Breve historia de los políticos socialistas-urbanistas de La Vila

Desde el año 1978 hasta nuestros días, con el debido respeto, intentaremos establecer una breve reseña curricular de los políticos socialistas que han tenido la responsabilidad de dirigir el urbanismo y las obras públicas de nuestra ciudad.

Todo empezó con el Alcalde Paco Riquelme, quien puso al frente del urbanismo vilero a José García, “pepe el castellà” que pasó de albañil a Concejal-Delegado de Urbanismo. Y aunque se desconocen sus virtudes como gestor de lo público, de lo que más se acuerdan los vileros es que pronto se convirtió en empresario promotor y constructor de la mercantil vilera de construcciones “VICONSA”.

Juan Segovia, a quien recordamos con cierto cariño, tuvo tres gestores públicos urbanistas. El primero de ellos, Francisco LLorca Picó, “Kiko pantaló” de quien salió esa frase lapidaria : “ jo sé de mobles i de “mesitas de noche “; el urbanismo que lo hagan los técnicos. Sin embargo, no era tan inocente como parecía, ya que a la empresa de muebles en la que trabajaba le “regaló” su clasificación urbanística directa como urbana para que no pagara ni un milímetro de suelo ni un céntimo de dinero. Lo mismo que hizo con la casa de sus padres en el Secanet y en la Ermita con algunos amigos.

Otro urbanista insigne fue Juan Sanjuán, del patifosc, que pasó de albañil de profesión a dirigir la política urbanística de la Vila y a quien se le atribuye otra frase lapidaria. “ mientras yo sea Concejal de urbanismo, en la Vila no habrá urbanizaciones”. Toma ya!

Y el tercero en obras fue Ramón Climent, “ramonet bonacera”, que compatibilizaba la profesión de croupier del casino con la de Concejal de obras públicas.

En nuestros días, el Alcalde Andreu Verdú, ha seguido el ejemplo de sus antecesores. Primero nombró Concejal de urbanismo a otro “croupier” del casino y después camarero, Jaime Ramis, a quien el propio partido socialista apartó de las listas del año 2019; se desconocen tanto los méritos como las razones por las que se le apartó. Y pasó por el Ayuntamiento con más pena que gloria. Así lo celebraba algún técnico.

Finalmente, el mismo Andreu Verdú, ha culminado la política urbanista socialista, convirtiendo a un exempleado de la Cooperativa de labradores y ganaderos en un flamante Concejal de urbanismo y obras, del que se dice que quería llenar el pueblo de grúas. Así que si alguien se queja de la Vila que tenemos, en parte, ya sabe por qué.

Fuente: Noticium