El Consejo Vecinal no me representa

El Consejo Vecinal no me representa                 Fernando Montes

Fernando Montes.- El título hace referencia a los comentarios que es muy frecuente encontrar en las redes sociales cuando hay alguna noticia relacionada con el Consejo Vecinal y… ¡tengo que reconocer que tienen toda la razón!

Vaya por delante que pese a ser miembro del Consejo Vecinal desde su fundación e incluso haber sido vicepresidente primero durante el segundo ciclo cuatrienal de su existencia, las opiniones aquí vertidas son a título personal, lo que si bien no me autoriza a “pontificar”, si me permite tener un criterio propio formado en la “primera línea de batalla” y estimado lector, te puedo asegurar que haberlas las ha habido.

Pero primero hagamos un poco de pedagogía histórica; el Consejo Vecinal tuvo su génesis al amparo del art. 26 del Reglamento de Participación Ciudadana, que con todos los trámites preceptivos, previos y posteriores, fue aprobado en sesión de pleno Municipal por nuestros ilustres próceres, que como todos sabemos, por si alguien no se acuerda y por aquello de la democracia representativa, son nombrados mediante elecciones libres. Creo que hasta aquí todos estaremos de acuerdo con la legalidad que imbuye al Reglamento de Participación Ciudadana y por ende al Consejo Vecinal y quien así no lo vea es persona recalcitrante y le recomiendo que no se aburra continuando con esta lectura.

Bueno, pues ya teníamos un Reglamento que nos permitía crear un Consejo Vecinal y ¿cómo nos dice ese Reglamento de marras que debe constituirse? Pues no voy a aburrir al lector con detalles pormenorizados del Reglamento de Participación Ciudadana, quien tenga interés puede descargarlo en la página del Ayuntamiento, lo que sí puedo atestiguar es que se constituyó de una forma reglada tal y como dictaba el Reglamento y así sigue a día de hoy.

Pero como diría un buen amigo mío, “ve al grano”, pues vayamos.

Acostumbrado como estaba a “arreglar el mundo” desde la barra del bar (en mis tiempos esa era la red social por excelencia) llegó un día en que me planteé que: ¿Qué le debía a la sociedad y que podía hacer yo por arreglar las cosas que criticaba? si, si, ya sé que suena a Kennedy e incluso pelín trascendental. La respuesta a la primera pregunta era -Nada- soy persona que desde joven he cumplido con los estudios (así, así) con el trabajo, con mis obligaciones tributarias, buen esposo y padre (o así lo pienso) etc. etc. me consideraba en paz con la sociedad. Pero la segunda pregunta inevitablemente estaba imbricada con la primera y me dije: “De acuerdo Fernando, estas en paz con la sociedad, pero si quieres arrimar el hombro para hacer el mundo un poquito mejor debes aportar un plus de manera altruista, pero olvídate de sueños megalómanos, ni vas a ser un mesías, ni un líder de masas, ni nada parecido que pueda gestar grandes cambios en la sociedad” entonces ¿Qué hacer? Muy sencillo, intentarlo desde el círculo más próximo, mi barrio, mis vecinos. Y así llegue a ser presidente de una aa.vv. y elegido por esta para ser representante de la misma en el Consejo Vecinal, ya podía hacer algo, desde la modestia, y así es como abandone la “red social de mi tiempo” con la que no había logrado cambio alguno y pasé a participar activamente en un foro en el que podemos transmitir las inquietudes de nuestros vecinos, necesidades, carencias, ideas, etc. en definitiva podemos participar para hacer de nuestro entorno más inmediato, nuestro barrio, nuestra ciudad, una ciudad más amable, más ecológica que haga del metabolismo urbano una cuestión prioritaria para una mejor sostenibilidad. Y ¡sorpresa! Ahora sí que conseguía cambiar cositas; a nivel de mi barrio, en torno a unos cincuenta años desde su construcción a principios de la década de los sesenta del siglo pasado (que lejano suena en el tiempo) no se había hecho nada en lo que a mantenimiento de infraestructuras se refiere y ahora se ha logrado una fase de alcantarillado, una fase de renovación de canalizaciones de agua potable, asfaltado de gran parte de los viales, algunos puntos de alumbrado, reordenación del tráfico, etc. Y a nivel ciudad, a día de hoy hay un Presupuesto Participativo del Consejo Vecinal que permite que cualquier vecino de Benidorm, por el simple hecho de estar empadronado, pueda registrar una propuesta y defenderla para lograr que sea votada, y ¡Ojo! con dotación presupuestaria contemplada en el presupuesto municipal, por aquello de que si no hay pesetas, todo son puñetas, ¿alguien se acuerda de cuando el Consejo Vecinal logro parar la subida del IBI? ¿del papel que jugó en lograr los fondos Edusi? ¡Oiga usted! Son diez milloncitos de €, si el lector es de los que le gustan los Beatles y leyó a Julio Verne, como un servidor, que lo pase a pesetitas para hacerse una idea del dinerito que es. Pero bueno, no se trata de hacer un listado exhaustivo de logros de barrio y de ciudad, pero… ¡Qué casualidad! no se ha logrado desde la barra del bar, ni desde la tertulia con unos amigos, ni desde una red social, en las que por cierto abundan las falsas noticias, los bulos, me resisto a escribir “fake news”, ni tan siquiera desde un medio de comunicación, donde el ponente suelta “su historia” como verdad absoluta, sin replica posible…

También es cantinela habitual la acusación y digo acusación por el tono peyorativo que se utiliza aseverando que “el Consejo Vecinal está politizado”. Pues oiga usted, si por estar politizado entendemos que está al albur de las órdenes del político de turno, pues el Consejo Vecinal no está politizado, se intentó en su día una maniobra para intentar politizarlo y se logro abortar y sentar las bases para que no se pudiera politizar en el futuro mediante una modificación de calado en su Reglamento de Régimen Interno. El Consejo Vecinal es político ¿y? ¿cuál es el problema? y pregunto ¿las Ampas, los colegios profesionales, las ong, no son organizaciones políticas? Pues bajo mi modesto entender sí, pero se hace política de base y siguiendo con mi criterio no están politizadas, al menos, la mayoría de ellas. Este es un jardín en el que no deseaba entrar en este artículo, casi opúsculo, por que daría para un largo debate, pero creo que era necesario pasar, aunque fuere de refilón, para intentar una mínima defensa del Consejo Vecinal.

En fin, como decía en el título, “Este Consejo Vecinal no me representa”. Efectivamente, no te representa, ni a ti ni a todos los que así piensan, pero es que además no te quiere representar, aunque como vecinos de esta ciudad que sois, cuando el Consejo Vecinal obtiene algún logro, lo hace para toda la vecindad, el Consejo Vecinal no te excluye como tú nos excluyes. El Consejo Vecinal quiere representar a los vecinos implicados en un proyecto serio, con representantes designados, reglado, ordenado, participativo y con resultados palpables, en el que hay un foro de participación, discusión, debate, en el que se toman decisiones y se votan las propuestas, en el que los vecinos nos podemos dirigir directamente a nuestros ediles, a los técnicos municipales, en el que formamos parte de Comisiones mixtas junto con técnicos municipales, representantes de entidades, tanto sectoriales como sociales, en definitiva trabajamos de manera altruista por nuestros vecinos, nuestros barrios, nuestra ciudad, promoviendo y apoyando un desarrollo urbano sostenible que implemente tres aspectos para que el desarrollo que se propone no comprometa a las generaciones futuras; primero la sostenibilidad medioambiental, provocando el menor impacto posible en el medio ambiente mediante un metabolismo urbano que reduzca la dependencia de recursos y cierre el ciclo de los materiales; segundo la sostenibilidad económica, apoyando proyectos económicamente viables que no comprometan más recursos que los estrictamente necesarios y tercero la sostenibilidad social ya que cualquier proyecto urbano denominado sostenible debe tener en cuenta las demandas sociales de su entorno, mejorando la calidad de vida de los vecinos. Y aquí entra, de alguna manera, el Presupuesto Participativo de este Consejo Vecinal, foro de debate inspirado en el principio de la cogestión basada en la democracia participativa, mecanismo que recoge las demandas ciudadanas en torno a las inversiones públicas de una manera reglada. Insuficiente, quizá. Mejorable, por supuesto. Pero siempre desde la seriedad y la participación en el mismo, si no, solo son eso: conversaciones de barra de bar, de tertulia, de red social… a veces bienintencionadas (las menos), a veces malintencionadas, pero siempre estériles.

Intuyo que esta modesta opinión recibirá todo tipo de críticas, pero si vienen de donde sospecho que vendrán… pues eso, libres son de opinar al igual que yo lo soy también, (o eso creo, si no, corríjanme) pero en este momento de mi vida y con mi edad, tengo la tranquilidad de que no me ofende quien quiere, si no quien puede.

Por eso a título personal les digo que tienen razón: el Consejo Vecinal no les representa, pero por mi parte es que ni necesita ni quiere representarles.