Altea utiliza la Endoterapia para luchar contra la procesionaria

Diego Zaragozí: “debido a la gran efectividad y los buenos resultados de años anteriores, cada vez se va ampliando el número de pinos tratados con esta técnica”.

La Empresa Publica de Desarrollo Municipal de Altea, a través de su departamento de jardines, está aplicando en estas fechas diversos tratamientos de endoterapia para la prevención de la procesionaria. Una plaga común en los pinos

El concejal de la PDM Diego Zaragozí ha destacado que “con la experiencia  positiva y el éxito de no tener gusano de procesionaria en el 100% de los árboles tratados, la estrategia seguida no es la de retirar con rapidez la procesionaria, sino hacer un tratamiento preventivo innovador y de éxito, mostrando que la Empresa Pública se encuentra actualizada en sus técnicas, para poder ofrecer un servicio de calidad a los ciudadanos de Altea”.

Zaragozí ha explicado que “se trata de un método alternativo de tratamiento fitosanitario del arbolado, respecto a los tradicionales tratamientos aéreos. Cabe destacar que con este sistema no existen atomizaciones o aspersiones de productos químicos que contaminan el medioambiente, suelos y aguas”. Además, concluye el edil, “es una técnica totalmente inocua para la salud de los ciudadanos, aves y otros animales, por lo que se puede utilizar a cualquier hora del día.

En Altea se están tratando, sobre todo, lugares cercanos a centros escolares, parques infantiles y algunas zonas sensibles a esta plaga.  A fecha de hoy se han tratado ya 150 árboles en todo el término municipal y se ha ampliado la actuación con respecto a años anteriores a la zona del Río Algar, desde la depuradora hasta la desembocadura, y a la playa de Mascarat entre otras”.

La realización de estos tratamientos en estas fechas se debe a dos factores fundamentales:

1.Los huevos de la procesionaria del pino eclosionan al final de verano y es durante los meses otoñales cuando las larvas, en sus diferentes estadios, van a ir alimentándose de las hojas de las coníferas. Esta metodología permite actuar sobre las primeras fases larvarias con lo que, aunque llegan a formarse los típicos bolsones invernales, las orugas mueren antes de alcanzar la última fase larvaria que es la más voraz y la que provoca los daños más graves en el árbol.

2.Al hacerse las perforaciones del tronco en otoño, el nivel de producción de resina es notablemente inferior frente al existente en primavera y verano lo cual disminuye el riesgo de  obturación de los conductos  vasculares de la planta  y facilita la absorción del insecticida. Las perforaciones que se realizan al tronco del árbol son pequeñas por lo que no suponen ningún problema ni daño irreversible en el mismo. De hecho, en poco tiempo el tronco se habrá regenerado.