Entrevista a Alfonso Puchades

Nuestra entrevista de hoy tiene como protagonista a un hombre muy conocido en Benidorm: Alfonso Puchades Orts.

Periodista: Buenos días, Alfonso.

Alfonso: Buenos días, Palazón.

Periodista: ¿Nos puedes hablar de tus orígenes, de tu familia?

Alfonso: Mi madre era de Benidorm; mi padre, valenciano. Tanto mis hermanos como yo nacimos en Valencia. En Valencia cursé el bachillerato. Después me fui a Madrid para estudiar Medicina y vivir con mi tío, que era médico.

Periodista: Has estudiado Medicina. ¿Cuáles han sido los hitos más importantes en el ejercicio de tu profesión? ¿Dónde has desarrollado tu labor?

Alfonso: Después de terminar la carrera me incliné por la docencia académica y fui Catedrático en Madrid (cinco años), después en Murcia y en Badajoz; por último, en 1978, en Alicante donde me nombraron Director de Estudios Universitarios. Después pasé a la Miguel Hernández de Elche, en el hospital de San Juan. Una anécdota es que al mismo tiempo que director del CEU era decano de la facultad, y a veces tenía que enviarme oficios a mí mismo. Fui el primer decano en Alicante en 1994.

Periodista: ¿Puedes hablarme ahora de tu labor humanitaria, al margen de la docencia?

Alfonso: Hace treinta años aproximadamente contacté con un misionero en la parroquia de El Carmen y me habló de las miserias que padecían en Esmeraldas (Ecuador). También conocí a un matrimonio especializado en desnutrición infantil. Sentí la necesidad de conocer esa realidad por mí mismo y en 1993 me fui un mes a ese país (tenía compañeros que me suplían en la labor docente). Fue algo inolvidable que me inspiró a seguir esa tarea humanitaria que ha marcado mi vida. Unos años después repetí la experiencia y viajé a Guinea ecuatorial, a Luba, donde intentaban recabar dinero para dar de comer a los enfermos del hospital (decían que con 350.000 pesetas todos los niños podrían realizar al menos una comida diaria; e iniciamos la campaña). Hace unos años, quisimos formar un grupo de médicos para viajar e Ecuador y otros países subdesarrollados, con material adecuado para poder incluso operar llegado el caso, pero la pandemia paralizó nuestros objetivos; espero que los podamos cumplir en un próximo futuro. Siempre he compaginado mi labor docente con esa tarea humanitaria que te cuento. También he participado en proyectos educativos.

Periodista: ¿Recuerdas alguna anécdota, algo digna de mención durante tu trayectoria profesional?

Alfonso: Una de las más importantes anécdotas me ocurrió en Guinea Ecuatorial. Me encontré con un niño desnutrido, con un abdomen enorme. Se llamaba Nelson. En ese país carecían de medios para saber qué le pasaba exactamente, y se me ocurrió que podría traerlo a España para su diagnóstico y tratamiento. La madre, que se enteró, me trajo una ristra de plátanos en agradecimiento y el niño, de ocho años, me dijo: “¿Es verdad que quiere llevarme a España para curarme?” Aquello me llegó al alma; hice todo lo posible para su curación: lo traje a España, le descubrieron un quiste de ocho kilos, lo operaron y recibió el tratamiento adecuado; una vez recuperado, se marchó a su país y allí vive tan feliz. Esa experiencia no se me olvidará en la vida. Otra anécdota, plenamente satisfactoria:  en 2017, sin esperarlo en absoluto, me hicieron un homenaje antiguos alumnos míos, muchos de ellos médicos ya jubilados; fue una reunión entrañable, y hasta me cantaron una canción.

Periodista: ¿Alguien más de tu familia ha estudiado Medicina? ¿Hijos o nietos?

Alfonso: Únicamente mi tío, el de Madrid, era catedrático de Anatomía. Nació en Tampico (Méjico) porque su padre era marino e iba de un sitio para otro. También tiene en Benidorm una calle con su nombre: Doctor Orts Llorca.

Periodista: Eres uno de los cien integrantes del libro Gent de Benidorm, publicado hace casi cinco años. Te han dedicado una Avenida importante en Benidorm. ¿Qué otros reconocimientos institucionales has recibido a lo largo de tu vida?

Alfonso: Sí, estoy en el libro Gent de Benidorm. Pero el de la avenida es mi padre, que fue un empresario muy vinculado a Benidorm. Personalmente, tengo la medalla de oro de la Universidad de Alicante, soy premio doctor Balmis, y poco más.

Periodista: Que yo sepa, estás totalmente jubilado. ¿Te encuentras bien de salud? ¿A qué dedicas el tiempo libre? ¿Practicas alguna afición digna de resaltar?

Alfonso: Siempre me ha gustado leer y viajar. De salud estoy relativamente bien. Me reúno periódicamente con amigos de siempre y con compañeros de la facultad. Llevo una vida relativamente tranquila, pero no descarto viajar de nuevo.

Periodista: ¿Qué consejos darías a la juventud que estará leyendo esta entrevista?

Alfonso: Que sean siempre honrados, que sean fieles a su vocación en el oficio que hayan elegido: todos los trabajos son dignos y necesarios en la sociedad.

Periodista: ¿Cómo ves el Benidorm actual, en cuanto a cultura, turismo, deporte, sanidad, urbanismo? ¿Qué le falta para que sea una ciudad ideal?

Alfonso: Benidorm es una ciudad turística muy importante y tiene de todo: parques temáticos, festivales, eventos culturales. Hay quien piensa que le hace falta un Centro Cultural (que ya están ultimando) y algún museo… Pero quizá eso no es tan necesario; sería mejor concentrar esos museos e infraestructuras en alguna ciudad, que puede ser Alicante o cualquier otra, a nivel comarcal.

Periodista: Gracias, Alfonso, por tus declaraciones. Y a seguir bien.

Alfonso: Gracias a ti, Palazón.