La diosa Tanit: tras los pasos del padre Belda en Benidorm

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Una noticia creó gran alboroto entre los ciudadanos y ciudadanas de la localidad cuando el 27 de mayo de 1919 el extinto “Diario de Alicante”: “Anteayer se celebró en Benidorm la ceremonia de colocar la primera piedra de las obras de aquel puerto refugio. Asistieron al acto D. Miguel Maura y D. Luis López Dóriga acompañados por los señores Orts Cano. Salvá y Mérita. ¡ Quiera Dios que estos señores se acuerden de la última piedra”! Me imagino el alboroto que tan que se montaría en ese Benidorm de principios de siglo ante la visita de tan ilustres visitantes. De ahí al hallazgo de la Diosa íbera Tánit hay toda una historia apasionante que nos conduce hasta la actualidad siguiendo los pasos del padre José Belda en Benidorm. Les invito a que me acompañen en esta nueva historia veraz como la vida misma.

UN REPORTAJE DE BELÉN RICHARTE

        Según fuentes versadas y documentadas en este tema “para construir aquel puerto refugio los técnicos decidieron que los materiales idóneos para construir ese pequeño embarcadero era piedra la piedra caliza del Tossal de La Cala era perfecta para tal menester, ya que es una roca sedimentaria de forma rectangular y colores claros. De aspecto poroso, en su textura pueden apreciarse fragmentos de fósiles o diferentes rangos de color.

        Destacan sus mil y una utilidades: desde ingrediente para la producción de cemento, como en la construcción, o cuando se cristaliza bajo unas condiciones de calor y presión, esta roca se convierte en mármol.

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        La caliza es una opción perfecta para el revestimiento de una pared de piedra debido a su alta resistencia. Sin duda, consigue un acabado decorativo armónico y de una extraordinaria belleza. Es una de las piedras naturales más utilizadas para revestir paredes exteriores de piedra gracias a su impermeabilidad y eficiencia. Perfecta para el la construcción del puerto refugio que se pretendía construir al inicio de la Playa de Poniente, donde hasta la fecha las barcas permanecían varadas en la arena, y a tan sólo unos dos kilómetros y medio de distancia. El traslado del material se hizo, según las mismas fuentes, con carruajes de tiro que arrastraban mulas y bueyes.

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        Y gracias a esas obras se descubrió, según dijeron los expertos de la época, en el yacimiento íbero mejor conservado de Europa y esa noticia no le pasó inadvertida al padre José Belda, que en aquellas ya había descubierto unos tantos yacimientos más en toda la provincia. Pero vayamos paso por paso. (Para una servidora padre, a parte de sacerdote, de la arqueología moderna en Alicante y con sus hallazgos precursor del Museo Arqueológico Provincial, actualmente MARQ).

        La Diosa Tanit

        Los verdaderos orígenes de Benidorm hay que buscarlos el Tossal de La Cala: un yacimiento arqueológico tristemente sepultado en gran parte por la presión urbanística sufrida en la localidad. En el Tossal de la Cala existió un poblamiento íbero con un templo en la parte alta que se cree hizo las funciones de faro en la Antigüedad. Se interpretó como santuario la parte alta del Tossal porque fue ahí donde se descubrió la pieza más importante de este yacimiento, una representación de la diosa Tánit. Esta semana os propongo una inmersión arqueológica de manos del padre José Belda en los siglos I y II a. C., a través de los descubrimientos que éste ya empezó a sacar a la luz en los años sesenta.

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        Una vez más nos percatamos de la gran mezcolanza existente entre las poblaciones que nos precedieron en lo que hoy es Benidorm: entre lo íbero y lo púnico o más bien podríamos decir la gran influencia que lo púnico tuvo en la cultura mediterránea y del sur peninsulares para configurar lo que conocemos como cultura íbera o pueblo de los íberos, sin menospreciar tampoco la influencia helena, aunque esta fue menor. Hablando de la diosas en cuestión y tras las huellas del padre Belda en Benidorm podemos decir que la divinidad más importante hallada en el Tossal de La Cala fue la diosa Tanit, también venerada por cartagineses y a la que llamaban Astarté los fenicios, y a la que se le asociaba con la Luna y a la fertilidad.

        Los verdaderos orígenes de Benidorm*

        Después de las excavaciones de Belda el poblado sufrió en 1958 la construcción de un mirador en la parte alta y una carretera de acceso. Los restos arqueológicos sufrieron nuevos daños con las excavaciones clandestinas de, entre otros, el cura-párroco Luis Duart y del cabo de la Guardia Civil del puesto de la Cala, José Soler. Finalmente la edificación de la urbanización Mont Benidorm en 1983-87 y, con posterioridad, el desarrollo urbanístico en el resto de esta zona arqueológica, ha dificultado enormemente el estudio e impedido la verificación de datos.

        Por eso el único experto que pudo estudiar la totalidad del conjunto arqueológico del Tossal fue Belda. Desgraciadamente sus métodos arqueológicos dejan mucho que desear de acuerdo con los sistemas actuales y sus informes adolecen de imprecisiones.

        Según dejó escrito el párroco, en la zona del Tossal de la Cala había tres yacimientos arqueológicos:

             -Un poblado ibérico en lo alto del cerro, con una muralla en su parte norte ya que en el resto la orografía de profundos acantilados era suficiente protección.

        -A sus pies había un cerro alargado con restos arquitectónicos, “una doble muralla”, que interpretó como una factoría ibérico-púnica.

        -Un altozano cónico, situado cerca del anterior y sin restos arquitectónicos. Allí aparecieron la mayoría de los fragmentos de pebetero de lo que él consideró la diosa Tanit. Por eso dedujo la existencia de un santuario al aire libre en ese punto.

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        Hace ya milenios, el santuario que los íberos habían alzado en el Tossal de La Cala para venerar a la diosa Tánit servía también como faro para guiar a los barcos que navegaban por las oscuras aguas del Mediterráneo. Precisamente por contar con un templo en su cima, el yacimiento arqueológico que tanto siglos después guarda aquella prodigiosa memoria es uno de los cuatro o cinco más importantes de la ribera mediterránea”.[…]Situado sobre un promontorio junto a la desembocadura del barranco que se dirige hacia la Cala de Finestrat, al oeste de la actual ciudad de Benidorm, el yacimiento del Tossal de La Cala es conocido desde los años cuarenta del siglo XX, momento en el que se desarrollaron las primeras campañas de excavación de manos de José Belda.

         A partir de estos trabajos y de posteriores intervenciones se conoce la existencia de un poblado en ladera conformado por varias calles y estancias adosadas entre sí, que se adaptan a la ladera del cerro. El material obtenido en todas estas excavaciones, básicamente cerámica ibérica y romana y objetos de terracota y de metal (anzuelos, clavos, monedas), indica una cronología de los siglos II y I a. C., pese a conocerse piezas más antiguas. El análisis del conjunto parece indicar que sería un poblado de carácter industrial y sobretodo comercial, dada su proximidad al mar y el importante beneficio que proporcionaría a sus habitantes los contactos con diversas culturas, fundamentalmente la romana, que podría establecerse allí tras la conquista de la región. En la actualidad, la intensa explotación turística del lugar impide distinguir con claridad la estructura del yacimiento y gran parte de los materiales recuperados se conservan en el Museo Arqueológico de Alicante-MARQ.

        El Tossal un auténtico fortín**

        En el Tossal de la Cala de Benidorm, durante las excavaciones que realizó el Padre Belda en la década de 1940, se encontró un fragmento de cerámica del tipo campaniense B, es decir romana y por tanto importada por los habitantes del Tossal, que entonces se creía que era un poblado ibérico. Pero desde el año 2012 sabemos que el Tossal de la Cala no fue un poblado sino un fortín romano del siglo I a. C., construido durante la guerra civil que enfrentó a Sertorio con el Senado romano. El fortín era sertoriano y fue destruido por el bando senatorial hacia el 73 a. C. Por tanto esa pieza fue utilizada por alguno o algunos de los soldados de la centuria o centurias que defendían este enclave.

        Lo más interesante del fragmento es que presenta una inscripción realizada con un punzón o similar utilizando signos ibéricos.
        En principio llama la atención que en una cerámica romana y en un fortín romano la inscripción esté realizada con signos ibéricos. Pero si tenemos en cuenta que, tal como indican los escritores clásicos, en el bando sertoriano había muchos soldados íberos que actuaban como auxiliares resulta más verosímil.

        Una pátera era un plato de poco fondo que se destinaba a ritos religiosos. La arqueología ibérica ha encontrado varias páteras fabricadas con metales preciosos (yacimientos de Tulcia, Periotito, etc.) pero en este caso del Tossal se trata de una pieza de barro, es decir un material pobre en la que estaba inscrita la palabra KULES.

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        El fragmento con grafito del Tossal fue descrito primero por José Belda, primer director del Museo Arqueológico Provincial de Alicante y luego por Enrique Llobregat, su sucesor al frente de esa institución que actualmente se denomina MARQ, y ambos coinciden en una lectura similar: José Belda (1950) y Enrique Llobregat (1972). Préstamo de otras culturas como la griega a la íbera en una rota patera aparece la palabra TILEIS que sería con la que los íberos designaban y en este caso se trataría de un antropónimo, es decir un nombre de persona, por lo que los citados expertos proponían la hipótesis de que designaba al propietario del recipiente cerámico, pudiendo éste ser tanto un humano como una divinidad. En ambos casos, dueño divino o humano, la traducción es la misma: “Este kylix es de Tileis”.
        Por tanto TILEIS sería el femenino de LEIS. Como se encontró en una inscripción en un entorno militar es muy poco probable que su propietaria fuera una mujer, resultando más lógico suponer que se trataría de un vaso consagrado al culto de una diosa. Así que, de acuerdo con la hipótesis de este autor la traducción del grafito del Tossal de la Cala podría ser “vaso de la diosa TILEIS”. Dado el carácter sagrado de las páteras esta traducción parece coherente con todo el contexto arqueológico en el que apareció el grafito que estamos analizando.
        Posteriormente en el libro de J. Ramón Ribera Tartesios, íberos y celtíberos: sus escrituras y su lengua, dedica las páginas 96 y 97 al análisis del grafito del Tossal y propone la lectura «KULESS TILEIS», diferenciando también los dos tipos de «S».
La novedad que aporta este autor es defender que se trata de dos palabras similares a las de la lengua griega por tener ambos idiomas, ibérico y griego, un origen común dentro del indoeuropeo.
        También esta posible traducción concuerda con el contexto histórico del Tossal, porque es bien sabido que entre los soldados romanos fueron muy frecuentes las denominadas «religiones de los misterios» para cuyo acceso era preciso superar unos ritos de iniciación.

        Lo que sí es cierto es que quedan claras varias conclusiones claras

        – En el Tossal de la Cala de Benidorm el Padre Belda halló un fragmento cerámico con una inscripción ibérica que ha despertado el interés de los investigadores.
Su transcripción parece que está totalmente clara y hay un consenso generalizado al respecto desde la década de 1940 con algunas precisiones respecto a los dos tipos de S.
        -Los intentos de traducción, en cambio, son muy posteriores y estamos lejos del consenso. Hay autores que sostienen que se trata de un antropónimo, de una persona o de una divinidad, precisando uno de ellos que se trata de un nombre femenino, lo que, por el contexto arqueológico, nos lleva a pensar en una diosa, no en una mujer.
        -Tanto en el fortín del Tossal como en sus inmediaciones se hallaron fragmentos de bustos de terracota de una diosa femenina que Belda denominó con el nombre cartaginés de Tanit y otros estudiosos identificaron con la griega Deméter.

        -Quedan patentes las grandezas y miserias de la Arqueología y la Lingüística que han permitido averiguar muchas cosas aunque sobre otras sólo pueden ofrecer hipótesis, a veces contradictorias. Pero eso es lo normal porque así es como van avanzando las distintas disciplinas científicas. Y en este campo aún queda mucho trabajo para las futuras generaciones…

        La prensa siempre tras las huellas del Tossal

        Como cada verano podemos apreciar en las excavaciones que Alumnos de la Universidad de Alicante realizan en el Tossal, gracias a cuyas excavaciones están viendo la luz numerosos e importantes descubrimientos. Así lo rezaba el titular de un artículo publicado en diario “Las Provincias” publicado el pasado 6 de octubre de 2021: “Benidorm ha apostado, además de por recuperar el yacimiento, por musealizarlo para despertar el interés del público”.

        En el que en el antetítulo se afirmaba “Benidorm un peaje: olvidar durante un tiempo buena parte de su legado histórico”.

        Y explicaba su autor, Nicolás Van Looy, que “subirse al caballo del progreso económico que supuso el turismo a partir de la década de los sesenta del siglo pasado y liderar esta industria hasta día de hoy, El Tossal de La Cala ha tenido Arqueólogos como “un modelo a seguir”, -y añade-, este enclave “seguirá siendo objeto de estudio durante mucho tiempo. Y esta búsqueda del conocimiento es tan fascinante como el propio conocimiento cuando finalmente se obtiene…”.

        El Padre Belda en Benidorm

        El padre Belda que ya había leído el artículo del diario Las Provincias la prensa no dudo en trasladarse a Benidorm

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 Ubicado en un cerro de 100 metros de altura, el yacimiento del Tossal de La Cala fue excavado en los años cuarenta por el padre Belda y en 1965 por el profesor M. Tarradell, por lo que se datan los restos arqueológicos hallados entre los siglos II y I a.C.

        Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo por la Universidad de Alicante desde 2013, revelan que fue un asentamiento romano ocupado por los ejércitos de Quinto Sertorio durante las Guerras Sertorianas.

        La muralla, las diferentes estancias y los materiales encontrados, demuestran una presencia de soldados romanos y confirman, sin lugar a dudas, que el Tossal de la Cala fue un fortín o ‘castellum’ mandado construir por el general Sertorio dentro de un plan de fortificación de la costa norte alicantina, probablemente en torno al año 77 a. C.

        El Tossal de la Cala formaba parte de una cadena romana de enclaves militares costeros ubicados en las dos comarcas de la Marina, todos situados sobre acantilados y calas de difícil acceso, que cumplían un papel fundamental controlando el trasiego de navíos amigos o enemigos en las hostilidades.

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        Como documento interesante, que resume la interpretación tradicional del Tossal de La Cala, os presento a continuación un resumen que sobre esta cuestión hacía el arqueólogo Francisco García Hernández en el libro “Arqueología en Alicante 1976-1986” editado por el Instituto de Estudios “Juan Gil Albert”, páginas 55 y 56.


        Francisco García explicaba ya por aquel entonces que “el yacimiento se halla situado en la cumbre y faldas de un cerro de 103 m. de altitud, conocido como el Tossal de Polop o Tossal de la Cala, que sirve de límite entre los términos de Finestrat y Benidorm. Al Este del cerro se encuentra la bahía de Benidorm y al Oeste, la Cala de Finestrat”, -y añadía-, “la primera excavación fue realizada por el padre Belda, de la cual da noticias en las Memorias de los Museos Arqueológicos Provinciales. La importancia de este informe es fundamental debido a las destrucciones originadas por la construcción de un camino que asciende a la cumbre, la cual se explanó para construir un mirador, que destruyó la zona alta del poblado” Por último, concluía el arqueólogo “en 1965 se realizó una excavación en la zona sur del poblado, única, no afectada por la construcción del camino ya aludido. Fue llevada a cabo por el doctor Tarradell y don Alejandro Ramos, los cuales excavaron un conjunto de casas.
        Asimismo, indica el profesor el profesor “partir de 1965 se han ido produciendo excavaciones clandestinas llevadas a cabo en su mayor parte por el entonces párroco de Benidorm padre Luis Duart; dichos materiales están depositados en el Servicio de Investigación Prehistórica de Valencia. También nos consta que otros materiales del mismo origen han pasado a engrosar colecciones particulares”.
        Asegura que, “en agosto de 1984 realizamos una excavación de urgencia para delimitar la extensión del yacimiento, ya que el Tossal iba a ser urbanizado. Dicha excavación se realizó en la cumbre y ladera oeste del monte, marcando varias catas que comenzamos en la cota 80 y fuimos descendiendo hacia la base, -y subraya-, “el resultado de estas catas fue la no existencia de estructuras arquitectónicas y la aparición de restos arqueológicos: cerámica decorada del estilo Elche-Archena, fragmentos de ánforas Dressel 1 y Mañá C-2 y fragmentos de fundición de plomo.
        Igualmente añade,  Según íbamos acercándonos a la base los restos arqueológicos fueron más escasos, ya que eran producto del movimiento de tierras originado por la construcción del camino que conduce a la cumbre. La ladera sur del monte no fue prospectada ya que era evidente la existencia de estructuras arquitectónicas que están a flor de tierra y corresponden a las excavaciones del doctor Tarradell”.
       

        Conclusiones

        1) El Poblado. De la zona situada en la cumbre del cerro, hoy destruida por la explanación de que fue objeto en 1958, no sabemos más que la descripción que de ella publicó el padre Belda.
        De lo que hoy se conserva y se sabe que estamos ante un poblado que presenta un urbanismo geomórfico, con calles paralelas situadas a distintos niveles, descendiendo por la ladera hasta la cota 80, adaptándose a la línea de las curvas de nivel. La comunicación entre calles se establecía por medio de rampas o escaleras que sirven de acceso a las viviendas. Estas viviendas tienen una o dos habitaciones, están dispuestas en hilera y unidas por un muro común, presentando algunas de ellas un banco de mampostería adosado a la pared del fondo y el pavimento formado por tierra y piedras apisonadas. Los muros de un grosor que oscila entre 45 y 55 cm.
        El área de ocupación del poblado estaría limitada en la parte inferior por la cota 80 que en la zona sur coincide con un escarpe rocoso que le serviría como defensa natural.
        Poblados de semejantes características son la Serreta (Alcoy), el Tossal de San Miguel (Liria) y el Cabezo del Tío Pío (Archena).

        *Información documentada en el artículo del profesor Francisco Amillo publicado el viernes, 12 de diciembre de 2014: “Intentos de traducir el texto ibérico de un fragmento del Tossal de La Cala”.

        **Información extraída del Museo Arqueológico Provincial (MARQ).

        Material Gráfico cedido por Paco Bou.