El Hotel Bilbaíno, parte de la historia de Benidorm   

        Muchas veces he hablado de la relación tan estrecha que han tenido los habitantes de Benidorm con el mar: con el antiquísimo arte de la pesca en la Almadraba, de donde nacidos en este pueblo tenemos lo más granado en Capitanes de renombre internacional o pescadores, técnicos y navegantes que se embarcaban en las grandes compañías navieras, como la Trasatlántica o Navieras Bilbaínas, cuya valía queda reflejado en las crónicas de la época mientras se jugaban la vida a bordo de esas grandes moles de acero que cruzaban los cinco continentes. 

UN REPORTAJE DE BELÉN RICHARTE

        Pues bien, la historia que vengo a contar esta semana se centra en Pedro Cortés Barceló constructor del primer hotel de Benidorm, el Bilbaíno. Después de haber dado varias vueltas al mundo, embarcado en Navieras Bilbaínas y visto que las bahías y playas de su pueblo no tenía nada que envidiar a ninguna isla o lugar por donde había pasado y decidió construir un hotel: el Bilbaíno y le puso ese nombre en recuerdo a la compañía en la que había estado 20 años enrolado. 

        Aunque hace 85 años las cosas eran bastante distintas, este pequeño pueblo de marinos y navegantes, capitanes en el antiquísimo arte de la Almadraba y de técnicos especializados, enrolados en las principales navieras del país, viaje a viaje, vuelta al mundo tras vuelta al mundo, una sólo una mente visionaria, tras días y días de navegación, podía intuir las posibilidades de Benidorm con sus playas de agua cristalina y un clima más que agradecido durante todo el año, como un destino más del incipiente turismo que por aquel entonces empezaba ya a desarrollarse en en el cono sur de América, en ciudades como por ejemplo Valparaiso (Chile). Y así fue como empezó el tema en Benidorm.

        “Desde finales del siglo XIX había empezado a funcionar el balneario de la Virgen del Sufragio, que atraía a visitantes adinerados de Madrid y de Alcoi, desplazados hasta la costa por “prescripción médica” para tomar los baños y beneficiarse del aire marino”, eso me comentaba en uno de los muchos encuentros que tuvimos, tanto radiofónicos como televisivos, el histórico senador de Benidorm por el PP, Miguel Barceló Pérez (Benidorm, 1923-Benidorm, 2018), fallecido a los 94 años.

        Esta incipiente industria turística, junto con la arraigada tradición marina de Benidorm  hacía que muchos de nuestros navegantes o marinos volvieran después de muchos años fuera y de haber recorrido medio mundo a bordo de las navieras más importantes del país y empezaran a plantearse que su playa o sus playas y calas no tenía nada que envidiar a las maravillas que habían visto en el Caribe o en el Pacífico.

        En Benidorm ese primer visionario, ese primer hotelero fue Pedro Cortés Barceló, fundador del Hotel Bilbaíno, el primer establecimiento hotelero de la pequeña localidad costera, que abrió sus puertas en 1926 y que ha funcionado desde entonces hasta la actualidad, de forma ininterrumpida en la primera línea de la playa de Levante. En pié lleva, por tanto, la friolera de 96 años, dentro de cuatro celebrará su centenario.

        Esto no significa que en Benidorm hubieran casas que acogían viajantes, y en su momento casa de postas, pero hotel como tal no existió ninguno antes de construirse el Bilbaíno, aunque bien es cierto que, debido al turismo que generaba el balneario, muchas casas habían empezado ya a acoger huéspedes.

        En una entrevista que concedió a en su día a la revista de la Patronal Hotelera de Benidorm y la Costa Blanca (HOSBEC), tal y como recoge su página web, Pedro Cortés era lo que se conoce como “un hombre de mundo”. Enrolado como mayordomo en uno de los barcos de la compañía Navieras Bilbaínas, había estado viajando desde principios de siglo. En uno de sus múltiples desplazamientos se quedó prendado de una pequeña bahía en la playa de Valparaíso, en Chile, que le recordó mucho a Benidorm. Fue entonces cuando se decidió a fundar un hotel que emulara este ambiente en su propio pueblo. ¡ Y, coincidencia o no, años más tarde con importantes Festivales de la Canción que llegaron hasta a hermanarse !

        96 años de actividad

        Pero sigamos con la historia. En el pueblo Pedro Cortés Barceló era conocido como “Pedro, ‘el bilbaíno’, porque le puso ese nombre al hotel. Y, aunque no tenía nada que ver con esa ciudad, la mayoría de sus clientes han sido siempre vascos, posiblemente atraídos por el nombre”.

        Según consta en la página web del establecimiento: “El Hotel Bilbaíno ha mantenido siempre un trato muy cercano, con pocos empleados, la mayoría parte de la familia, aunque también se contrataba a personal del pueblo, la mayoría camareras y costureras que reparaban las mantas y las sábanas. Sus 40 habitaciones han albergado ya hasta cuatro generaciones de las mismas familias y actualmente entre el 70% y el 75% de su clientela es fija”, -a lo que añade-, “el establecimiento no interrumpió su actividad ni durante la Guerra Civil, cuando se convirtió en refugio de empresarios alcoyanos y madrileños. Tras la contienda, el hotel continuó su andadura y llegó a recibir personalidades tan conocidas en la época como el cantante y actor mexicano Jorge Negrete”.

         Uno de los hitos más recordados en Benidorm fue la instalación de una marquesina en el exterior donde se servían cafés y refrescos a la orilla del mar y donde la banda tocaba para el baile, me contaba el fallecido senador Miguel Barceló que “los niños solían corretear por debajo de la plataforma de madera para atisbar qué escondían las faldas de las mujeres entre los huecos que dejaban los listones. También me comentó que para la celebración de San Jaime organizaban unas verbenas maravillosas”. Todo esto ha quedado hoy en el olvido, aunque aún pueden verse, cuando hay temporal, los postes sobre los que se asentaba la marquesina.

        La realidad de un sueño

        Cuando era joven, Pedro Cortés Barceló se ganaba la vida recorriendo los mares enrolado en la compañía que daría nombre a su establecimiento. Trabajando como mayordomo a bordo de varios barcos, descubrió infinidad de lugares, quedando fascinado por uno en especial: Valparaíso, en Chile, lo que le hizo preguntarse si algún día Benidorm podría convertirse en un sitio tan idílico. ¡ Y esto fue lo que impulsó la apertura del hotel ! Con los ahorros obtenidos tras años de trabajo en Navieras Bilbaínas y la ayuda de su mujer, Angelina Zaragoza Barceló, empezó a construir el primer hotel de Benidorm en los años ’20.

        Entre 1926 y 1930 se produjo la primera inauguración oficial, de lo que sería su época de mayor esplendor. Lo destacable de aquellos años era la forma de regentar el hotel.

        Ya en los ’40, tras la contienda y en plena Posguerra el hotel continúo su marcha. Se recuerdan las tertulias de “las fuerzas vivas del pueblo para discutir el futuro del mismo” y la marquesina, ligeramente elevada del suelo día de hoy, cuando hay temporal, aún pueden verse dos de aquellos postes, que eran traviesas del tren.

        El Bilbáino como una familia

        En 1963 el hotel se arrendó por primera vez a Pascual Pérez, quien mantuvo el estilo marcado hasta entonces, aunque actualizándolo a los nuevos tiempos, y lo dirigió durante 20 años, junto a su mujer Antonia López y sus tres hijos.

        La pequeña de los tres hijos de Pasqual, una niña llamada Isabel Sufragio Pérez López bromea ahora al asegurar que “nací en el hotel Bilbaíno, mis padres lo tuvieron arrendado durante 20 años”. Un hotel familiar, para una niña, es como ir descubriendo a cada paso pequeñas islas del tesoro pues tras cada rincón hay una historia que imaginar.

        Isabel explica que “en los 60′ en el hotel antiguo y los ’70 ya con la reforma del nuevo, fue una etapa preciosa, con clientes habituales que venían a veranear, gente muy diversa que permitió que mis hermanos y yo viviésemos muchísimas vidas en una, -y añade-, “cuando hablo de veranear era pasar julio y agosto, familias de empresarios de Alcoy que pasaban la semana y los fines de semana bajaban ellos con sus chóferes”.

        “Conocimos a dos inventores del motor de agua y uno ruso al que adorábamos y que enseñó a mi hermano François a hablar swagili y a mí a tocar la guitarra”, el mundo parecía girar en esos momentos en torno a Benidorm le comento a Isabel, a la que aparte de unirme una relación de amistad me une ese otro mundo de haber vivido el sector turístico desde el cordón umbilical, desde las entrañas del mismo.

        También Isabel Sufragio cuenta cómo “un señor de Madrid, que atracaba el yate delante del hotel, riquísimo , era feliz subiéndose a la Cruz por la noche con nosotros a comer melón viendo Benidorm o yendo a una velada de boxeo en la Plaza de Toros comiendo un bocadillo”.

        Residentes y turistas se volcaban con los Festivales de la Canción

        En aquellos años se vivía el Festival de la Canción y su repercusión en cada esquina de las calles y casas de Benidorm. Todos nos volcábamos en hacernos una foto con el cantante o actriz del momento o en conseguir una entrada para alguna de las galas. “Los festivales de la Canción, con los técnicos de la REM en el hotel, señoras con vestidos largos, señores con pajarita, había muchísimo glamour y se guardaba muchísimo la etiqueta en el vestir dependiendo del momento del día”, recuerda Isabel.

        “Mis hermanos Jaime y François, trabajaban en el hotel y yo aunque era una niña, no podía ir a la playa hasta que no acabase con las tareas que me tocaban: contar la ropa para la lavandería, ir a llevar las fichas de clientes a la policía, secar cubiertos, cortar el pan…”, -rememora la hija de Pasqual Pérez-, “la plantilla era ‘la familia’ y pasaban la temporada viviendo en el hotel, Baza y Casasimarro fueron los pueblos de origen que más recuerdo de buena parte de la plantilla. ¡ Qué buena gente, venían familias enteras, la experiencia fue muy enriquecedor para nosotros. La mesa del comedor del hotel era donde comíamos todos. El Bilbaíno tuvo a la primera mujer recepcionista en Benidorm y fue la comidilla del pueblo”! Reímos.

        “En los ’70, con el hotel nuevo, todo cambió afortunadamente. Empezaron a venir agencias de viajes, holandeses, alemanes y gente del País Vasco y digo lo de afortunadamente porque viajar y disfrutar de vacaciones dejó de ser algo privilegiado para convertirse en un bien común y necesario al alcance de todo tipo de gente”, -subraya Isabel-, “que descansar y disfrutar de nuestras playas, hoteles, pub’s, discotecas, restaurantes hoy en día sea accesible a todos los sectores de la población, que hayamos conseguido que Benidorm esté vivo durante todo el año y que seamos un referente a nivel mundial, en gran parte, es debido a esos valientes que en la década de los sesenta decidieron que ya habían viajado bastante por el mundo y que les tocaba al mundo a venir a disfrutar de Benidorm”.

        Esa niña que nació en el Bilbaíno, Isabel Sufragio Pérez López, Estudió la Diplomatura de Turismo en la Universidad de Alicante. y lleva desde 28 años dirigiendo hoteles (¡ Qué se dice pronto !).

        Isabel Sufragio reflexiona: “Con estos recuerdos sólo quiero rendir un pequeño homenaje a esas mujeres valientes que se pusieron al frente de sus hoteles, fueron, somos y serán  capaces de seguir capitaneado ese micro mundo que es un hotel”, -y continúa-, “nacer y crecer en el primer hotel de Benidorm es algo de lo que me siento tremendamente orgullosa. En mi partida de nacimiento donde dice lugar de nacimiento, en vez de poner en Benidorm, pone: en el hotel Bilbaíno, en la Avenida Virgen del Sufragio. Con mi hijo Jaime vamos por la tercera generación de hoteleros y espero que sean muchas más”. Y aprovecha la ocasión que le ofrece el diario digital CALVARI para mandar “un recuerdo grande a los propietarios actuales del Hotel Bilbaíno: Ángel Sánchez y Vicenta Ferrer y a su familia”.

        Los antiguos propietarios retomaron la dirección a comienzos de los ’80 y hasta el año 2004, fecha en la que se volvió a alquilar, pero siempre apostando por el trato personalizado y la comodidad de sus huéspedes.

          Benidorm es actualmente uno de los principales destinos turísticos del Mediterráneo. Cuenta con más de 70.000 habitantes, un 30% de población extranjera, cerca de 130 establecimientos hosteleros y un impactante sky line, sólo comparable con el de Nueva York, ciudad que ya visitaban muchos benidormenses a finales del siglo XIX y primeras décadas del XX.

            ¡¡¡ Y el Festival de la Canción, perdón quise decir el Benifest, ya calienta motores, Benidorm apuesta segura, líderes en turismo desde hace más de un siglo y en organizar eventos… ¿Qué puede fallar? Ya se lo digo yo: Nada. Como diría el cantante más internacional que salió de las primeras ediciones del Festival de la Canción, Julio Iglesias : “La vida sigue igual !!!”.

        *La primera foto de 1929 recoge el momento en el que D. Pedro Cortés Barceló recibe a un cliente en su carruaje en la entrada de su hotel. Foto cedida por el profesor Francisco Amillo.