Miguel Alberto Martínez Monge ofreció el pasado martes una magnífica conferencia sobre la historia de la cerveza en El Faro de Alejandría

El Faro de Alejandría de Benidorm, el pasado martes 21 de noviembre, tuvo el privilegio de recibir como conferenciante a Miguel Alberto Martínez Monge. El tema con que nos deleitó fue: “La rubia más solicitada: la cerveza”.

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Isabel López Villanueva.- Periodista y viajero, con un amplio historial acumulado a lo largo de su vida. Su interés por la cerveza nació en una época, donde Miguel escribía sobre vinos. Ocurrió en un viaje que realizó durante 20 días a Cuba invitado por el gobierno, en el avión, le ofrecieron tomar alguna bebida de parte del capitán, el pidió vino que era su especialidad en aquel tiempo, le dijeron que solo había vino búlgaro, que en cuba no había vides. Pidió una cerveza cubana, le gustó la primera y la segunda también. Al llegar a ese país la curiosidad le incitó a probar las 18 marcas que existían. Quedó tan fascinado por ellas, que le dió pie para analizar sus matices, aromas, características, cualidades, color, textura, diferencias esenciales.

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Comenta, sobre una en especial, que tenía 18 grados, más que un vino, un deleite para el paladar, declara. Al volver a España el director de la revista donde participaba, le pidió la crónica de esos días, él decidió escribir un artículo sobre su experiencia en la cerveza de cuba. Desde entonces, le apasiona tanto que, ha impartido conferencias en universidades, colabora en revistas, periódicos, radio y televisión desde el año 58. Puede estar hablando del tema varios días.

Contó, que sin lugar a dudas, es la más antigua bebida que el ser humano ha elaborado y consumido, confirmando la teoría de numerosos antropólogos que aseguraban que hace nada menos que cien mil años el hombre primitivo ya elaboraba bebidas a base de raíces, cereales y frutos silvestres. 

Sigue con los tiempos del imperio egipcio, donde la cerveza llegó a tener tanta importancia, que los ejércitos llevaban sus propias cerveceras, ya que solían ser mujeres las encargadas de la elaboración de este preciado elemento que, confortaba a los soldados tras las duras jornadas guerreras. 

En esa época encontraron unas tablillas de arcillas antiguas, donde se describía que la cerveza contribuyó hasta tal punto, en la construcción de las pirámides, que si no hubiera existido, seguramente no se hubieran podido construir, ya que los obreros, recibían cerveza para hacerles sobrellevar los rigores del calor y de las durezas de las tareas que tenían que realizar.

Avanza en la historia y la cerveza va adquiriendo nuevas características como lo acreditan los escritos de la monja benedictina Hildegarde (1098-1179) en los que menciona la utilización de los lúpulos en la elaboración de la cerveza.

El año 1556 es especialmente significativo para España ya que es la fecha en la que el monarca Carlos I, nacido en la ciudad belga de Gante y buen aficionado a la magnífica cerveza flamenca, fija su residencia en el extremeño Monasterio de Yuste donde ordena instalar una cervecería atendida por maestros cerveceros hechos llegar desde Bélgica para tal función.

Citó de los años 60, cuando se produce el ocaso de la cerveza artesanal, unas merecían la pena y otras daban pena. Comienza la expansión de la cerveza industrial a cargo de las grandes firmas que instalan sus fábricas en lugares elegidos, en principio, por su proximidad a manantiales o pozos con aguas de buena calidad.

Explicó cómo se produce la cerveza mediante la fermentación alcohólica de los cereales ayudada por la acción de diversas levaduras. Los ingredientes básicos que intervienen en la elaboración de esa bebida son: el agua, cereales como: malta, cebada, trigo, avena, arroz, maíz, levaduras y el lúpulo.

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El ponente dió detalles sobre la cerveza rubia, tostada, ámbar, roja, negra y blanca. Mencionó con detalle, los países fabricantes más destacados. Durante una hora Miguel estuvo detallando parte de su experiencia y vivencias en este mundo de la cerveza. En el coloquio, contestó a las curiosidades de algunos asistentes, como, cuál era su cerveza favorita, a lo que él contestó, que la belga de abadía, por ser una de las que más sigue cumpliendo sus normas desde que se formaron, mantiene las ancestrales fórmulas de los monjes fundadores, cuyas recetas se remontan a la Edad Media. Despedimos al ponente con un largo aplauso y a la salida, fuimos a celebrarlo con una buena cerveza.

Gracias Miguel Alberto Martínez Monge por tu buen hacer.

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