El Don Pancho entre los mejores hoteles del mundo

Benidorm es en la actualidad una de las ciudades turísticas más famosas de España, la capital del turismo de la Comunidad Valenciana no surgió de la noche a la mañana, surgió de la impronta que dio a la localidad el Plan General de Ordenación Urbana de 1960, aprobado por la corporación municipal presidida por D. Pedro Zaragoza, y por el espíritu emprendedor de muchas familias del, por entonces, pueblo que arriesgaron fortuna y pidieron préstamos para abrir hoteles. Y eso es lo que hicieron los hermanos Torrubia en 1972, aprovechando el boom y la gran demanda turística de los años setenta, cuando se construyeron los nuevos y más modernos hoteles de la época, como lo fue y sigue siendo el Don Pancho, un lujoso hotel de cuatro estrellas, al que el Grupo TUI, actualmente el mayor grupo del sector del turismo a nivel mundial, le ha concedido el “TUI Global Hotel Award 2023”, con el que el Don Pancho consigue posicionarse entre los cien mejores hoteles del mundo.

UN REPORTAJE DE BELÉN RICHARTE

Estos premios son el máximo honor que otorga el Tour Operador TUI y se basan en las puntuaciones obtenidas de las extensas y minuciosas encuestas de satisfacción que se les entregan a todos los clientes para evaluar la calidad del servicio y las instalaciones de los distintos establecimientos. El Hotel Don Pancho ha conseguido hace escasas fechas este preciado galardón, considerado el más importante dentro de la industria turística vacacional, ¡ vamos los Oscars del turismo ! Con ello se convierte, además, en uno de los cuatro hoteles de toda la España peninsular y en el único hotel de la Comunidad Valenciana en conseguir la distinción y posicionarse entre los cien mejores hoteles a nivel mundial.

Según Luisa Soler, directora de Marketing del grupo Don Pancho, “los “TUI Global Hotel Award Top 100 Hotels″, se conceden en base a los criterios de los huéspedes de los diversos mercados en los que opera TUI a nivel mundial”, -y explica-, “para conocer las valoraciones, el turoperador envía a los clientes un cuestionario de satisfacción posterior a la estancia, en el que se evalúan aspectos como la calidad del servicio, la atención a los detalles, las instalaciones, la animación o la gastronomía del hotel, estableciendo así un alto nivel de exigencia y competitividad. Además, sólo para entrar en el proceso de selección, se necesitan unos requisitos mínimos muy exigentes como, por ejemplo: tener una puntuación media mínima de 8,7 puntos sobre 10 o contar con una certificación del Consejo Global de Turismo Sostenible (GSTC)”.

En el Don Pancho, “todos estos aspectos en los que se basa este galardón son un must (deber) en nuestro día a día, siempre buscamos la mejora continua”, puntualiza Soler. Para la directora de Marketing del grupo, “nuestro objetivo es marcar la diferencia ofreciendo la máxima calidad de servicio mediante un trabajo constante y en equipo, siempre buscando la excelencia en todo lo que hacemos, superando así las expectativas de nuestros huéspedes, -y subraya-, “nuestra Misión es clara: deleitar y mimar a nuestros huéspedes cada día, cada noche y en todo momento mediante la creación de experiencias atractivas y únicas diseñadas directamente desde nuestro corazón, nos rompemos la cabeza continuamente pensando cómo hacer a nuestros huéspedes más felices para no parar de sorprenderlos. ¡Somos muy conscientes de que siempre se puede hacer todo mejor; el inconformismo es el motor del progreso” !

Fidelidad de la clientela

El “TUI Global Hotel Award Top 100 Hotels″ se suma a otros galardones obtenidos en los últimos meses por el establecimiento, entre los que destaca el Premio Turismo Ciudad de Benidorm. Un premio con el que el Ayuntamiento de la ciudad reconoce al Hotel Don Pacho como uno de los establecimientos más emblemáticos de la ciudad por la calidad de sus instalaciones, su exquisito trato a los clientes y su trayectoria a lo largo de sus 51 años de existencia.

“Desde el hotel hemos recibido la noticia con especial emoción, tomándolo como un motivo más de impulso para continuar el trabajo que realizamos diariamente, -y subraya Soler-, “en el Don Pancho miramos todo al más mínimo detalle: la decoración, el confort del cliente, la calidad y variedad de la gastronomía, el trato personalizado; absolutamente todo. El personal se desvive para dar al huésped un servicio que roza la perfección. No nos conformamos con que nuestro cliente se vaya contento: ¡ Se tiene que ir encantado !”

Para la directora de Marketing del grupo recibir este galardón ha sido “un gran estímulo para la empresa y para todos los trabajadores y es un verdadero orgullo recibir este premio donde se puede ver reflejado nuestro esfuerzo y compromiso con un turismo sostenible y con nuestra ciudad, – y destaca -, “contamos con un equipo de profesionales increíble, donde la responsabilidad, el trabajo en equipo, la motivación, así como el respeto, excelencia, compromiso, empatía, humildad, amabilidad, sonrisa y una actitud positiva y de calidad son nuestros pilares; porque es nuestro equipo el que crea esas experiencias únicas para nuestros huéspedes. Y todos juntos compartimos un gran sentimiento de orgullo de pertenecer a la ‘familia Don Pancho’”.

El hotel con el devenir del tiempo ha conseguido afianzar la fidelización de la clientela, un punto clave para cualquier empresa turística y más si hablamos de un hotel. Luisa Soler lo deja claro: “En nuestro caso tenemos la grandísima suerte de contar con una gran parte de huéspedes fidelizados que repiten año tras año para volver a vivir la Experiencia Don Pancho. Y eso para nosotros es un verdadero orgullo y una gran recompensa ver que nuestro trabajo y esfuerzo se ve recompensado. ¿Hay algo más gratificante que repartir felicidad? Y ahora lo que tenemos que hacer es seguir trabajando como sabemos.”

Más de 50 años en la historia de Benidorm

En sus inicios, Benidorm era un pueblo de navegantes y almadraberos y su economía dependía en gran parte de estas actividades, hasta que, como ya he avanzado al inicio de este reportaje, en el año 1953 empezó la transformación económica de la localidad, cuando el alcalde Pedro Zaragoza Orts, vio la necesidad de cambiar el modelo económico de la misma. Por ello siete años más tarde aprobó un ordenamiento urbanístico nuevo que pretendía crear una ciudad basada en la actividad turística y en el ocio. ¡Y lo consiguió, vaya que si lo consiguió !

Pero para el alcalde visionario, padre del actual modelo turístico que hoy es Benidorm, para poder reconvertir la ciudad no bastaba con cambiar el modelo económico. También era necesaria una fuerte inversión para empezar a construir los que serían los primeros resorts y hoteles, la mayoría, de familias locales; además de dar a conocer las veleidades de Benidorm con promociones en las que se idearon un sinfín de estrategias y campañas publicitarias.

Entre estas actividades, destaca la celebración del Festival Internacional de la Canción de Benidorm, entre los años 1959 y 2006. Este acontecimiento, tenía lugar todos los veranos, y su fin era promocionar, tanto a nivel nacional como internacional, la ciudad de Benidorm como destino turístico. El Don Pancho, como no podía ser menos, ha sido un hotel desde su inauguración intrínsecamente ligado al Certamen Musical, ahora reconvertido en Benidorm Fest, alojando en sus habitaciones a la flor y nata del elenco de artistas, grupos musicales y cantantes que a lo largo de la historia del mismo han paseado su arte por los distintos escenarios en los que se ha organizado el festival.

Pero, hagamos una breve retrospectiva: hemos de tener en cuenta que la sociedad española de la época era menos moderna que la europea y la llegada del turismo implicaba muchos cambios, no sólo económicos sino también sociales. Como ejemplo valga destacar la introducción del bikini por parte de las turistas del norte de Europa que venían a veranear a las playas de Benidorm. La prenda supuso un gran revuelo entre la sociedad de la época, aunque con el tiempo, acabaría por normalizarse.

La parte más conservadora de la sociedad española escandalizada, ante una prenda de baño de dos piezas que dejaba poco a la imaginación y mostraba mucho del cuerpo de las mujeres, supuso que los sectores sociales más recalcitrantes y conservadores del momento entendiesen aquella laxitud en “las normas de las buenas conductas”, como una deriva hacía el pecado y las malas costumbres. Por eso, para tratar de redimir la “malas conciencias”, se colocó una gran cruz en lo alto de la Serra Gelada. Si alguna vez te has preguntado por qué está ahí, esa cruz: ¡ Ya tienes la respuesta !

De hecho, Benidorm no cayó en el abismo de los infiernos y el pecado sino que la localidad fue creciendo cada vez más, y con la apertura del Aeropuerto de l’Altet en 1967, la demanda turística del municipio aumentó exponencialmente. Este hecho supuso un gran avance en la historia de Benidorm.

Por ello, aprovechando el boom y la gran demanda turística de los años setenta, se construyeron nuevos y más modernos hoteles, siendo uno de ellos el Hotel Don Pancho. Este hotel de lujo de cuatro estrellas, fue construido en 1972 por los hermanos Torrubia.

El buen tiempo, la espectacular relación calidad-precio de sus hoteles y servicios, y la cercanía gracias al avión, trabajaron por si solas y dieron como resultado que, en los años noventa, Benidorm ya fuera conocida como una ciudad de vacaciones, por lo que para mejorar la oferta turística de la misma se introdujeron múltiples novedades: como la creación del que sería el primer parque acuático de España, Aqualandia, con el transcurrir de los años vendrían más parques temáticos y mayor oferta complementaria.

En la historia de Benidorm también destaca la progresiva construcción de varios campos de golf y la reforma del Paseo Marítimo de Levante y la construcción del Paseo de Poniente. Así, poco a poco y con el paso del tiempo, la ciudad del sky line ha ido sumando nuevas actividades hasta convertirse en la capital del turismo por excelencia de la Comunidad Valenciana que conocemos hoy en día.

Y a medida que Benidorm ha ido creciendo en Don Pacho también ha ido ampliando y renovando sus instalaciones: en la actualidad el establecimiento dispone de 256 habitaciones, todas totalmente renovadas al igual que el resto del hotel. Todas las habitaciones tienen vistas al mar y una amplia terraza. Además, cuenta con cinco tipos de habitaciones que se adaptan a las necesidades de cada tipo de huésped: Habitación Estándar, Habitación Superior, el Ático, y las joyas de la corona: la Suite, y el Ático Suite.

Y, ¡cómo no podía ser menos!, tras una trayectoria así Luisa Soler no duda en adelantarnos que para Semana Santa, “superamos ya el 90% de ocupación, con un mix sobretodo de españoles y británicos, aunque esperamos que esta cifra ascienda durante estos días con reservas de última hora de residentes cercanos y alcanzar el 100% de ocupación”.