Ese ojo del cielo

The Alan Parsons Project: “Eye in the sky” (1982) - UN DISCO AL DIA

Fernando Fer.- Bajo el manto polvoriento de una crisis sociosanitaria y económica tan retorcida como vacilante. Al frío del hiriente aullido de lo que nos llega del resto del mundo y de lo que no ocurre cerca nuestra.  Al calor de los rayos de luz que ya se dejan entrever por nuestra ventana con olor a azahar y a terraza de bar, percibimos con ilusión y esperanza el color inocuo de la precoz y experimental vacuna que prometen terminará por atizar al valiente bicho que ha puesto en jaque el bello y circular jardín azul y verde donde habitamos.  Parece que saldremos de esta.   

Me permito cruzar los dedos y creer, la ocasión lo merece.  La superstición puede ser algo tan intangible y carente de empirismo como mano que aparece al borde del precipicio para coger fuerte la tuya.  El grado superlativo de la superstición podría ser la Fe, la que mueve montañas,  la que mueve el mundo, la que ha movido al ser humano hasta nuestros tiempos.  La Fe en tus manos, en un futuro mejor, en tu negocio, en un amigo, en tu hermano, en la canción de nuestras vidas, en aquel amuleto con el que nos sentimos bien o simplemente coincide con el día que nos salieron las cosas o en aquella tarde en que nos quedó buen sabor de boca con ese par de zapatos que llevábamos.

La Fe en Dios…caso a parte claro está, creer en algo que puede ser o no de este mundo o de otro más lejano y sabio, que todo lo sabe y juzga, que conoce nuestras inquietudes y pensamientos, que a veces deja colgados a algunos y muestra gratitud con otros sin atender a razones ni merecimientos.  La imagen de ese ser omnipresente y versátil es tan categóricamente elevada que las religiones ciegan a unos llevándolos a matar por ella y a equivocarse cruelmente en las formas, históricamente presente en muchas guerras y conflictos.  Porque creo firmemente que una cosa es la Fe, como el mismo amor, y otra muy diferente la religión o creencia o conjunto de creencias o normas que marquen nuestro comportamiento individual o social. 

Parecía que el mundo se iba al traste por lo que los más agoreros predicen por ahí, como si les fuera la vida en que las vacunas fueran de verdad inoculadas bajo un murmullo malicioso y malintencionado.  Llegado el caso y la diversidad de teorías sobre vacunas, virus y monopolios, hasta los más racionales ponemos en duda tal extremo y no lo descartamos.  El paso del tiempo y el trazo de acontecimientos nos dará quizás una explicación de por qué nació este mal bicho y si lo que nos cuentan nos lo contaron bien. Solo así seremos conscientes, mirando otras zonas del planeta, de lo afortunados que fuimos de vivir donde vivimos contrastando radicalmente con otros lugares donde sobrevivir es la meta, aunque este es otro cantar, y muy desafinado.

An Eye in the Sky (un ojo en el cielo), no es mi canción favorita, pero sería factible que lo fuera.   Alan Parsons Project estaba compuesto por el arreglista e ingeniero Alan Parsons y por Eric Woolfson, ambos habían trabajado para algún grupillo llamado Beatles y alguno más.  El directo no fue lo suyo, pero nos dejaron varias joyas para la eternidad, Don’t Answer me (no me respondas)   Pues bien, formen su propia fe, que ese ojo que todo lo ve alce una sonrisa que nos llegue en forma de ligera brisa marina y que la razón y la mesura reine este periodo estival que está por venir.  Seamos consecuentes y no olvidemos lo que podría haber sido y lo que fue de estos 14 meses.  Como siempre aconsejo, pongamos banda sonora a nuestras vidas, no sólo somos fruto de lo que vivimos y lo que aprendimos, también de lo que escuchamos.  

Hagan el favor y crean en lo que les de la gana.  Pero nunca pierdan la Fe. Y si creen en algo intangible y abstracto, piensen que el amor y la amistad también lo son y forman parte indispensable de nuestra vida cotidiana, nos dan fuerzas para seguir.  Porque a veces las cosas más bellas de este mundo son las que no podemos tocar.