Entrevista a José Parra Burgos, fundador de Foto-Cine Granada

Oriundo de Andalucía y Empresario en Benidorm

P: Pepe, ¿cuándo llegaste a Benidorm? ¿Viniste solo o con la familia?

R: Nací en 1947 en Benamaurel (Granada) en el seno de una familia humilde dedicada básicamente al campo (la aceituna, el esparto) y a los animales. Con apenas 14 años me aventuré por tierras alicantinas con otros inmigrantes que buscaban nuevos caminos. Estuve en Mutxamel y en La Vila, trabajando en el cultivo del tomate canario, muy en boga en la época. Después entré como botones en el Hotel Regina de Benidorm para cubrir la época estival; en invierno trabajaba como tapicero, en la obra, en lo que salía. En 1965, más o menos, se vinieron mis padres y mis hermanos para vivir y trabajar en Benidorm. Y por aquí estamos toda la familia.

P: ¿Me puedes contar tu trayectoria profesional en nuestra ciudad?

R: A los 18 años trabajé como camarero en “El Cortijo”, en el Paseo de la Carretera, de estilo inglés (el propietario era Sebastián Fernández, el padre del actual político). Empecé como fotógrafo con Juan Cortés. Compaginaba el trabajo de camarero con el de fotógrafo, por la noche, haciendo fotos a los que nos visitaban y, algo más tarde, hacía reportajes de bautizos, bodas y comuniones; e iba por las barbacoas, como la de Don Quijote, por Alfaz del Pi. Luego entré en el bar de Miguel Barceló, en la calle Gambo. En 1968 me fui a la mili, a la Legión de Melilla, donde seguía haciendo fotos a mis compañeros. Ya de vuelta, trabajé un tiempo en el hotel Rocas Blancas; y en 1971 monté la primera tienda en la Costera del Campo; se llamaba Fotos y perfumería. En noviembre de ese año me casé; al principio, mi mujer, también andaluza, tenía una peluquería cerca de mi tienda; pronto dejó el oficio para ocuparse de nuestros cuatro hijos, nacidos en 1974, 1976, 1984 y 1986. La segunda tienda la puse en la Calle Almendros, 41: Fotocine Granada, y me fui adaptando a los nuevos tiempos con la venta de proyectores Super 8, de televisores, de vídeos (teníamos servicio de video club). En 1980 monté la tienda actual y en 2008 me adherí a Millar, una cadena de nivel nacional, y nos va estupendamente. Disponemos de buenas y amplias instalaciones. Al principio, dos de mis hermanos trabajaron conmigo en la tienda (con uno de ellos puse un bar en la calle Ruzafa). Tenemos otra tienda en Altea. Reconozco que en estos 60 años hemos prosperado mucho, gracias, eso sí, al trabajo y a la constancia.

P: Ya veo que no has parado; eres un trabajador nato, desde los oficios más humildes hasta triunfar en el mundo de la empresa. ¿Alguno de tus hijos ha continuado con tus negocios?

R: Al principio, todos; ahora, sólo Javi y Raúl. Sobre todo, Raúl: es un hombre de negocios total, muy preocupado por el comercio local; en la actualidad es el presidente de AICO y vocal en otras asociaciones relacionadas con el comercio. Todos ellos han estudiado carreras que tienen que ver con el mundo de la empresa: Empresariales, Económicas, Administración y Dirección de Empresas…). A día de hoy, tenemos una plantilla fija de una docena de empleados, somos muy conocidos, vendemos mucho y no nos podemos quejar.

P: Creaste un concurso de fotografía, ¿no? ¿Cómo fue y cuánto duró?

R: Existía una Asociación de fotógrafos aficionados. Se me ocurrió crear un concurso, que duró cuatro o cinco años, con el objeto de promocionar dicha afición y captar clientes.

P: ¿Al margen de lo profesional, creo que te has implicado en temas de educación, como cuando fuiste miembro del APA del colegio Gabriel Miró?

R: Bueno, sí. Estuve en el APA del colegio Gabriel Miró como vocal (tres o cuatro años), preocupado siempre por la educación de los niños, y para colaborar en todo lo que fuera necesario con el profesorado.

P: ¿Cómo has vivido la integración con los naturales de Benidorm?

R: Podríamos decir que bien, sin problemas, pero, aunque tengo muchos conocidos y amigos en el pueblo, siempre seré un forastero; lo malo es que en mi pueblo natal también me consideran forastero; tiene gracia, ¿no?

P: ¿Te ha atraído la política alguna vez?

R: No. Tengo mis ideas, pero nunca he estado afiliado a ningún partido.

P: ¿Has sido o eres festero?

R: En 1989 me hice miembro de la filà de los Nazaries, en las Fiestas de Moros y Cristianos. Incluso llegué a ser Rey Moro un año; pero aquella etapa ya pasó.

P: Por tu trayectoria laboral, ¿has obtenido algún reconocimiento por parte de una institución, ayuntamiento, etc.?
R: Estoy asociado a AEFA (empresas familiares). Hace unos años me incluyeron en un libro que recogía las empresas fundadas de 1950 a 1965. También me han dado alguna placa por colaborar con Asociaciones. Y poco más.

P: Ahora que estás jubilado, ¿a qué dedicas el tiempo libre? ¿Qué tal andas de salud?

R: Me jubilé a los 67 años, después de más de medio siglo cotizando. He viajado mucho, conozco multitud de países, viajes que me han servido para aprender y enriquecerme como persona. No tengo otros estudios que el de la Universidad de la Vida. Mi gran pasión siempre ha sido la cocina. Cocino casi todos los días, muchas veces en la barbacoa de mi casa; mis libros de lectura preferidos son de cocina. Al margen de eso, me gusta andar (unos diez kilómetros diarios). Y, como estoy bien de salud, paso unas horas al día en la tienda ayudando a los empleados. Tengo tanta costumbre de trabajar, que lo hago con agrado y sin ningún esfuerzo.

P: Desde que llegaste a Benidorm hasta el momento actual, nuestra ciudad ha evolucionado a un ritmo vertiginoso. ¿Cómo lo has vivido?

R: Benidorm ha experimentado una evolución mucho mayor que ningún otro pueblo que yo conozca. Es lo que percibo en los sesenta años que estoy por esta tierra. Su crecimiento ha sido espectacular y bien planificado.

P: ¿Qué se podría hacer para que Benidorm sea una ciudad perfecta? ¿Qué le falta? ¿O qué le sobra?

R: Creo que le falta un gran Palacio de Congresos y un Auditorio para hacer teatros, como tienen otras poblaciones cercanas.

P: Gracias, Pepe, por tus declaraciones. Con ellas, nuestros lectores sabrán algo más de ti.

R: Gracias a ti, don Manuel.