La Asociación Cultural «El Faro de Alejandría de Benidorm» se ha convertido en un verdadero punto de encuentro intelectual cada martes a las 18 horas en la sala polivalente de la biblioteca

Su inauguración y cambio de lugar, fue el 16 de mayo de 2017, marcando un hito en la vida cultural de la ciudad gracias al esfuerzo y la dedicación de su presidenta, María Isabel López Villanueva, cuya incansable labor hizo posible la creación de este espacio de conocimiento y reflexión

En aquel primer encuentro, los asistentes tuvieron el privilegio de escuchar al ilustre catedrático de historia Paco Amillo Alegre, quien con su erudición y elocuencia iluminó la figura de Jan van Eyck, uno de los más destacados exponentes de la pintura flamenca del siglo XV. Su exposición permitió a los presentes adentrarse en la vida y obra de este maestro, conocido tradicionalmente como el “padre de la pintura al óleo” debido a su dominio excepcional de esta técnica.

Van Eyck revolucionó la pintura de su tiempo con un uso magistral de las veladuras, que conferían a sus obras una luminosidad y una profundidad inigualables. Su habilidad para plasmar el detalle y la textura con una precisión casi fotográfica lo convirtió en el pintor más aclamado de su época. Su fama trascendió fronteras, consolidándose en la corte de Felipe el Bueno, donde realizó algunas de sus obras más icónicas. Su genio artístico no solo brilló en los retratos, sino también en su capacidad de integrar elementos culturales y naturales en su pintura. De hecho, su paso por España enriqueció su repertorio visual, incorporando la flora mediterránea en algunas de sus creaciones.

La obra maestra de Van Eyck, El Políptico del Cordero Místico (1432), es una joya del arte universal y un prodigio de la complejidad religiosa y estética. Junto a su hermano Hubert, logró una composición de profunda espiritualidad, repleta de simbolismos y detalles minuciosos. Su atrevimiento a representar los vellos púbicos de Adán y Eva, un gesto sin precedentes en una época dominada por estrictos preceptos morales, reflejaba su audaz compromiso con la representación realista del mundo.

El coloquio final fue igualmente enriquecedor, donde Paco Amillo respondió con solvencia y profundidad a las preguntas de los asistentes, dejando una huella imborrable en quienes tuvieron el placer de escucharlo. Gracias a la meticulosa organización de María Isabel López Villanueva, aquella inauguración no solo sentó las bases para futuras tertulias, sino que consolidó a El Faro de Alejandría de Benidorm como un epicentro del conocimiento y la cultura. Sin duda, cada encuentro prometía ser una nueva oportunidad para explorar el arte, la historia y el pensamiento con la misma pasión y rigor que lo hicieron posible desde su inicio