Esta semana con motivo de la sensacional corrida de toros que se va a celebrar esta tarde en la Plaza de Toros de Benidorm, con los diestros Ortega Cano, Morante de la Puebla y José María Manzanares y con toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo, queremos hacer este particular homenaje, recomendando esta preciosa obra literaria: «El arte de birlibirloque» de José Bergamín y con prólogo del mismo Morante de la Puebla.
Barroco y vanguardista, unamunesco y ramoniano, personalísimo siempre, José Bergamín (1895-1983) es uno de los principales y más escondidos protagonistas de ese renacimiiento literario español que ha venido a llamarse «la Edad de Plata» y que discurre entre los finales del siglo XIX y la República española.
El Arte de Birlibirloque (1930), libro inclasificable que pertenece tanto a la aforística como al ensayismo, es una apasionada y muy sutil defensa del arte del toreo, al que Bergamín califica como arte birlibirloquesco, personificado en la figura de Joselito el Gallo.
Libro impar y a la vez fruto de un tiempo en el que buena parte de la mejor intelectualidad española estuvo y se sintió cerca de lo taurino. Cosa innegable, de la que da fe la cercanía en el tiempo a estos ensayos de Bergamín de libros como El torero Caracho (1926) de Ramón Gómez de la Serna, Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935) de Federico García Lorca o Juan Belmonte, matador de toros (1935), de Manuel Chaves Nogales, por citar sólo tres obras egregias pertenecientes a distintos géneros literarios.
Esta edición reproduce los cuatro dibujos de Jose Bergamín de la primera edición y doce raras «suertes de toros» de pintor y grabador Luis Ferrant, y se enriquece también con un prólogo, no sólo ajustado y lleno de verdad, sino oportuno y actualisimo en nuestro momento histórico, por Morante de la Puebla.