El sacrificio de hoy puede ser el triunfo del mañana

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Isabel López Villanueva.- El pasado martes 17 de octubre, Manuel Moncada participó en las tertulias de “El Faro de Alejandría”, donde comenzó la ponencia explicando que nació en un pueblo precioso de la provincia de Málaga, donde, junto a sus padres y cuatro hermanos, emprendió el camino de la emigración hacia tierras levantinas buscando el sustento, con ilusión y padecimiento, como miles de familias en aquellos tiempos.

Llegó a Benidorm con doce años y, aunque era mayor para la escuela, asistió a ella durante algún tiempo, pero ese privilegio no duraría mucho, ya que tuvo que ponerse a trabajar en una ferretería.

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Manuel recuerda con cariño aquellos años y menciona a Andrés Ventura González Lledó, que más tarde fue uno de los fundadores del Centro Doble Amor. Joven e inquieto, Manolo fue cambiando constantemente de trabajo. Su primer contacto con el turismo tuvo lugar en la apertura del Gran Hotel Delfín, reservado para una clientela muy selecta y con “glamour”, donde, tras firmar su padre la autorización pertinente, le dieron de alta como botones.

Contó varias anécdotas divertidas y habló sobre Felipe Pastor González, promotor del Gran Hotel Delfín durante treinta años. Ese tiempo Manuel lo compara lo a un campamento de la legión o dictadura, por las estrictas normas que tuvo que acatar, pero reconoció que aprendió algo muy importante: disciplina.

Quiso seguir progresando y tuvo la oportunidad de trabajar como recepcionista en el hotel Camposol. Allí aprendió el inglés a un alto nivel. De ahí saltó a Las Palmas de Gran Canarias.

A la vuelta, con experiencia y formado, empezó en el hotel Joya, gobernando, como recepcionista y de maitre, hasta que llegó el día de cumplir con el servicio militar en el Sáhara.

Al volver de permiso, cambió la forma de ver las cosas. Buscó trabajo en el hotel Madeira. Más tarde, empieza a trabajar en Global Holidays, donde tiene la oportunidad de conocer el mundo de los tour Operadores con los que tiene una “relación de amor-odio”.

Relató anécdotas sobre excursiones, bailes, barbacoas. Posteriormente, se marchó a Marbella. Al volver a Benidorm, su patria de acogida, lo hace con un equipo de guías islandeses bien preparados. Se queda parado y entra en “El Banco Alicantino de Comercio”, ejerciendo de “captador de recursos”.

Con 32 años el sueldo que recibió era irrisorio, así que decidió cambiar de trabajo. Sintió una bocanada de aire fresco al empezar en la compañía Cosmos Air, donde se mantuvo durante 20 años, viajando muchísimo ya que llegó a alcanzar el puesto de director general en varias ciudades, islas y países. Según él, su inquietud fue su mejor universidad.

Finalmente, se hizo cargo de un gran proyecto, desarrollando en éste, toda la maestría adquirida durante años, hasta que decide jubilarse a la edad de 65 años. Esto es una muestra de lo que nos contó Manuel Moncada. Le estamos muy agradecidos y le deseamos que siga venciendo obstáculos. 

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