
La obsesión privatizadora del Alcalde de La Nucia, Bernabé Cano, llega a límites insospechados. Aunque la gran mayoría de las veces, esa privatización llega en cosas que están funcionando bien, o se esperan que funcionen bien. Todas las veces, o la gran mayoría de ellas, lo hacen tipo concurso exprés, es decir, dan muy poco tiempo para aportar las ofertas al Ayuntamiento.
Esta forma de hacer las cosas, da la impresión de que ya hay preferencias por alguna empresa en concreto, sino no se explica estas prisas.
Ahora le ha tocado el turno al RASTRO DE LA NUCÍA, rastro que se inauguró en 1982, y ha sido la joya de la corona en cuanto a aportación de dinero al Ayuntamiento. Solo con decir que durante muchos años, las Fiestas de Agosto, se hacían casi exclusivamente con el dinero que se sacaba del rastro. Y fueron unos buenos años para las fiestas mayores.