Un abrazo al tiempo 

Un abrazo en el encuentro con un ser querido, sin más intención que sentirlo por dentro un poquito, no sea que llegues tarde, y que una sombra estreches mañana. Abraza mis palabras que te susurran cuando te digo, que abrazarse no es solo pasar los brazos por detrás y acercarse. 

Fernando Fer.- Que podemos abrazarnos con la mirada, con su sonrisa,  con un gesto facial de concordia y cordura, con una palmada en la espalda,  con el roce de sus manos, con un simple buenos días, con un adiós, con una pequeña ironía. Abraza, sonríe al que te critica,  al que roba, a tu peor enemigo, dejemosles la última palabra, mostrémonos primero. 

Abracemonos al tiempo, que más lento pasa si no lo hacemos,  aleterguemoslo estirando nuestra mirada hasta que se pierda aquella estrella,  aquella nube, aquel pajarillo valiente y vivaz.  
Use su alma para abrazar al que odia, que no siempre se pega lo malo.  

Ame al villano aunque sea por un momento, que nadie sabe si le puede llegar ese aire fresco de caluroso afecto y por una de esas deja de ser tan mezquino aunque sea por un momento.

Queramos todo lo que hacemos,  y mucho,  y a destajo, que nadie, ni uno mismo, sepa cuando volverá usted a ser usted mismo, cuando volverá al gimnasio o al supermercado,  al frutero o al análisis de sangre. 

Usemos la fe que no se quiebra nunca dejandola posar sobre nuestra imaginación, naveguemos sobre aquel barquichuelo llamado pasión cuando el mar nos deje marejadas,  lancemos flores al vacío sin importar sobre quién caiga.

Todo pasa, todo se apaga, los momentos felices mueren y sobre su recuerdo se hace la oscuridad, las fiestas que terminan bien siempre quedan, que las que acaben mal nunca acaben hasta que acaben bien.
Carguemos de pasión nuestras vidas y de juegos de luces nuestros atardeceres y momentos tristes, para dispararlos después cuando avistemos la dulce cara verde menta de la esperanza.

No consintamos que nada ni nadie nos quite la sonrisa, siempre hay una salida y si no la hay, búsquela como el niño que despierta el día de reyes buscando sus regalos…

Pero acordemonos de quien no los tiene, miremos de vez en cuando al otro lado del planeta  y valoremos lo que tenemos nosotros y ellos no, imaginemos a los que hoy ya no están y hasta hace bien poco sí, y también sentían como nosotros, comprendían como nosotros,  vivían,  hablaban  y callaban igual que nosotros y tenían las mismas esperanzas que nosotros y depositadas en los mismos lugares de la vida.  Y de eso se trata, de callarse poco y de hablar cuando hay que hacerlo.   No se puede condenar con cariño,  ni se puede abrazar al que mata, ni al que amenaza, ni al que berrea aires de poder absoluto. 

Permítanme la fisura,  para abrazarnos tenemos todos los días de nuestras vidas.  Pero no somos eternos y lo que sentimos tampoco.