GRUPO ANTICRISPACIÓN COCODRILO, ALUCINANTE

Grupo anticrispación Cocodrilo, alucinante

Leopoldo Bernabeu.- Aunque la intención fuera la mejor, nunca llames cocodrilo a un grupo de watsap cuyo objetivo es rebajar la crispación que se vive en la política actual. No es mi pretensión poner todo bajo sospecha, o sí, cuya culpa sería de quienes han hecho votos constantes para pensar así, pero ver que en el día de fin de año, un diputado vasco de Podemos lanza una iniciativa, pretendiendo la unión de los grupos parlamentarios para crear un vídeo con el que disminuir la crispación, que ni por asomo han intentado desde que existen, tiene toda la pinta, a pesar del día elegido y las buenas intenciones, de no triunfar. Y así ha sido.

Vox, el único partido que mantiene distancia sobre el funambulismo puesto en marcha por Sánchez e Iglesias con tanto éxito que ha idiotizado a todos los demás, es el único grupo que nunca llegó a formar parte del proyecto nonato. El Partido Popular, queriendo estar en ese grupo por eso del buenismo imperante, se ha salido una vez dentro, quedando todavía peor. Y no creo que por decisión de Casado, sino porque alguien más hábil que él, habrá pensado que seguir cometiendo errores como ese, no sólo despejan el inmenso espacio del centro-derecha al partido de Abascal, sino porque además sigue ensanchando la herida por la que se desangran en los últimos muchos meses. Hay millones de españoles que no tienen ni idea de a quien votarían hoy en unas elecciones, pues aunque sí saben bien a quien no, el panorama es tan confuso entre las alternativas, como inmensa la niebla que ya inunda el horizonte. Menuda tropa, si montan un circo les crecen los enanos.

El centro político tiene muy mala suerte, los liberales, que son la inmensa mayoría de españoles, ni siquiera son conscientes de ello a pesar de que en su quehacer diario lo ponen de manifiesto. El problema no es la ideología, tampoco el ansia de progreso y mejora de nuestras vidas, que no se ha evaporado sin más. Es ver como se repite cada cierto tiempo la escena que nos vuelve a mostrar ese azucarillo que se deshace sumergido en el café, ahora en lo que hasta hace poco era un proyecto ilusionante llamado Ciudadanos, hace 10 años lo fue la UPyD de Rosa Díez y hace 40 la UCD de Adolfo Suárez. El problema, una vez más, vuelven a ser las personas.

La gran diferencia entre el bipartidismo y aquellos que intentan hacerle sombra, es que los primeros cuentan con una base de votantes, que lo seguirán siendo aunque su líder fuese la reencarnación del apocalipsis o el más inadecuado del momento. Es como hablar del Madrid y del Barça, cuyos hooligans jamás abandonarán al equipo da igual como jueguen. El resto de aficionados, por seguir con el símil futbolero, que son mayoría, son los dispuestos a apostar por lo nuevo, lo renovado, lo ilusionante…hasta que les vuelven a fallar.

Esos nuevos líderes, que no cuentan con hinchadas fanáticas e intransigentes, están obligados a demostrar de manera constante que de verdad son algo mejor a lo ya perpetuado. Por unos u otros motivos, tanto Rosa Díez como Albert Rivera, no han conseguido el objetivo. Todos han estado cerca, incluso hecho lo más difícil, llegar y convencer, pero en poco tiempo sus propias torpezas les han colocado frente al espejo de quienes les confiaron su voto, nunca su acérrima adhesión.

Es tan sencillo de explicar como difícil de entender, los millones de liberales se vuelven a sentir huérfanos de liderazgo, mientras los fanáticos de la izquierda siguen dispuestos a seguir votando a los suyos con la venda en los ojos y los bolsillos vacíos. Es una lucha desigual y los encantadores de serpientes lo saben, por lo que, aunque acabemos de estrenar nuevo año y las intenciones de millones de españoles sean las mejores, los pronósticos anuncian que los malditos acontecimientos de estos últimos dos años van a ir incluso a peor. ¿Apostamos algo?.

España tiene una izquierda narcotizada que siempre se va a votar a sí misma, y el resto, a pesar de ser un 65% del total, está huérfano. Quizás sea la perversión que otorga la capacidad de discernir, en la que todo se revisa y valora más, la que muestre a Ciudadanos como un proyecto ya fallido y al Partido Popular con la falta de liderazgo adecuado para combatir la hecatombe política actual. Vox, único partido con las ideas claras, tiene algunas tan drásticas que taponan su propio crecimiento. Vamos a seguir jodidos, por lo que os recomiendo seguir disfrutando de lo votado.