Branislav Djordjevic ofreció una brillante conferencia sobre su país, Serbia, en El Faro de Alejandría el pasado martes

Branislav Djordjevic, Licenciado por la Universidad de Belgrado en la Facultad de Ciencias Políticas visitó el pasado 28 de agosto “El Faro de Alejandría Benidorm”. El tema de la Charla-Debate fue: “País desconocido, Serbia”.

Isabel López Villanueva.- Como el saber no ocupa lugar, cada martes nos reunimos un gran número de amantes de la cultura, en la Casa del Fester. En esta Villa, aparte de sol, playas y diversión, existe un nivel de personas con inquietudes y deseos, de ampliar teorías indispensables para seguir desarrollándose.

El ponente comienza mostrando en un mapa, el lugar donde se encuentra este país tan bello y desconocido por algunos: Serbia. Una de las ciudades más antiguas de Europa, con una historia que se remonta a casi 7000 años. Reino medieval que evolucionó hasta convertirse en un imperio. Ocupa un punto estratégico en los Balcanes, circunstancia que explica muchos acontecimientos de su historia.

País próspero y reconocido que se convierte, en una década y media, en un país pequeño, bombardeado, miserable, despreciado, y con una persecución permanente pendiente sobre su cabeza.

Actualmente es un país soberano, constituido en Estado social y democrático de derecho y cuya forma de gobierno es la república parlamentaria. Situado en la península balcánica, en el sureste de Europa, según su constitución limita con Hungría al norte; con Rumania y Bulgaria al este; con Macedonia y Albania al sur; y con Bosnia y Herzegovina, Croacia y Montenegro al oeste.

Su capital es Belgrado, la Ciudad Blanca, la más grande y populosa del territorio de la antigua Yugoslavia, sede de los principales organismos e instituciones de su Estado y de las sociedades de investigación más importantes. Es asimismo el motor económico del país, con un sector agrario singular, y principal centro para la difusión de la cultura de Serbia.

Branislav mencionó al Instituto Cervantes y otras instituciones culturales extranjeras, los museos, los muchos teatros que existen, las universidades, la religión y de los acontecimientos culturales anuales que celebran en Belgrado , incluyendo el Festival de Cine, el de Teatro, el Festival de Verano, el de la Música, la Feria del Libro, y la de la Cerveza.

Belgrado tiene la reputación de una ciudad con vida nocturna vibrante, accesible para todas las edades y con estilos de vida, para diferentes presupuestos. Cuenta con numerosos bares, restaurantes, discotecas y locales musicales abiertos hasta la madrugada situados en toda la ciudad. Aparte del centro, la zona más característica son las “barcazas” discotecas, bares y restaurantes alojados en los barcos anclados a lo largo de las orillas del Sava y Danubio.

Branislav Djordjevic, siguió relatando sobre la torre de la fortaleza Kalemegdan en Belgrado, construida ‘sobre` el siglo III a.C. consiste en una vieja ciudadela rodeada de muros y un parque, punto perfecto para ver la unión de los dos ríos. Allí nació la ciudad de Belgrado y allí se libraron una decena de batallas por las que pasaron romanos, turcos y eslavos.

Hoy es un espacio de recreación con una panorámica perfecta, y el hogar de la “desterrada” estatua “El Vencedor”, símbolo guardián y el verdadero corazón de la historia de Belgrado. Obra de Ivan Meštrovic colocada en 1928. La columna está rematada con una figura masculina en bronce, con un águila en la mano derecha y una espada, hacia abajo, en la izquierda. Otra belleza de Serbia es: La fortaleza de Golubac al lado del Danubio, río mítico, de verdadero encanto balcánico y cerca de la gran presa de la “Puerta del Hierro”.

Algo destacable en Belgrado es el Templo de St. Sava, la Iglesia Ortodoxa más grande de Europa, la sexta más grande del mundo y, la segunda más antigua después de la de Bulgaria. Su construcción se inició en 1935, desde entonces, sigue en obra, financiada por donaciones, su interior impacta por su enormidad desnuda. Por fuera, su hermosura es evidente.

Contó sobre la muerte de Tito, padre de la Yugoslavia socialista, enterrado cuatro días después en presencia de 209 altos representantes de 127 países del mundo, incluidos 38 jefes de Estado que desfilaron allí, como Helmut Schmidt, Margaret Thatcher, Hua Guofeng, Leonyid Brezhnyev… Felipe González, Marcelino Camacho, Adolfo Suarez…
Así fue pasando en tiempo, despertando el interés de los asistentes, que preguntaron sobre muchos asuntos relacionados con Serbia. Gracias por tan interesante conferencia Branislav.

                                 “Perdonar el pasado gris y reír a carcajadas celestes”