Alfredo Marchán Beneyto: “La tercera ola ha sido bestial”

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Esta semana he hablado con Alfredo Marchán Beneyto, de 36 años, vilero y enfermero de Quirófano del Hospital Marina Baixa, Área de Salud de la que dependemos todos los residentes en esta bendita comarca. Con Marchán he tenido la ocasión de hacerle una amplia entrevista entre lágrimas y alguna risa que, en sí, los estados por los que hemos pasado el común de los mortales durante este año de pandemia. Me quedo con varias frases del enfermero, una sería ésta: “Me gustaría recalcar al Coronavirus le llamaban ‘el bicho’, pero se comporta como un gran monstruo”.

UN REPORTAJE DE BELÉN RICHARTE

Pregunta.- ¿Cómo y porqué surgió en ti la vocación de cursar Enfermería? ¿En qué Universidad llevaste acabo tus estudios?

Respuesta.- Empecé cursando la Licenciatura de Farmacia y, para ganarme un dinero me saqué el título de Técnico en Emergencias Sanitarias, pero una noche coincidí en un accidente de tráfico con el servicio del SAMU y vi la complicidad entre médico y enfermero y comprendí que mi vocación sanitaria no era detrás de un mostrador, sino más de un hombre de acción. Empecé cursando Enfermería en la Universidad CEU de Elche, donde conocí a mi mujer y a uno de mis amigos y compañero de batalla, José Joaquín Fenoll.

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Pregunta.- ¿Cuándo entraste a formar parte de la plantilla de trabajadores del Hospital de La Vila? ¿Desde un principio fuiste enfermero de cirugía? ¿Cuál es tu actual cargo?

Respuesta.- Cuando terminé la carrera empecé en Atención Primaria y llevo cinco años en el servicio de Quirófano del Hospital Marina Baixa. En la actualidad estoy en el servicio de Otorrino de Quirófano. Durante la pandemia estuve en el equipo de ¨traqueos COVID¨.

Pregunta.- ¿Dónde estabas el 12 de marzo de 2020 cuando el Presidente del Gobierno decreta el Estado de Alarma por alerta sanitaria? ¿Recuerdas ese día?

Respuesta.- Ese día estaba trabajando y cuando salí del quirófano vi que tenía varias llamadas de mi mujer y me decía por wathsapp que pusiéramos la tele porque habían decretado el Estado de Alarma: ¡Ahí empezó mi pesadilla. No me lo podía creer! Compañeros de otros hospitales ya habían avisado a las autoridades sanitarias de que algo gordo venía. No era un simple resfriado o una gripe.

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Pregunta.- Como sanitario ya os olíais algo de lo que luego sucedería…¿Estabais preparados/-as para el tsunami que se nos venía encima?

Respuesta.- No había que ser muy inteligente para saber que algo se estaba cociendo cuando salió publicada la noticia en China, ya que China tiene la información restringida y cuenta la mitad de lo que pasa. ¡Cuando llegó a Italia le dije a mi mujer …ya está aquí!¨ Y cuando hubo el primer caso en La Gomera, yo ya había hecho la “primera compra grande”.

Nunca estuvimos preparados y, en al actualidad, seguimos sin estarlo. Pero sanitariamente estamos muy concienciados del peligro de esta enfermedad.

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Me gustaría recalcar que todos al Coronavirus le llamaban ¨El bicho¨, pero se comportó como un gran monstruo.

En la primera ola escaseó el material, ya que realmente no sabíamos a qué nos enfrentábamos.

En la tercera ola ya tuvimos material y en el Hospital de La Vila con la segunda ola lo pasamos light.

La tercera ola fue BESTIAL. El quirófano se convirtió en UCI COVID NEGATIVA. Los pacientes quirúrgicos “no graves” se mandaron al Hospital IVO de Valencia, ya que San Juan , Alicante… estaban como nosotros o peor.

Pregunta.- ¿Cuántos meses estuviste entubando a pacientes Covid? ¿A cuántas personas habrás intubado a lo largo de esos meses?

Respuesta.- En Enfermería somos los ayudantes de la intubación. No sé el numero exacto, pero te puedo asegurar que fueron muchísimo, mucho más que la primera y segunda ola.

Ya estabamos cansados y “El tubo” no es eterno, solo puede estar entre diez y quince días como máximo, entonces pasábamos a realizar una Traqueostomía.

La gente decía que estaba agotada de los EPIS. Nosotros en Quirofano nos poníamos los Epis y las batas quirúrgicas estériles encima.

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Pregunta.- A esas personas a las que se le iba a dormir con la certeza de que muchas de ellas no despertarían más: ¿qué se les dice? ¿qué dicen ellos/-as con sus ojos?

Respuesta.- Fue muy triste que la familia no pudiera despedirse de ellos. Sabíamos que algunos no iban a salir, porque ya tenían Fibrosis Pulmonar.

Tuve un paciente, Antonio, que salió de la intubación pero su pronóstico no era bueno. Llevaba unas gafas de alto flujo. Las “gafas” normales son de 15 litros máximo y las suyas eran de 70 litros por minuto. Cada vez que habría la boca su saturación de oxígeno bajaba a 80 % y me dijo que sino iba a salir que le matase. Le gasté una broma, pero dentro de mí sabía que no iba a salir y me pasé toda la tarde llorando. Al día siguiente murió. Como él hubo muchísima gente pero al menos tuvo la “suerte” de que murió acompañado de un compañero mío. ¡Otros muchísimos murieron solos, como peces fuera del mar!

¡Todos los paciente con su mirada te decían que tenían miedo a la situación y a la muerte, porque no hay muerte más dura y angustiosa que morir ahogado!

Pregunta.- Hadme un balance de lo que para ti, como sanitario, ha sido este año, en el que descubrimos que había un virus llamado Covid-19 y que rápidamente se convirtió en una pandemia mundial.

Respuesta.- Ha sido el peor año de mi vida. Fui enfermero responsable del Ébola, estuve involucrado en la vacunación del H1N1, ¡pero en la vida me iba a imaginar que nos podría suceder algo tan fuerte como esto!

Pregunta.- ¿En algún momento has visto y sentido el miedo?

Sí. Tuve miedo de que mi hija o mi mujer se infectaran porque gente de nuestra edad moría sin patologías previas, no habría soportado llevar el bicho a casa y que ocurriese algo por mi culpa. El momento de regresar a casa cada día era muy duro. No quería acercarme a ellas. Mi hija de tres años me quería abrazar nada mas verme pero no “debía o quería” abrazarla por si la contagiaba. Me iba directamente a la ducha, lloraba y me desahogaba.

Cuando mi mujer me preguntaba: “¿Qué tal?, -yo le respondía- “todo saldrá bien”.

Pregunta.- ¿Qué le dirías a las/-os negacionistas?

Respuesta.- Que me acompañen un turno sólo a poner de decúbito supino a todos los pacientes intubados. Ponerse un EPI solamente 20 minutos y que le expliquen a la familia del paciente que su familiar ha fallecido sin patología previa, por una cosa que no existe.

La Marina Baixa, más que una comarca, es un gran pueblo grande y todos y todas sus habitantes y residentes en él pertenecen al Área de Salud del Hospital de la Marina Baixa. ¿Qué les dirías o pedirías a tus vecinos?

La mayoría se comportaron adecuadamente. Hubo comercios que nos regalaron batas, nos hicieron mascarillas y, algunos incluso, nos llegaron a llevar comida. Solamente me gustaría que siguieran teniendo conocimiento, porque el coronavirus no nos ha dejado aún, y no nos va a dejar con la vacunación; sólo nos dejará si empezamos a usar el sentido común. Me explico: si el bar está lleno no entres, vete a otro. Tomarse un café no es imprescindible. Y porque te pongas una mascarilla no te va a pasar nada, seas asmático o seas tonto. Porque muchos asmáticos fuman y no se ponen la mascarilla porque dicen que les provoca disnea y eso no es cierto, el tabaco produce disnea no una triste mascarilla.

Me gustaría tener la ocasión de poder hablar con un de los médicos que realizaba informes falsos y que me explicara que carajo estaba haciendo porque con esa actitud no beneficia ni al paciente ni a la humanidad.

Pregunta.- ¿Qué más se puede decir…?

Respuesta.- Todos hablamos de los pacientes Covid pero: ¿y los pacientes no covid con cáncer, tumores quimios…? Esos pacientes en la tercera ola pasaron al olvido.

Una perona muy cercana a mí murió hace tres semanas porque no le pudieron hacer el trasplante de médula porque en los hospitales sólo tratábamos Covid.

En la tercera ola, bueno en el ultimo tsunami, el Hospital de La Vila y su amplía plantilla de personal tuvo que renacer, la UCI se convirtió en “UCI Covid”, reanimación posterior porque se convirtió en UCI limpia con ocho camas de las cuales dos estaban preparadas para pacientes Covid por si las 24 camas reservadas para “covids” se llenaban.

Pasamos a tener camas calientes, si un paciente moría o se le daba el

alta rápidamente se ocupaba por otro. Teníamos lista para ocupar camas de UCI.

Era muy duro cundo tu compañera te pasaba el relevo entre lágrimas y apenas le salía la voz.

Me impacto mucho una tarde, sobre las 20:00 h., cuando me asomé a la ventana: “¿qué esta pasando tantas luces…? No sabia que pasaba” y vi a la UME, Policía, Bomberos aplaudiendo y uno de ellos mientras nos hacia reverencia llevaba un cartel que decía: “VAMOS A POR ELLO”, que es una frase que suelo decir mucho cuando tenemos una operación complicada.

Todas las mañanas me cruzaba con algún coche donde el conductor iba llorando, ya sabia donde iba, a las trincheras como yo. Te cruzabas al Ejército, la UME y te hacia pasar miedo.

Otro momento duro fue cuando una tarde llamamos al celador: “por diossss bájate ya al fallecido, lleva mas de tres horas aquí con el sudario”, y no podía bajárselo porque no había espacio en la morgue, los chicos del tanatorio no daban a basto.

Daba miedo entrar por detrás del hospital y ver todos los contenedores con residuos covid a pilados, era imposible poder contarlos y por uno de los pasillos todas las batas colgadas después de lavar y esterilizar.

Otro de los momentos que se queda gravado en la retina es cuando le dices al paciente, toma el teléfono que vamos a llamar a tu familia que en 30 horas te intubamos.

Los pacientes de UCI Covid no estaban solamente unos días sino que podrían estar mucho tiempo, mínimo dos semanas, hoy fui a ver a un paciente que conozco que ya esta negativizado de Covid y lleva 60 días intubado.

Pregunta.- ¿Qué has aprendido en este año de pandemia?

Respuesta.- Las secuelas del Covid son brutales: te despiertas con una cánula en la garganta, no puedes hablar y has perdido toda la musculatura, vuelve a empezar tu batalla. Empezar a aprender a caminar, escribir y hablar….

Emocionaba mucho ver cómo, todos los días a las 20:00 h., todo el mundo salía a aplaudir y como mi hija de tres años aplaudía y decía: ¡biennn papaaa! ¡Eso me partía el alma!Y una tarde cuando salí a aplaudir en el bloque de en frente pusieron un cartel que decía: “Gracias vecino por

dejarte la piel”. Eso fue una inyección de energía para aguantar el turno siguiente.

¡Antes de Navidad hable con mi mujer de la situación y al día siguiente me presente voluntario para UCI… lo que fuera! Me quedé sin vacaciones de navideñas y, con el culo apretado, tuve que aprender los cuidados en una unidad UCI, me compre manuales, estudiaba por la noche… ¡Fueron momentos de mucho estrés!