Los integrantes del Club de Lectura «La Finestra Mágica» se solidarizan con el pueblo de Ucrania

Despertarse con el estruendo del sonido de las bombas y tener que salir con lo puesto porque no hay oportunidad de llevarse en las manos nada más que la propia vida, la del hijo o padre anciano, ha de ser la experiencia más dura imaginable. 

Cuando se pide ayuda urgente hay que darla, y los ucranianos de a pie,  a los que conocemos porque nosotros también  somos personas sin nombre relevante, nos la piden a través de sus intervenciones en los medios con voz desgarrada y lágrimas en los ojos. 

Ante la propuesta de donar para comprar alimento, que será enviado a Ucrania, los  integrantes del club de lectura “ La Finestra Màgica” no dudaron ni un momento en colaborar . Siempre he dicho en las entrevistas que leer fomenta la empatía,  porque, dejando al lado intereses y consideraciones geopolíticas , hemos leído novelas en las que los personajes  sufrían situaciones que eran desconocidas para nosotros , nos hemos asomado a sus emociones, a su dolor y experimentado el abandono. La palabra en las obras literarias hace comprender las situaciones no vividas y por ende genera empatía .

Somos capaces de oír  el llanto de los niños, sentir el vacío en el corazón de las mujeres que deben ver partir a sus maridos a la guerra, la oscuridad de los sótanos , el frío , el dolor de las heridas, el impacto de la metralla  en el cuerpo.

Solo podemos acallar todos esas emociones ayudando.

Dos carros repletos de leche infantil van a Ucrania, ojalá todos los carros que fueran hacia allí fueran como estos.