La Casa Toni El Fuster – Fundación Schlotter acoge la exposición interactiva e interuniversitaria «El Grito Contado»

La Concejalía de Cultura de Altea en colaboración con la Universidad Miguel Hernández y Universitat Politècnica de València, inauguró la exposición “El Grito Contado” en la Casa Toni El Fuster-Fundación Schlotter. La muestra colectiva e interuniversitaria está comisariada por Chiara Carzan y Martíllopis.

La edil de Cultura, Aurora Serrat, los comisarios y las artistas, Elia Torrecilla y Bibiana de Soledad fueron los encargados de inaugurar la exposición donde la clave estaba en que había que descubrir el contenido de la misma con la ayuda de la luz del móvil, ya que, la sala estaba totalmente a oscuras.

“El Grito contado” permanecerá abierto hasta el próximo 17 de diciembre y su horario de visitas es de martes a sábado de 10:30 a 13:30 y de 17:00 a 20:00 horas. Por otro lado, Chiara Carzan y Martíllopis invitan a la mediación artística a cargo de Bibiana De Soledad y Amparo Alonso Sanz que se realizará el próximo viernes 25 de noviembre en la misma sala; y también a participar en el taller que “Lo colectivo de Artistas” con motivo de la clausura de la exposición. (17 de diciembre).

La responsable del área, Aurora Serrat, dio la enhorabuena a los artistas y destacó: “es una exposición inusual, con un montaje diferente a otras exposiciones que hemos colaborado” y añadía: “el tema de esta muestra, que han participado muchos artistas, es la propuesta de un grito transformador y la denuncia de vivir un mundo digitalizado donde ya no somos nada sin el teléfono”.

La comisaria Carzan, agradecía a la Concejalía de Cultura por posibilitar esta exposición y permitir esta colaboración interuniversitaria entre pueblo y facultad: “es un muestra que da la importancia de contar otras historias, darles la vuelta, descubrir otras para inventarnos”.

Los comisarios, Chiara Carzan y Martíllopis propusieron un reto en la inauguración: se trataba de contar un cuento. Los artistas tenían que contar un cuento y los espectadores debían de averiguar o imaginárselo con la ayuda de la linterna.    

Los visitantes, con una visibilidad nula por la oscuridad de la sala, debía de interactuar con las piezas, a olerlas, palparlas y/u oir-las. Como si cuento se tratará; porque los cuentos se cuentan, se escuchan, van de boca en boca… Y a la luz del hogar, en este caso de la tecnología, de la luz de los móviles.

“El hecho es que vivimos en un mundo digitalizado, donde las cosas se convierten en píxeles, el reloj, la radio, la linterna, el afinador, la lupa, la brújula todo se resume en píxeles, todo está en el móvil, somos, como dice Byung-Chul “phonosapiens”, señaló Martíllopis, quien denunciaba que el teléfono ha suprimido las cosas, y que, ya no somos nada sin teléfono, y ese fue el motivo del cual, los comisarios invitaron a los espectadores a convertir el móvil en linterna.

Además, de manera atrevida se produjo una performance, rompiendo, a petición de la artista ThamCasany, los vasos que ella había cuidadosamente embalado en bolsas de plástico, de los cuales, sirvieron para que el público los chafará contra la tierra con rabia y con decisión para provocar el pensamiento y la risa.

Los comisarios finalizaban: “estuvo muy divertido, no solo el público tenía que contar un cuento si no que, en la exposición, tocaba, penetraba o cambiaba el contenido de las obras propuestas. Os contaríamos un montón de anécdotas más del día de la inauguración, pero es mejor que vayáis a verla y vivirla por vosotros mismos”.