El hundimiento del Gustloff, la mayor tumba naval de la historia

El 30 de enero de 1945 el Wilhelm Gustloff se encontraba atracado en el puerto de Gotenhafen*, (hoy Gdynia, Polonia), inmerso en la denominada Operación Hannibal, acción destinada a evacuar a soldados, heridos, mujeres, niños, ancianos y colaboracionistas de vuelta a Alemania a través del Mar Báltico, y ponerlos a salvo del arrollador empuje del ejército soviético. Ese día el Gustloff iba a ser el protagonista de la mayor tragedia naval de la historia.

Batiste Mas.- El Wilhelm Gustloff, botado el 5 de mayo 1937 en Hamburgo, era un formidable y moderno trasatlántico de 8 cubiertas equipado a las últimas; piscina climatizada, cine, restaurantes, gimnasio y algo sorprendente para la época, no había distinción de clases, sino que todos los camarotes poseían el mismo confort. Su cometido era satisfacer unas vacaciones de lujo a los trabajadores afiliados al sindicato del régimen mediante el programa denominado “Fuerza a través de la Alegría”, movimiento diseñado por los nazis para asegurarse el apoyo de gran parte de la clase obrera. En esta tarea estaba empeñado el trasatlántico cuando estalló la II GM. Para entonces el Wilheim Gustloff fue transformado en buque hospital, pintado enteramente de blanco y señalizado con sendas cruces rojas en la cubierta, chimenea y casco, y una franja verde que lo cruzaba de proa a popa. Su cometido dejó de ser lúdico para pasar a ser humanitario.

La evacuación desde el puerto de Gotenhafen empezó con criterio, heridos, mujeres y niños primero, pero acabó dramáticamente. Entre las más de sesenta mil personas que pugnaban por subir a bordo cundió el pánico y se desató la tragedia, no se respetó a nadie ni nada y un buque que había sido diseñado para acoger un máximo de dos mil personas entre tripulantes y pasajeros, fue invadido por más de diez mil almas. Se lanzaron por la borda sillas, mesas y las butacas del cine, se vació la piscina, no quedó un palmo sin ser ocupado.

A las 21:00 horas del día 30 de enero, el imponente trasatlántico confiado a la protección de dos contratorpederos, navegaba a oscuras desconocedor de que muy cerca acechaba el submarino soviético S-13**. En ese momento se recibió un mensaje de radio indicando que un dragaminas se acercaba al trasatlántico, para evitar la colisión se encendieron las luces de navegación durante unos segundos, tiempo suficiente para ser detectado por el sumergible soviético. Instantes después y contra toda lógica, pues el submarino se encontraba de espaldas a la costa***, su comandante, Alexander Marinesko, dio orden de atacar lanzando en abanico cuatro torpedos contra el indefenso gigante. El primero no llegó a salir del tubo, los otros tres acertaron en el blanco, el primero en la proa, otro en la piscina, donde dormían todas las chicas de la Fuerza Auxiliar Femenina matándolas a todas y el tercero en la sala de máquinas. Ante tal situación solo se pudo atender a la única instrucción posible; Sálvese quien pueda! Cientos de personas perecieron pisoteadas y asfixiadas por los que pugnaban por subir a cubierta y aferrarse a uno de los botes salvavidas, otros fallecieron por hipotermia y la gran mayoría engullidos por el propio navío en su irremediable viaje al fondo del mar.

En menos de una hora, nueve mil almas, de entre las cuales casi cinco mil eran niños, habían desaparecido para siempre de la faz de la tierra y menos de novecientos supervivientes pudieron ser puestos a salvo. Un sobrecargo de 19 años que dedicó el resto de su vida a localizar supervivientes y a calcular el número de viajeros que pudo acoger el buque, estima que entre todos superaban los diez mil trescientos.

Tras su “proeza”, el S-13 pudo escapar de la persecución a la que fue sometido por los contratorpederos**** alemanes después de esquivar más de doscientas cargas submarinas.

Su comandante fue recompensado con la orden de la Bandera Roja, aunque años más tarde fue dado de baja de la marina debido a sus problemas con el alcohol.

La acción siempre fue justificada por la Unión Soviética como un acto legítimo de guerra. Unos años más tarde, dinamitaron el pecio tratando de ocultar pruebas y eludir cualquier responsabilidad, no lo consiguieron. Los restos del Gustloff reposan en el fondo del Mar Báltico partido en tres secciones y hoy en día es objeto de investigaciones y filmaciones.

* Es el nombre alemán que había recibió la ciudad durante la ocupación alemana de Polonia.

** Sin duda el submarino más famoso y letal de la historia de la Segunda Guerra Mundial, (paradójicamente de diseño alemán). Diez días después de atacar al Gutsloff, torpedeó y hundió al crucero General von Steuben, que trasportaba 2800 heridos, 300 enfermeras y 30 médicos, ocasionando más de 3000 muertos.

*** De espaldas a la costa, las probabilidades de escapar de la persecución de los contratorpederos, era prácticamente nula. Tal acción de ataque y la posterior maniobra de esquivo de cargas submarinas, fueron estudiadas como referencia en la Academia Naval Soviética.

**** También llamados antitorpederos y cazatorpederos. Buque de guerra pequeño, bien armado y muy rápido, destinado a combatir o neutralizar torpedos.