
Como estamos preparando una de las secciones que prevenimos va a tener mayor éxito esta temporada que se abre, este curso que empieza, y que va a ser un espacio dedicato a literatos, amantes de la prosa y la poesía, donde haremos referencia a los grandes tanto del Siglo del Oro Español, como de la Historia de la Literatura Española.
Y aunque esta sección, llamada «Hojas secas de otoño», es un espacio dedicado al especial dominical de este medio digital, CALVARI -que cada día va creciendo a pasos agigantados, son muchos los que nos piden entrar de cualquier forma: ya sea como colaborador, patrono, cliente, amigo, lector. Todos son bienvenidos en CALVARI: aquí lo aceptamos todo, aunque haya cosas que no se puedan publicar. Todo vale en la VIlla del Señor, pero a vecer el señor hay sermones que no los puede dar.
Por eso, hoy que se celebra el nacimiento de uno de los grandes de la literatura española, como fue es y será, Francisco de Quevedo, y una poesía de tan rebosa actualidad, como es el dinero, que todo lo mueve. Pues le dedicamos, aunque sea de forma extraordinaria, como a veces hacen los ayhuntamientos, que convocan plenos sin que lo sepa nadie, y uno tiene que enterarse en la calle que en poco tiempo hay que estar, porque si no no te enteras de naa…
Poderoso caballero es don Dinero
Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Es Galán y es como un oro,
tiene quebrado el color;
persona de gran valor
tan cristiano como moro;
pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Son sus padres principales,
y es de nobles descendiente,
pues que en las venas de Oriente
todas las sangres son reales.
Y pues es quien hace iguales
al duque y al ganadero,
poderoso caballero
es don Dinero.
¿Más a quién no maravilla
ver en su gloria, sin tasa,
que es lo menos de su casa
doña Blanca de Castilla?
Pero pues da al bajo silla
y al cobarde hace guerrero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Sus escudos de armas nobles
son siempre tan principales,
que sin sus escudos reales
no hay escudos de armas dobles;
y pues a los mismos robles
da codicia su minero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos
en las casas de los viejos
gatos lo guardan de gatos;
y, pues él rompe recatos
y ablanda al juez más severo,
poderoso caballero
es don Dinero.
Y es tanta su majestad,
aunque son sus duelos hartos,
que con haberle hecho cuartos
no pierde su autoridad.
Porque pues da calidad
al noble y al pordiosero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición,
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;
y, pues les hace bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Más valen en cualquier tierra
(mirad si es harto sagaz)
sus escudos en la paz
que rodelas en la guerra.
Y pues al pobre le entierra
y hace propio al forastero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Francisco de Quevedo
Colabora: Literatura 451

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