Con una oposición así tenemos Toni Pérez para muchos años

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Leopoldo Bernabeu.- “Lo mejor fue cuando culpaba al PP de retrasarse a la hora de llevar los presupuestos a Pleno y hacerlo además un 30 de diciembre, sin querer recordar que en los años del Psoe con liberales había ejercicios que se aprobaban los presupuestos cuando el año en curso estaba a punto de terminar. Ver para creer”

Reflexionaba estos días de navidad en alguna tertulia con aquellos que me preguntaban si tenía interés por volver a intentar postularme a la alcaldía de Benidorm. Ni mentí a mis interlocutores ni les miento a ustedes, la política me apasiona, la vivo con intensidad a diario. Negar de manera tajante esa posibilidad sería engañarme a mí mismo, pero ahora no toca, es lo que contesté. Me gusta volver a sentirme útil disfrutando detrás de un micrófono, tecleando en un ordenador o dialogando con cualquier ciudadano. Queda pendiente en mí haber el ser útil a mi ciudad desde la administración municipal, algo que nunca se me consintió en el periodo que estuve de concejal.

Aproveché la ocasión para añadir que será muy difícil descabalgar a Toni Pérez de la alcaldía, algo que algunos no terminaban de entender, sobre todo a la vista de la realidad que a día de hoy vive la ciudad. Intenté hacerles comprender que la mayoría de los ciudadanos no votan gestión, sino cercanía. A nadie se le escapa que Benidorm vive una situación compleja y con visos de complicarse bastante en lontananza. Un turismo a la baja que ya denuncian todos los sectores, una seguridad que en muchos momentos falla por su escasez de recursos, una limpieza que brilla por su ausencia y un comercio, tanto el regentado por los de aquí como por extranjeros, que aprovecha estos últimos días del año para poner el grito en el cielo.

Toni Pérez es el alcalde del pueblo: el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro. Si la ciudad va mejor o peor, es secundario. Mientras las alarmas no sean excesivas, siempre se tendrá mucho más en cuenta lo primero. Hace tiempo que en los pueblos, y Benidorm para esto lo sigue siendo, se dejó de votar con la cabeza, algo que sí hacemos cuando las elecciones son nacionales, para hacerlo con el corazón. No tienen ustedes más que echar un vistazo, Toni Pérez, que no el Partido Popular, todo lo que gana en las elecciones locales, lo pierde luego en las demás convocatorias. Y eso es un mérito suyo y así hay que reconocérselo.

Pero hete ahí que al escuchar el pasado viernes la entrevista que mi compañero Saz Planelles hizo al líder del Psoe en el Ayuntamiento de Benidorm en Radio 4G, Rubén Martínez, me di cuenta de que además de lo ya expuesto, con esta oposición, Toni Pérez será alcalde de Benidorm hasta que las ranas críen pelo. Con una ciudad que tiene unos problemas gravísimos, con un paro creciente, una falta de inversión supra municipal vergonzosa y diversas infraestructuras paradas desde hace años, el sr. Martínez se nos descuelga diciendo que entre las 12 enmiendas que han presentado “para mejorar en mucho” el Presupuesto, están la mejora de la transparencia, la mejora del gasto y un mayor control de las transferencias de crédito entre partidas. Y claro, me quedé pasmado. No entiendo porque no explica que quiere decir con los dos primeros argumentos y menos aún como no han denunciado esos “movimientos de dinero sin control” que dicho así, deja entrever que aquí se está haciendo con el dinero de todos lo que a unos cuantos les da la gana.

Terminar la 3ª fase del centro social Pepita Llinares, renovación integral de la zona de Alfredo Corral, transformar los patios de los colegios en inclusivos y subvencionar el transporte público a mayores de 65 y menores de 25. Esas son las cuatro enmiendas que citó el portavoz del Psoe en la entrevista. En ese momento se me vino a la mente la imagen de un Toni Pérez siendo alcalde en 2.039. Es alucinante y por partida doble. No sólo porque aunque las propuestas, y vaya por delante mi respeto a las mismas, no dejan de ser menores en un momento crucial para centrar los esfuerzos en otros clamorosos aspectos de la vida pública, sino también porque habla de renovación de Alfredo Corral el mismo Psoe que en la campaña de 2011 fue hasta esa plaza y presentó un ambicioso proyecto, maqueta en mano, que nunca cumplió durante los siguientes cuatro años de Gobierno. Habla de transformar patios de colegio, conociendo que eso es una competencia de la Generalitat Valenciana, la misma que siendo gobernada por sus compañeros socialistas incumple sistemáticamente su compromiso de reactivar las obras del Centro Cultural, el Instituto Pere María o iniciar de una vez el centro de salud del rincón. Y habla de subvencionar un transporte público que ya lo está y además lo hace de forma discrecional.

Dice también el líder socialista que no entiende porque siendo buenas enmiendas tiene la sospecha que no van a ser aprobadas, y finaliza el argumento añadiendo que “no sabemos que es mejor, no aprobarlas o hacerlo y que luego no se cumplan”. Y se expone claramente a que en el Pleno del lunes le recuerden desde la bancada de enfrente las cientos de enmiendas que nunca se atendieron siendo ellos quienes gobernaron o porque no les contestaron las más de mil preguntas que en Comisiones Informativas les hicieron. Podríamos estar así hasta cansarnos. Más de lo mismo. Ahora eres tú el malo y mañana lo seré yo, tanto monta, monta tanto.

Lo que más duro me resultó de escuchar fue cuando culpaba al gobierno del PP de retrasarse a la hora de llevar los presupuestos a Pleno y hacerlo con algo de nocturnidad y alevosía al hacerlo un 30 de diciembre, cuando en los años que gobernó el Psoe con los liberales había ejercicios que se aprobaban los presupuestos cuando el año en curso estaba a punto de terminar. Ver para creer. Y me reservo para otra ocasión mi opinión sobre catalogar el presupuesto de regresivo por el sólo hecho de que sea menor al del año pasado o el argumento de engaño a los funcionarios al no incluir la RPT en el documento, cuando es el año 1.997 el último en el que un gobierno se molestó en actualizarlo. Lo dicho, me corto y no sangro.

En resumen. No sólo porque es el más listo de la clase, sino porque con una Oposición así es un lujo gobernar, tenemos Toni Pérez para muchos años. En el país de los ciegos, el tuerto es el Rey. Que Benidorm vaya empicado hacia abajo en lo que de verdad importa, no es algo que le deba preocupar. Tremendo y real al mismo tiempo, pero es lo que el pueblo de Benidorm quiere y hay que respetarlo. Eso sí, cada día tenemos un turismo más inteligente.