Libres para elegir, prisioneros de las consecuencias

Libres para elegir, prisioneros de las consecuencias

Leopoldo Bernabeu.- Es un titular, una frase, una expresión que sirve para casi todo, se puede estirar lo que queramos, da para mucho. Somos muy libres de elegir lo que nos de la real gana y además, hacerlo por mil motivos, por convencimiento, por resentimiento, por venganza… para después tener claro que vamos a ser prisioneros de las consecuencias de esa decisión.

No dejo de preguntarme porque tenemos tan mala suerte los españoles, sobre todo cuando hablamos de nuestra clase política, y creo que es precisamente por eso, por el “sobre todo”. Es tan bonito y agradecido vivir en España, que sería injusto no ser rehenes de otros errores, no fallar en cualquier otro sentido. Y es por ahí por donde hacemos aguas, casi océanos.

Nuestro país es rico y extraordinario en lo que otros añoran. Un magnífico clima, una historia impresionante, una cultura y una gastronomía sin igual. De hecho somos el primer país del mundo recibiendo gente de fuera, esa industria llamada Turismo, a la que con tanta falta de respeto se ha tratado desde que nació, y este año que nos falta, sufrimos todos sus apocalípticas consecuencias.

Digo lo de tener mala suerte, añadiendo como antecedente que es por culpa propia, pues al fin y al cabo la clase política que tenemos la hemos elegido nosotros mismos, porque después de padecer el peor año que nadie recuerda desde la finalización de la segunda guerra mundial, se nos aproximan años de verdadera crisis y caos, por obra y gracia de contar con la peor cuadrilla de subalternos políticos que jamás haya tenido nuestro país y casi ninguno de nuestro entorno europeo. Inaudito.

Justo la semana en la que millones de personas celebran la llegada de la vacuna y por tanto el inicio de la solución al gran trauma del 2020, los españoles nos acercamos al precipicio de la aprobación definitiva de unos presupuestos que, aunque para la gran mayoría es algo intrascendente, una noticia más en cualquier informativo, estamos hablando de la donación de un cheque en blanco para que unos perturbados hagan y deshagan con nuestra nación lo que les plazca durante los próximos tres años. Un tiempo que se antoja infinito si además contamos que hasta mayo seguimos bajo un estado de alarma inconstitucional, que les dota de un poder abismal con el que pueden aplicar por decreto cuanto les venga en gana sin pasar por estamento alguno. La guinda la pone el saber que esa norma salió adelante gracias al apoyo de una inmensa mayoría del parlamento español y la abstención del principal partido de la oposición. Quitado el soporte, derruida la casa. ¿Entienden ahora a qué me refiero cuando intento encontrar una explicación a tan mala suerte de los españoles?.

¿Tenemos lo que nos merecemos?, sinceramente, Sí. No nos preocupamos lo más mínimo por dos cuestiones esenciales y ahí tenemos el resultado. Preocuparnos mínimamente por conocer a quien vamos a depositar nuestra confianza los próximos cuatro años, y un poquito más por la política en general. En cambio, de ambas cosas nos reímos y nos vanagloriamos en repetir una y mil veces que no nos interesa. No nos quejemos después. Somos libres de elegir y prisioneros de las consecuencias.

Agotado estoy de clamar en el desierto que la política, nos guste más o menos, es algo que nos afecta a todos. Cuanto más tiempo tardemos en entender esto, más oportunidades les estaremos otorgando a ese grupo, cada vez mayor, de analfabetos aprovechados que ven su gran oportunidad de medrar y crecer en un oficio para el que no tienen ni los más básicos conocimientos, pero que tampoco les hace falta. Dame pan y dime tonto… y dos mil euros por levantar la mano cuatro veces al mes. ¿Esos son los que esperamos que entren en razón cada vez que su líder mienta como un bellaco?. Pobre España mía.

Así nos va. Mientras en Europa empiezan a salir del agujero del Covid con gobiernos que apoyan y reflotan a sus empresas y trabajadores, en España 189 diputados, mitad incapaces mitad henchidos de odio, apoyan sin el más mínimo rubor unos presupuestos que suponen la ruina de nuestro país para los próximos años, dicho por el FMI, la Unión Europea, el Banco de España y cualquier instituto económico que quiera usted consultar. ¡Qué mala suerte tenemos los españoles¡. Creímos que la etapa de Zapatero fue un simple bache en nuestra historia reciente….. Y viendo cómo defiende al dictador de Venezuela después de abandonar el poder en España, no me quiero imaginar de lo que pueden llegar a ser capaces de hacer Sanchinflas y Coletavirus. Sigamos pues disfrutando de lo votado.