El cemento sepulta la historia de una vieja discoteca abandonada

Casa Freddy en ruinas
Fotografía de LadyMars Photography

A principios de los años setenta se construyó la discoteca Sierra Dorada, que se erigía en uno de los acantilados más espectaculares de Sierra Helada, a su subida por la zigzagueante carretera de la Cruz, a unos 200 metros de altura sobre el nivel del Mar. Una discoteca con una historia turbulenta y un final sólo cementado pero no acallado.

UN REPORTAJE DE BELÉN RICHARTE

El establecimiento, propiedad de un conocido franco-argelino afincado en Benidorm, Michael Salvador, cuarentón por aquel entonces, tuvo máximo su esplendor cuando la ciudad de los rascacielos despertaba a los rayos de sol que le traían los aires de un incipiente turismo nórdico e inglés.

Barranco Casa Freddy

No era una discoteca más, era una discoteca alejada de todo y de todos a la que se accedía desde el Rincón de l’Oix por una sinuosa y estrecha carretera en la que a de regreso, con unas copas de más y tras una larga noche de “farra”, no fueron pocos los coches que caían por el enorme barranco que la precedía y que hasta hace muy poco tiempo todavía se podían ver, desde la estrecha carretera, los vehículos que, por lo escarpado del terreno no habían sido todavía recuperados y que con el transcurrir de los años se confundía con la Naturaleza mediterránea del Parque Natural de Sierra Helada, como un rastro de mal augurio.

La discoteca Sierra Dorada abría sus puertas a partir de la una de la madrugada y además de los y las turistas del momento en ella se reunían para tomarse la última copa todos los dueños y trabajadores del resto de discotecas de Benidorm…”hasta que el cuerpo aguantara”, comenta uno de ellos.  La discoteca tenía dos pistas una pista arriba y una pista maravillosa abajo que simulaba la Rosa de los Vientos marcando el Norte, Sur, Este y Oeste y una diminuta barandilla desde la que veías 150 metros de caída libre hasta el mar. ¡Los días de temporal era impresionante estar allí! Con el paso de cuatro o cinco años más primero se clausuró, debido a los accidentes que había habido, y después quedó definitivamente cerrado

 “Una vez se produjo una pelea entre franceses y un camarero intentó mediar en la reyerta, pero le dispararon un arpón de pesca submarina y lo clavaron contra la madera de una puerta, pero no murió”, concluye diciendo esta misma fuente.

De Discoteca a Casa Freddy

Cuando era jovencita, allá por mediados de los años noventa, conocí Casa Freddy, que no la discoteca Sierra Dorada sino sus ruinas. Puede ver la Rosa de los Vientos plasmada en el suelo ya deteriorado de la segunda planta de un establecimiento en totalmente abandonado con las paredes negras de haber sufrido algún incendio y sobre el hollín de éste multitud de fraffitis de tonalidades fluorescentes, sucio y muy, muy deteriorado por el tiempo transcurrido. ¡Era un lugar con un hado especial!

Casa Freddy

Allí nos reuníamos jóvenes de distintas edades y fundíamos la noche con el día en un akelarre de la mejor música del momento, risas, bailes y y lo mejor del pop y del rock  de todos los tiempos. Eran días azules, claros, en los que el cuerpo te pedía más y, finalmente, se acababa comiendo una paella en el restaurante La Palmera, de Paco Nadal o en la huerta de alguna amiga, aunque siempre se sacrificaba la misma. ¡Gracias Pepa! Años después fue derribado todo, como muestran las imágenes, sobre Casa Freddy hoy se alza una urbanización de lujo.

Poco sabíamos nosotros que lo que para nosotros, o para la mayoría de nosotros, era un bello lugar de encuentro sobre las ruinas de una vieja discoteca abandona se levantaba una neblina que había transcendido a Benidorm y era conocida en la productora de Jiménez del Oso o de otros programas de igual naturaleza pero de producción autonómica.

Esta semana hablando con unas amigas recordamos Casa Freddy y los murmullos que había suscitado en su momento este lugar entre los benidormenses y que si todavía arañas. “Me refiero a cosas muy raras, hay muchas leyendas en esa casa”, -mientras otra añadía-, “por la estructura no es una construcción muy antigua, supongo que habría un incendio (por eso de las paredes negras) y no interesaba restaurarla, así que… así se quedó; luego la gente hace de todo… pintadas, etcétera. ¡Jejeje!”

Lo cierto es que en Casa Freddy me consta que estuvo una productora de televisión, que se introdujo equipo altamente cualificado de la época para poder captar cualquier imagen en otra dimensión o paradolia y cacofonías. Ese trabajo se hizo, dio resultados. De los tres trabajadores que participaron en el mismo dos están ya muertos y sólo sigue viva una persona. Hubo paradolias, hubo sicofonías…¡pero el trabajo se guardó en el cajón del olvido o no…!

 ¿Sabías qué…?

La provincia sigue siendo un activo punto de encuentro para grupos que practican la santería, la magia negra, el vudú y el satanismo. No en vano la parte norte de Alicante concentra el mayor número de sectas de la Comunidad. De hecho, Las Marinas han sido señaladas desde la década de los años 80 como una zona de implantación de sectas religiosas, algunas de ellas satánicas. Y prueba de ello es la muerte en Alfaz del Pi, en 1999, de una mujer belga víctima de prácticas rituales.

La Casa de Freddy

Pero los llamados “lugares de poder” donde se realizan este tipo de ceremonias religiosas o esotéricas deben reunir unas características muy determinadas. Deben estar dotados de una fuerza telúrica por su estratégica relación con el fuego, la tierra, el agua y el aire les otorgue un poder sobrenatural, además de encontrarse en enclaves en contacto con la naturaleza y muy alejados de los núcleos urbanos para obtener la mayor privacidad y el secretismo más absoluto.

En este contexto cabe apuntar como “lugares de poder” pequeñas y desconocidas calas de difícil acceso situadas a lo largo de la costa alicantina. Los expertos tienen constancia de la presencia de grupos de santería afrocubana en el litoral de Altea, el Montiboli de La Vila, la Coveta Fumà de El Campello -donde, por cierto, estableció su centro espiritual un santero muy prestigioso que falleció años atrás- y el Peñón de Ifach, a cuyos imponentes acantilados se le atribuyen propiedades mágicas siendo escenario, asimismo, de avistamientos de extrañas luces que emanan o se sumergen en sus enigmáticas aguas.