Autocaravana Vivir: Destino a Asturias y Galicia (2ª parte)

Puede ser una imagen de una persona, naturaleza, montaña y árbol

DE ASTURIAS A GALICIA…

Leopoldo Bernabeu.- Son sólo 70 kilómetros, pero el espíritu te lo agradece y tus ojos todavía más. La lluvia y la niebla matinales no invitaban a pensar en un trayecto especial, pero el paisaje lo convirtió en el mejor aliado de la climatología.

Unas montañas escarpadas con cortes verticales infinitos, hacían de la carretera la aventura perfecta.

¿Qué mejor manera para despedir Asturias y adentrarnos en la Galicia lucense? El camino que separa Grandas de Salime de Ribadeo, nos obliga a hacer un alto en el camino y enseñaros lo que vemos. Tú también mereces verlo.

La belleza infinita del contraste verde de los valles con el gris del cielo encapotado, nos confirma porque Asturias es España y el resto tierra conquistada. La fortaleza de estas gentes, unida al espíritu de cercanía con el viajero, nos obliga a subrayarla como ruta de vuelta en nuestra agenda peregrina.

Puede ser una imagen de cielo y masa de agua

Ribadeo nos recibe. Tan cerca y tan lejos de Asturias. Tan sólo separadas por la ría que engulle al río Eo y con la majestuosa villa de Castropol en la otra orilla. Un buen caldo gallego y un paseo por sus legendarias calles marineras, es el preliminar que evoca un recuerdo del pasado verano, la Playa de las Catedrales, excusa perfecta para volver a recorrer la ruta “des praias” hasta Rinlo, un pueblito lleno de encanto en el que la vida pasa despacio y con acierto.

Puede ser una imagen de cielo, costa, océano, naturaleza y playa
Playa de las Catedrales
Puede ser una imagen de naturaleza, costa y océano

De vuelta, Autocaravana Vivir me dice que es de bien nacido, ser agradecido… y hasta Atalaia Camper en Foz que nos vamos. Moncho me salvó de un apuro en Agosto y es de honor devolver visita con parada y fonda.

Puede ser una imagen de al aire libre

Al ver el cartel de Finestrat que patrocina este viaje, se sorprende y me dice que “hice la mili con un chaval de ahí, le llaman Fifi”. No se puede estar mejor que aquí, todos los servicios a la mano, 100% recomendable.

Puede ser una imagen de playa, naturaleza, costa y océano

Amanece un sol que aún no habíamos visto en este viaje norteño. 18 kilómetros en cuatro horas de caminata, me devuelven la paz interior. Recorrer estas playas, calas, pueblos, ríos y montes es vivir, así de simple. O quizás lo sea salir de la rutina, de ese mundo tan pequeño que nos rodea, lleno de pobreza espiritual y vacío de contenido, que te hace creer que no hay nada más allá.

Y es todo lo contrario. Viajar es vivir. No solo por placer o merecimiento, sino por necesidad. Es sin duda la mejor terapia para cualquier frustración. Recibo mensajes que me hablan de “envidia sana”, no me gustan. Aparca todo, párate, respira hondo, decide que quieres hacer con tu vida… y hazlo. Viaja, conoce, enfréntate a lo distinto, a lo nuevo de cada día. El destino es lo de menos, la clave es salir de la rutina antes de que esta te atrape para siempre.