

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Una comida entre amigos, con vino Getty / Getty

Genescà alerta, asimismo, de los efectos sobre el hígado del consumo de alcohol en grandes cantidades. “Desde la enfermedad hepática crónica, ya que el hígado se convierte en un depósito de grasa, a la cirrosis o el tumor hepático”, sin olvidar las consecuencias psicosociales, en muchas ocasiones dramáticas, que se traducen en un “mayor riesgo de sufrir accidentes laborales o de tráfico, dependencia, alteración del carácter o irritabilidad”, asegura. No es posible, sin embargo, aislar el alcohol de otra serie de factores que influyen también en el riesgo de padecer determinadas patologías, “como son obesidad, llevar una vida sedentaria o la diabetes”, explica.

Para explicar de forma simple cómo reacciona el hígado a un consumo excesivo de alcohol, Antúnez utiliza la metáfora de una depuradora. “En los pueblos pequeños, las depuradoras que normalmente son capaces de filtrar los residuos que general los habitantes del pueblo, se ven totalmente desbordadas cuando llega el verano y con él los turistas, y no tienen capacidad para absorber toneladas de material”, afirma. Por este motivo, Antúnez recuerda a todos los bebedores compulsivos de fin de semana, que en un solo día son capaces de consumir lo que la OMS recomienda para toda una semana, que siempre es preferible beber un poco cada día que someter al hígado a ese sobreesfuerzo una o dos veces por semana.

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Bebiendo al volante crisserbug / Getty Images

Genescà coincide en que “la mayoría de la población no consume alcohol a diario, lo hace esporádicamente pero en grandes cantidades”, y alerta sobre los peligros del llamado binge drinking, muy habitual entre los jóvenes, un termino que se refiere al consumo rápido e intensivo de alcohol el periodos cortos de tiempo, un patrón muy habitual en los países nórdicos “que podría dar lugar a daños cerebrales a medio plazo”. Un patrón de consumo que, según el catedrático, “está comenzando a copiarse en España”, pese a que los últimos estudios afirman que la mortalidad por enfermedad hepática en los países del sur de Europa se ha reducido considerablemente, mientras que sigue aumentando en los países nórdicos y el Reino Unido. “En algo tenemos que ir por delante”, bromea.

«Haz lo que yo digo, pero no hagas lo que yo hago»