De Vistalegre a la Caja Mágica

La imagen puede contener: una o varias personas y multitud

Saz Planelles.- Como manda la actualidad informativa, no tengo más remedio que hacer referencia a los dos congresos que se han celebrado el pasado fin de semana en Madrid. Los de Podemos y el del PP. En Vistalegre estaban todos y todas, había muchos y muchas, compañeros y compañeras, amigos y amigas, jóvenes y jóvenas…

Los que vimos el congreso, y yo lo vi por obligación y con interés periodístico, pudimos comprobar la tontuna “pijoprogre” del empleo abusivo del lenguaje denominado no sexista y que yo llamo alienista. Sólo rezo para que Podemos nunca tenga un ministro/ministra de Educación, porque si eso llega a ocurrir, hablar en este país se convertiría en misión imposible.

En Vistalegre no saltó la sorpresa. Todo fue una alegría para las huestes de Pablo Manuel, como estaba previsto. Mejor aún: se disiparon las dudas de algunos pocos ilusos y el señor de la Coleta fue entronizado como rey de reyes podemitas. Ahora sólo falta ver si se llevan a la práctica los gritos de ¡unidad, unidad! que se escucharon al final del acto de Vistalegre o, siguiendo las directrices y costumbres comunistas, comienzan las purgas al adversario. Para algunos, en la plaza de toros de Vistalegre ayer se lidió un toro que para algunos era un morlaco pero que se ha demostrado que era un novillo. Ahora falta por ver si se sacrifica al niño.

Lo que ha quedado claro es que el chaval de luenga coleta, ayer con más volumen gracias a L’Oreal, porque él lo vale, podrá tomar las calles, hacer ruido e intentar el asalto a los cielos sin oposición terrenal doméstica.

Pero aunque algunos piensen que no, ayer, el congreso o como Podemos lo llame en su jerga populista, se celebró en Madrid. Y además en el barrio de Carabanchel. Que fue mi barrio durante algunos años. Y en el siglo XXI. Porque visto lo visto y la gran proliferación de símbolos, banderas republicanas, fotos del Che y de países sudamericanos, más bien parecía una convención populista en la que todos esperaban la aparición del líder bananero. Banderas españolas, ni una. Y si no me creen, repasen las imágenes. Ahora sólo basta esperar la estrategia de agitación, proclamas, soflamas y manifestaciones… La hoja de ruta, en suma, prevista por el señor de la Coleta para desalojar de la Moncloa al PP.

La imagen puede contener: una persona, de pie, multitud y boda

Y si Podemos se encerró en una plaza de toros, Rajoy se conformó con llevar su magia a la Caja Mágica. De los toros, al baloncesto, tenis y conciertos. Y tampoco allí hubo sorpresas. Mariano Rajoy ganó con un parcial de 95% a 5% en un partido que desde hace semanas era la crónica de un renacimiento anunciado. Por no suceder nada, nada sucedió con el asunto de la gestación subrogada. Cuando un asunto no se quiere abordar se dice que hay que estudiarlo en profundidad. Y así ha sido. Se despejó el asunto de Cospedal y aquí paz y después, gloria. Pero como Rajoy es un listillo, ascendió a Maíllo. Despojar a Cospedal de alguno de sus cargos era un signo de debilidad que el PP no se podía permitir. Pero si nombrar coordinador a Maíllo para que trabaje en la secretaría general un ratillo.

En la Caja Mágica no hubo banderas. Sólo una, grande y libre. La bandera de España. Y tampoco estuvieron todos y todas. Sí muchos jóvenes y ninguna jóvena. Allí sólo estuvieron, como diría Rajoy, españoles.

Ahora sólo falta que míster No es No vuelva a hacerse con el poder en el PSOE y que vuelvan los besos, caricias y abrazos con el chaval de la coleta; que los presupuestos generales del Estado no lleguen a aprobarse, y que el juicio del 9-N no les salga mal del todo a los nacionalistas… Volveremos, entonces, al escenario de hace meses… y siempre con las elecciones adelantadas presentes…