Entrevista a José Escudero Lucas

El librero de “lance” de la calle Santa Faz

P: Buenos días, José. Eres manchego, ¿no? ¿Me puedes hablar de tu infancia, de tus estudios…?

R: En efecto: soy manchego. Soy de Sisante (Cuenca). Y tengo 75 años recién cumplidos. Respecto a los estudios, no tengo más que el certificado de estudios primarios. Sobre mi infancia, te cuento una anécdota, importante para mí: cuando yo tenía unos doce años, el maestro de mi pueblo me propuso resolver los problemas de matemáticas de aquellos antiguos cuadernos Rubio. Me negué al principio, por timidez, pero me puse a ello y los resolví todos. Con doce años. Se me daban bien las matemáticas; en cambio, para el dibujo y la escritura era más bien un desastre. Pero no seguí con los estudios por falta medios económicos. Y empecé a trabajar con mi padre en la carnicería. A los 33 años, más o menos, decidí venir a Benidorm, donde ya vivían mis hermanos. Y aquí estoy desde entonces.

P: ¿Has trabajado siempre con la compraventa de libros? ¿Se puede vivir de esta profesión?

R: El socio de mi hermano tenía el negocio de la compraventa de libros; cuando decidió traspasarlo, sin dudarlo un momento, lo cogí yo. Al principio me dedicaba al intercambio de artículos varios: postales, programas de cine, cromos; después, a los libros. Llegó a gustarme el oficio, y sí, no es que se gane mucho dinero, pero daba para vivir. En la calle Santa Faz he permanecido hasta que dejé prácticamente el negocio y me llevé todos los fondos a un garaje, donde sigo vendiendo algo, pero sobre todo los utilizo para ferias en Alicante y en Benidorm. Intenté el traspaso, pero no me salieron ofertas buenas. Aunque estoy jubilado, por ley puedo seguir dedicándome a este oficio un determinando número de días al año, básicamente para asistir a las ferias, un poco paralizadas por efectos de la pasada pandemia. A ver si montamos algo para este verano.

P: Me imagino que eres muy conocido en nuestra ciudad.

R: Y tanto. Por la calle Santa Faz han pasado miles de personas durante estos cuarenta años, sobre todo las que viven por ese barrio, las que van a la iglesia de San Jaime y eventuales compradores que van buscando libros de ocasión y ejemplares raros. He tenido siempre mucha clientela extranjera.

P: ¿Crees que la gente lee menos ahora que antes? ¿Qué se podría hacer para motivar a la lectura?

R: La gente lee mucho menos. Hay ferias del libro que triunfan, como la de Madrid, porque la gente compra libros para conocer a los autores consagrados y recoger autógrafos. A lo mejor después ni se los leen. El libro usado también está en decadencia. Y lo que ocurre es que se ha sustituido el libro por las nuevas tecnologías: los móviles, las tabletas, los ordenadores, internet… Y los jóvenes leen cómics, mangas, cosas más fáciles y rápidas de leer.

P: ¿Sientes añoranza de tu tierra? ¿Vas mucho por tu pueblo natal?

R: Claro que sí. Voy siempre que puedo, sobre todo en verano. Tengo todavía amigos y familia en Sisante.

P: ¿Te has integrado convenientemente en la sociedad benidormense? ¿Conoces a mucha gente? ¿Eres muy conocido?

R: Perfectamente. Conozco a mucha gente, y mucha gente me conoce a mí. Estoy integrado en esta ciudad y, llegado el caso, hasta podría hablar valenciano, con acento manchego, claro. Pero me interesan más otras lenguas, como el inglés, debido a los clientes extranjeros que me han visitado siempre.

P: ¿Te has sentido atraído por la política local, por las fiestas?

R: Por la política, nunca. Por las fiestas, tampoco mucho, pero pienso que hay favorecer las costumbres y tradiciones de cada pueblo para que no se pierdan; y digo más: hay que promocionarlas y subvencionarlas. Soy socio de la Asociación Manchega Tramontana y asisto a sus manifestaciones folklóricas: exposiciones, conciertos, convivencias gastronómicas, etc.

P: ¿Qué anécdotas destacarías de tu vida profesional?

R: Muchas. En una ocasión, durante una feria, estaba yo hojeando un opúsculo sobre José Antonio Primo de Rivera y alguien me dijo: “Ese era comunista”. Pues vaya descubrimiento; no sé si lo dijo para solidarizarse con él o en plan crítico. Otro día, en mi establecimiento de Santa Faz, que siempre ha estado a rebosar de libros, una señora me preguntó: “¿Aquí venden libros?”  Yo le contesté: “No, aquí vendemos arroz y garbanzos. ¿Es que no lo ve, señora?”. Y otro que pasaba por allí, al ver que estaba con una revista porno en la mano, empezó a preguntarme cosas como: “¿Tú también miras eso?” Yo le respondí: “¿Usted viene a comprar o a interrogarme?” También me acuerdo de un sacerdote navarro, profesor y escritor, que pronunció esta sentenciosa frase: “Poco me gusta la vida de los que leen”. ¿Qué quiso decir? -me he preguntado siempre.

P: ¿Te han concedido alguna placa, te han hecho algún homenaje, has tenido algún reconocimiento…?

R: Placas, no. Comentarios positivos, sí. Recuerdo que hace unos siete años, Vicente Ibáñez Orts me hizo una entrevista para el libro de Fiestas Patronales. Y poco más.

P: ¿Qué propondrías para mejorar la calidad de vida en Benidorm? Desde el punto de vista, cultural, social, urbanístico…

R: Pues, mira, estoy pensando que quizá el ayuntamiento podría favorecer más las ferias del libro, haciéndolas más frecuentes e incluyo proporcionando casetas propias (resultan muy caras para los pobres libreros). Porque en las ferias no sólo se venden libros, sino discos, periódicos y revistas, cromos, sellos tebeos, monedas, antigüedades. Sé de turistas que organizaban sus vacaciones cuando sabían que se iba a montar una feria. Fíjate si podrían tener importancia. Hace falta más ayuda por parte de los ayuntamientos. Todas las fiestas locales gozan de subvenciones; todas, menos las ferias. Y eso que siempre destinamos unas partidas gratuitas para las bibliotecas públicas.

P: ¿Qué tal andas de salud? ¿Cuáles son tus planes de futuro?

R: De salud, bien. Bueno, tengo algunos problemas de huesos, cosas de la edad. Pero lo mismo que me vienen los dolores, se me van al instante. No me quejo demasiado. ¿Planes de futuro? Ver pasar la vida.

P: Pues gracias por atenderme, José, y a seguir bien.

R: Igualmente, Palazón.