Se vendió la piel del oso

Se vendió la piel del oso

Jacobo Barberá.- Hay titulares que lo dicen todo, como en este caso, hemos vendido la piel del oso antes de cazarlo, parece que aquí no ha pasado nada, que todo ha sido un mal sueño y que ya podemos vivir como siempre, podemos ir al bar a tomar unas cervezas con los amigos, ya están abiertas las tiendas de los chinos, tiendas de ropa y enseres y otros negocios, salimos a andar o pasear a la hora que nos viene en gana, la gente joven se creen fuera de peligro y van por la calle como Pedro por su casa sin ningún tipo de precaución, ayer mismo me trajeron un paquete y el repartidor me hizo vestirme y salir de casa a recogerlo al portal de casa, con un par, sin pensar que hay quien está respetando las normas desde el primer día y sigue confinado aunque, por parte del gobierno, ya se esté dando algo de manga ancha”.

Desde los responsables de sanidad me parece perfecto que estén advirtiendo de irse todos a sus casas porque su sacrificio, se está demostrando, que no sirve para NADA.

El ser humano es y será toda la vida irresponsable para con el vecino, tienen que pasar muchos siglos y generaciones para que esto cambie, no miramos por nadie que no sea familia o amigo, a los demás que les den, ¿Qué se muere el vecino de enfrente?, pues bueno, mientras a mi no me toque, yo sigo a mi aire.

También he visto que a la iglesia se les ha prohibido reuniones, celebraciones o cultos al aire libre, pero bueno, ¿esto qué es?, lo que nos hace pensar que estamos sufriendo una dictadura pura y dura, situación que yo, inocente, ignorante u hombre de fe, esperaba que fuera una demostración de poder y nada más, pero viendo que perdura y que cada día es más evidente, toda esperanza y confianza en el ser humano la estoy perdiendo totalmente.

Entre los que han conseguido estar en el poder, a pesar de sus contradicciones y los que por llevarles la contraria ponen las cosas más difíciles, no sé donde vamos a acabar.

Intento no ver en absoluto la televisión con promesas y la frase de costumbre. TODO VA BIEN, parece que se celebre que SOLO han muerto 200 personas al día, como he dicho en alguna ocasión, viéndolo en frío, eso son CINCO autobuses llenos de personas.

Estoy absolutamente seguro que me iré de este mundo convencido de que las personas no tenemos solución, presumir de la esencia interior de la que deberíamos estar orgullosos por ser el único animal en el mundo con libre albedrío y elección de nuestros actos, sin embargo hacemos todo lo contrario, pisamos la cabeza de quien sea para llegar a nuestra meta, nos dan la oportunidad de organizar la vida de los ciudadanos desde el gobierno y ¿Qué hacemos?, buscar la forma de llenar nuestras arcas y vivir a lo grande, aunque haya prójimos pasando hambre y lo bien cierto, es que todo esto me da mucha pena.

No me gusta escribir sobre lo que todos vemos y sabemos, pero desde mi  confinamiento, ahora el veinte por ciento VOLUNTARIO, es la única forma que tengo de comunicarme con vosotros, a la mayoría no os conozco personalmente y hablar de temas íntimos o superficiales no me acercaría más a vosotros, así que perdonadme si lo que escribo ya estáis más que hartos de escucharlo.

Ayer salí a estirar un poco las piernas a las siete de la mañana, nadie por la calle, llegué a ver a un amigo que estaba preparando el bar para abrirlo, por lo que pude darme cuenta todo lo tenía exactamente igual que antes de la pandemia, me refiero a la distancia de las mesas y ya había gente esperando para desayunar, ni a la gente con la que tenemos confianza somos capaces ya de aconsejar ante la posibilidad de recibir una respuesta desagradable y quedar como tonto por respetar las normas y no parecerte bien que otros, cuando tú te estás sacrificando, se las pasen por el “arco del triunfo.

Y esto nos lleva a seguir como siempre, mientras unos callan y respetan las normas, otros hacen de su capa un sayo y así seguiremos por los siglos de los siglos.

¿Cómo se podría vivir mejor?¿respetando o mirando por uno mismo o la del pobre, reventar antes que sobre?, allá cada cual con su conciencia, yo a la edad que tengo ya no cambio, me ha ido bien hasta ahora respetando y cumpliendo como familiar, amigo y ciudadano y no voy a echarlo todo por la borda a esta alturas.