Buenos días, Josemi. En esta entrevista me gustaría que me hablaras de ti y de tu padre, que, según tengo entendido, sois los últimos pescadores de Benidorm.

P: ¿Es así?

R: De mi padre y de mi tío, hermano de mi padre, que también fue pescador y ahora, a sus noventa años, se entretiene arreglando redes y aparejos. Han sido toda la vida pescadores: los Martínez Rostoll, también apodados los tabarquíns, porque su ascendencia es de Tabarca; ya de chiquillos, se encargaban de limpiar barcos; a partir de los 14 años, iban a pescar sardinas, en la oscuridad: con luces las atraían y, después, con redes, las cogían. Tenían un trasmallo, barco para artes menores. Mi tío cuenta que, a veces, de niños los embarcaban escondidos por falta de personal en los barcos de pesca. De adultos, por los años cincuenta y sesenta, estuvieron algún tiempo con las almadrabas, por la parte de Barbate e incluso en algunas ciudades de África, como Quinitra y Larache. Por lo que a mí respecta, después del bachiller, me dediqué también a la pesca; desde 1998 tengo un barco, de 11 metros de eslora, y varios empleados, y salimos a faenar de lunes a viernes, según lo legislado. Ahora nos dedicamos, más bien, al salmonete, a la melva y al pulpo. Tenemos varias dependencias en el puerto de Benidorm para almacenar redes, aparejos y otros útiles relativos a nuestra profesión.
P: ¿Se puede vivir de la pesca? ¿O habéis tenido otros trabajos?
R: Sí, se puede vivir. Mi padre y mi tío, y otros pescadores, tenían diferentes trabajos que complementaban sus ingresos; mi padre era camarero, y mi tío pintor; y por la noche salían a pescar (como autónomos). Por lo cual, ahora la pensión de mi tío proviene de los dos oficios. Mi padre ha fallecido recientemente, con 91 años; padecía de Altzeimer. Mi tío habla de que cogían miles de atunes en los años cincuenta, una barbaridad; iban a sueldo y con un pequeño porcentaje; picarescamente, confiesa que sisaban, de vez en cuando, alguna melva y algún bonito que vendían aparte o para su consumo. La temporada duraba seis meses, y con las ganancias pagaban lo fiado durante los otros seis meses del año. Actualmente la pesca se subasta; pero en tiempos de Pedro Zaragoza, que tanto los favoreció, había un municipal que controlaba la pesca que se vendía directamente al consumidor en unas mesas puestas a tal efecto: se ganaba más. En la profesión les ha ocurrido todo tipo de anécdotas, como cuando, si no podían vender la pesca, la tiraban al mar (como pasa hoy día con algunos agricultores, que dejan sin recoger la cosecha porque les pagan poquísimo por ella y no sacan ni para jornales).
P: Aparte de la pesca, ¿qué aficiones tenéis y habéis tenido?
R: Cuidar animales y cultivar la huerta. A mí me gusta el deporte. Como anécdota te puedo contar que hace poco mi tío, con sus 90 años, se cayó jugando al pañuelo. ¿Qué te parece? Tiene una salud de hierro: todavía cose las redes sin gafas, y no se cansa.
P: ¿Sois festeros? ¿Habéis estado metidos en política?
R: Nunca hemos estado metidos en política. Pero, en mi caso, soy muy amigo de algunos de los políticos actuales, como Toni Pérez, Joserra, Leire Pagín… Y soy festero (algún año he sido mayoral) y peñista, de la peña Paparinell (erizo de mar). Mi tío es un gran colaborador de las Fiestas del Carmen. Y tiene a gala haber salido en alguna película rodada en Benidorm, como “El sol embotellado” o “Alba de América” (era gracioso, pues América era la Playa de Poniente, antes de la construcción de los rascacielos, y de donde salía Colón era un puerto construido con palos).
P: ¿Os consideráis totalmente integrados en nuestra ciudad? ¿Sois conocidos? ¿Conocéis a mucha gente?
R: Totalmente. Nos conoce y nos quiere mucha gente. Hasta hemos sido nombrados en algún pregón de las Fiestas Patronales. Y mira si estamos integrados con los forasteros: en mi peña, de diez matrimonios, tres son de origen manchego. Ha habido siempre buena relación con los emigrantes y con los turistas. Sin ningún problema con el valenciano, pues nos hemos sabido adaptar a todos nuestros visitantes. Ah, y una bisabuela era manchega, procedía de Riopar (Albacete).
P: ¿Cómo habéis visto la evolución de Benidorm en los últimos cincuenta años?
R: Extraordinaria, sobre todo para mi tío y mi padre. Desde los únicos hoteles que había en un principio, el Bilbaíno y el Marconi, hasta nuestros días. La gente de Benidorm era del mar, del campo, de la albañilería… Después trabajaron en el turismo. Antes era todo huertas, campo; ahora son rascacielos. Algunos se han hecho millonarios con la expansión de Benidorm. Nuestra ciudad ha ganado mucho con esa evolución y con la llegada de tantos emigrantes. Benidorm es de todos, de los de siempre y de los que han llegado después.
P: ¿Cuál es el futuro de la pesca en nuestras costas: Benidorm, Altea, La Vila, etc.?

R: En Altea hay más tradición de pesca que en Benidorm; aquí también había antaño más pescadores; y en La Vila todavía mucho más; es donde está la Lonja y todo lo pescado de por aquí va a parar a ella. En Benidorm, como tú decías antes, somos los últimos pescadores; es posible que en un futuro alguien se anime y continúe con la pesca, pero, al final, este oficio tiene fecha de caducidad. Mi hijo se va a sacar el título de patrón de barco, pero su orientación profesional tira para otro lado (igual pasa con mis primos). Por otra parte, hay empresas que se llevan las ganancias y controlan todo el Mediterráneo (los lobbys de Tarragona); habría que unirse para participar de esas ganancias. También ocurre que la pesca del atún está limitada para los pescadores profesionales, y eso que hay superpoblación de ese pescado, mientras los pescadores deportivos tienen permiso para pescar lo que les dé la gana; y a eso no hay derecho. Es un contrasentido. Pertenecemos a la Federación Provincial y Autonómica y mantenemos contactos con todos los pescadores de la costa mediterránea. Últimamente tenemos problemas con los delfines, que son todo lo bonitos y simpáticos que quieras, pero hacen mucho mal a nuestro oficio, pues destruyen y se comen las redes. Hace tiempo, mi tío me cuenta que los esparters (o espardazos) atacaban al atún y, por la parte del Estrecho, las orcas atacaban incluso a los veleros.
P: Josemi, gracias por tus declaraciones, que servirán para que nuestros lectores sepan un poco más de vosotros. Y a cuidarse.
R: Gracias, Manolo. esta para terminar no esta mal, los abuelos con sus nietos, como debe ser, yo tengo la desgsgracia de haber nacido sin abuelo paterno

Debe estar conectado para enviar un comentario.