Autocaravana Vivir: una experiencia viajera sin límites

El periodista Leopoldo Bernabeu hace unos meses adquiría una autocaravana, con la que se dedica a viajar por toda España. Ya son varios los viajes que ha realizado. Y en el artículo de hoy queremos plasmar las experiencias viajeras adquiridas con su Autocaravana Vivir.

A lo largo de la segunda quincena de agosto, Leopoldo Bernabeu ha estado de vacaciones, y aprovechando que nuestra colaboradora Belén Richarte, que también se encuentra de vacaciones, me ha dejado su espacio de los sábados para publicar lo que vea conveniente, aprovecho estas líneas para hablar de las experiencias viajeras del amigo Leopoldo.

Y aprovecho la columna de hoy para hablar de la “Autocaravana Vivir: una experiencia viajera sin límites”, donde Leopoldo Bernabeu nos cuenta a través de sus viajes sus experiencias y lo que ha disfrutado y conocido en ellas.

Después de amanecer junto a los acantilados de Suances (Cantabria) y recorrer andando algunos de sus pueblos más cercanos, he emprendido camino hacia Potes. Me lo avisaron y aun así no pude ir este pasado Enero, cuando pasaba unos días en Fontilles.

Ha valido la pena la espera. Una pasada de pueblo, al que se llega después de un no menos desafiante desfiladero de la Hermida, junto a los Picos de Europa. Lo he paseado entero y de allí me he llevado unos pasiegos, algún queso y un poco de orujo, amén de un magnífico recuerdo. Aún he tenido tiempo de venirme hasta Llanes, en la costa de Asturias. Estuve aquí hace 25 años, pero no lo recordaba así. Una ciudad señorial y muy viva. Espectaculares los sitios a los que me lleva Autocaravana Vivir.

Desayunar en Llanes tras de un par de horas de deporte viendo unos paisajes que quitan el hipo. Comer en Luarca una fabada asturiana y coger fuerzas para después visitar su impresionante puerto, casco histórico de pescadores y su cementerio sin igual.
Y acabar el día paseando por la playa de Las Catedrales en Ribadeo, es algo parecido a viajar en libertad… supongo que lo que he soñado durante años.
¿Existe la felicidad?, como concepto creo que no. Son momentos y hay que vivirlos. El objetivo no es la meta, sino el camino. Los pelos de punta al disfrutar el verde que Asturias me ofrecía al recorrerla de oriente a occidente, fusionado con la visión de un mar Atlántico imponente y la música de Celine Dion y Barbra Streisand…
Llanes es precioso y señorial, sus escondidas playas me han dejado sin habla.
Luarca destila historia y fuerza en sus calles desde que la pisas y el mar de la Galicia que me acaba de recibir, apunta a una noche de sueños y meigas. Hace frío y llueve, ¿se puede pedir algo más?, sí, que venga la Santa Compaña y la llene de misterios.
Por cierto, un honor haber visitado la tumba de Severo Ochoa, nuestro premio Nobel.
Y como no, no degustar una rica fabada, un plato muy asturiano y muy light.

Un día agotador, y todavía tanto por contar. Me he despertado en Estaca de Bares, he paseado toda la muralla del casco histórico de Lugo, por fin he conocido la cumbre de O Cebreiro y hemos aparcado en Ponferrada, de la que tanto he oído hablar y a la cual le debía esta visita.

AC VIVIR se ha portado bien, aunque en casa siempre hay cosas que arreglar, hoy la nevera y alguna luz. La pasada noche nos despertó un rebaño de vacas casi a las dos de la madrugada, una sensación espectacular. Hoy he disfrutado de un paisaje jamás contado, el verde infinito, las cumbres lluviosas y la niebla en agosto, me esperaban por sorpresa descubriendo Lugo del norte a sur. Y en la capital he comido, para después visitar su poco publicitado centro, con la catedral de Santa María imponente. Y de allí a la cumbre Peregrina de O Cebreiro, repleto de admiradores del Apóstol Santiago que recuperan fuerzas para el nuevo día.

Giro radical en este viaje que juraría lleva conmigo varios meses. Y es que la intensidad es absoluta y la experiencia inolvidable. Desde que he entrado en Andalucía y se me ha unido mi hijo Adrián, nada tiene que ver con lo anterior.

Yo mismo me pregunto si es la misma aventura. La clave es el aprendizaje, la adaptación y una diaria metamorfosis a la que te tienes que adaptar. He pasado del frío, la lluvia, la cultura y la historia, al calor, el sol, la playa y algo de estrés. Aún así, ayer aluciné con el largo sendero que une por la costa la playa de Caños de Meca con Barbate, a través de los acantilados, con el inmenso océano Atlántico delante y África al fondo.

Hoy he disfrutado también recorriendo las marismas, viendo cientos de reses salpicadas por las fincas, y las playas de Zahara de los Atunes. Hacemos noche al borde de la Playa de Bolonia, en Tarifa.

Por fin un poco de tranquilidad, muchos menos kilómetros y más sillita de playa. ¿Cuál es la imagen que ves cuando piensas en el paraíso?.La mía la he visto hoy. La playa de Bolonia en Tarifa, es la pintura que, unida al marco que la rodea y que suma mucho en la elección, es lo más próximo a ese sueño, ahora terrenal. Arena fina, agua azul transparente y con poca profundidad, más de tres mil metros de paseo con el viento de levante y la permanente visión de dos mares y dos continentes.

Una playa que por un lado termina en sus famosas dunas, cuya visión de Gibraltar y la costa de África ya premian el esfuerzo por alcanzar la cima, y por el otro, el infinito, con una zona casi virgen libre de cualquier construcción y que permite trasladar a tu mente la inmensidad de esta España inacabable.

A eso le unes el increíble yacimiento arqueológico de Baelo Claudia y las inmensas dehesas con cientos de cabezas de ganado a tu alrededor y ya tienes esa imagen idílica de un país por descubrir…

Allí nos hemos quedado todo el día, pues otro ángel del camino, Manuel Cortés, nos ha tratado de tal manera que ha conquistado nuestra amistad para siempre.Acabamos de llegar a Sevilla, a mi hijo le hace mucha ilusión pasear toda su historia… y para eso se necesita tiempo. Dormimos a la vera del Guadalquivir.

Esta aventura toca a su fin, pero ojo sólo en este primer capítulo. Pienso escribir un facsímil. 21 días después, rozando los 5.000 kilómetros y habiendo pisado 26 provincias de este increíble país, vamos a descansar unos días en nuestra casita de Hornos de Peal, a la sombra de la sierra de Cazorla y, el lunes, al 100% con esa nueva programación que nos trae Radio 4G Benidorm y que me tiene como un niño con zapatos nuevos.

Después de haber dejado atrás Cádiz y sus espectaculares playas y haber descubierto que hay personas e historias tan singulares que valen por un viaje entero, mi hijo y yo pusimos rumbo a Sevilla. Dormimos junto al río Guadalquivir, en la zona portuaria.

Madrugamos y a caminar.Los jardines de María Cristina, la plaza de España, la poderosa Giralda y su no menos fascinante alrededor, la Torre del Oro y la Maestranza al borde del río…y a reponer fuerzas al barrio de Triana. Después una visita a su mercado y algunas de sus luminosas y vivas calles y rumbo al Ramón Sánchez Pizjuan, a rendir culto al nuevo campeón europeo. Cuatro horas después, de nuevo a la autocaravana y a comernos un gazpachito, un salmorejo y, si se puede, un rabo de toro cordobés de camino hacia la provincia de Jaén.

Peal de Becerro nos recibió pasadas las siete de la tarde y aquí estamos desde entonces, rodeados de Olivos hasta donde alcanza la vista. Qué maravilla.