El Outlet Market gana la batalla judicial y se libra de la persecución política

 El Outlet Market gana la batalla judicial y se libra de la persecución política

El Ayuntamiento de Benidorm se enfrenta a una indemnización de varios cientos de miles de euros

El fallo judicial es de tal magnitud que resulta imprescindible la dimisión de algún responsable político
Leopoldo Bernabeu.- Era un secreto a voces. Lo vieron todos los que quisieron menos aquellos que juegan siempre con el dinero de los demás y no tienen ni responsabilidad ni vergüenza alguna.

El Outlet Market, la empresa que desde hace unos meses instala un Rastro justo en frente de la Estación de la ITV de Benidorm, acaba de conocer la Sentencia que esperaba desde que hace más de 3 años empezó a sufrir la persecución política más desvergonzada que se recuerda en la etapa democrática de este Ayuntamiento.

Una historia de vergüenza para la ciudad de Benidorm

En el año 2014, una empresa holandesa solicitó permisos en el Ayuntamiento para instalar un Rastro de Antigüedades a las afueras de Benidorm. Nadie en absoluto, tal y como describen los poderosos 7 folios de la Sentencia Judicial, les puso impedimento alguno. Fueron superando todo tipo de trámites a los que se enfrentaban, tal y como hace cualquier empresario que quiera abrir un negocio. Pagaron todo cuanto se les exigió y recabaron todos los permisos y licencias a los que estaban obligados para actuar dentro de la Ley. Pero no solo eso, sino que además un Pleno, el del 22 de diciembre del 2014 les aprobó la definitiva instalación y nadie alegó nada durante el periodo de exposición pública. AICO, la Asociación de Comerciantes que por entonces presidía Rafa Gasent y que después ha sido parte activa en todo este proceso, tampoco.

Siete meses después se produjeron unas elecciones y el Consistorio cambió de signo. Empezaron los problemas. Los que les habían facilitado todos los trámites ya no recordaban haberlo hecho y lo que acababan de entrar al poder, se la cogían con papel de fumar. Nadie quería quedar mal con una poderosa asociación de empresarios. Y si para eso hay que decir diego donde antes se dijo digo, pues se dice y no pasa nada. Aunque en medio queden unos empresarios venidos desde Holanda para invertir en Benidorm y que cuatro años después todavía alucinan atónitos con la sinvergonzonería de los políticos que les ha tocado soportar.

Un inaudito Toni Pérez, incapaz de tomar una sola decisión en calidad de Alcalde de Benidorm, volvía a travestirse y dejar en manos de sus ediles la responsabilidad de hacer algo incomprensible, denunciarse a sí mismo. Quería hacer ver que las decisiones que habían tomado los técnicos y políticos un año antes eran lesivas para el propio ayuntamiento. Alucinante. De hecho, la Sentencia lo describe como inaudito y temerario.

Desde entonces, y de eso hace ya tres años, hemos vivido un serial ridículo por capítulos que ha tenido ahora su desenlace final. La Sentencia del Contencioso que se puso para intentar impugnar la licencia ambiental y la licencia de obras, previamente concedidas, no puede ser más clarificante y desgarradora. Yo les recomiendo, les pido por favor, que la lean. Son siete folios, pero les garantizo que no tiene desperdicio. Verán ustedes in situ como actúan quienes nos gobiernan y han gobernado. Si entonces no se echan a temblar, están ustedes muertos.

Sentencia Espectacular

No sólo desacredita el “famoso y caro” informe que pedimos y pagamos con dinero de todos a la Universidad de Alicante, que venía a decir que este negocio podría afectar en el futuro al desarrollo de ese suelo y que pretendía ocupar un terreno mayor al previamente solicitado, sino que lo resume en cuatro apartados, con el antecedente de que “No consta tal lesión palmaria y patente del interés público”. Atención:

1)    Es una actividad de lícito comercio y por tanto con todo el derecho a la libertad de empresa.

2)    Resulta evidente la mejora del estado de la parcela y por tanto la mejora del ornato público.

3)    Resulta de gran atractivo turístico para los ciudadanos europeos residentes en Benidorm y que visitan este tipo de negocios.
4)    No genera perjuicio alguno para el desarrollo urbanístico de los terrenos, máxime teniendo en cuenta que la autorización se ha concedido de manera provisional.

Añade también que “no se considera por tanto que los intereses particulares de AICO deban prevalecer sobre los intereses privados que en nada afectan o perjudican al interés público o general”. Además de reconocer que todo este galimatías enrevesado en el que el propio Ayuntamiento ha intentado involucrar a la propia Justicia, no se justifica porque ya en el año 2013 Camarasa, arquitecto municipal, dijo en su informe que no había inconveniente alguno en la autorización de la actividad. Más aún, añade el escrito de la Jueza, en una zona en la que desde que se aprobó el PGOU de 1.990, nada absolutamente se ha hecho en 28 años. “No se ha desarrollado ninguno de los polígonos integrantes del Sector APR3, por lo que difícilmente la actividad proyectada iba a desincentivar su desarrollo”.

Dicho todo esto, sólo me cabe recordar que el grupo del que yo era portavoz en aquel Pleno de Septiembre de 2015, fue el único que dijo todo esto con claridad. Advertimos entonces que denunciar sólo supondría estirar una agonía y nos expondría a todos los benidormenses a una sentencia condenatoria que nos costaría un potosí. Me acusaron entonces de estar en contra de los intereses del pueblo y de ir también contra el comercio tradicional. Nada más lejos de la realidad y a los hechos me remito. Hoy, tres años después, tenemos ya la Sentencia encima de la mesa y más vale que nos vayamos preparando para una indemnización espectacular, que como es lógico pagaremos entre todos, porque no crea nadie que el error premeditado y consentido lo van a pagar quienes lo causaron. ¿Quiénes son entonces los que de verdad iban en contra de los ciudadanos?, ¿van a pagar los políticos que decidieron denunciar la indemnización de su bolsillo?

Vergonzoso, ridículo, patético, canalla e inmoral. Esto es lo que se me ocurre decir. Alguien quiso aprovecharse de estos empresarios en un inicio, y alguien quiso engañarlos después. Menos mal que Sentencias así todavía nos hacen creer en la Justicia. Y Benidorm, de nuevo, a pagar con dinero de todos los errores de estos políticos irresponsables y penosos. Si quieren pueden ustedes volverlos a votar dentro de apenas seis meses.