
El futuro es para los que se atreven. Es una vieja frase que todos hemos oído alguna vez, que algunos atribuyen a Robert F. Kennedy, y que vendría como un dedal al proceso en marcha de elección del cartel electoral socialista en algunas de la ciudades más importantes de la Comunidad Valenciana. La candidata de Pedro Sánchez a la Generalitat, Diana Morant, tenía la oportunidad de atreverse, de ser valiente, pero, en el caso de Alicante, ha preferido el libreto de una cierta cobardía. Ha optado por la comodidad de controlar el proceso a costa de dejarse girones de democracia y credibilidad interna como le exigen los estatutos de su propio partido.
Cuando las cosas están mal, y en el PSOE de Alicante hace ya mucho que dejaron de estar bien, quizás la única solución —de haberla, que esa es otra— era remover el avispero. Arriesgarse. Apostar fuerte. Pero Morant, ya digo, ha hecho lo que otros ya hicieron con el resultado de todos conocido en el caso concreto del Ayuntamiento de Alicante. Evitar el incómodo riesgo de una posible derrota de su candidata. Orillar el incierto resultado que un proceso que se sabe cómo empieza pero es más difícil saber cómo acaba. En definitiva, ha optado —¡ojo!, también en Benidorm— por no atreverse.
Debe ser por eso que desde que Ángel Luna —¿se acuerdan?, pues muchos no sabrán de quién les hablo— fuera alcalde de Alicante allá por 1991, todo ha sido desierto. O casi. Porque, dirán algunos, ahí está el interregno del tripartito encabezado por el medio-socialista Gabriel Echávarri como alcalde de la ciudad por unos meses en 2015. Fue aquella —reconozcámoslo— una situación diabólica, que se dio mayormente por el alineamiento casi imposible de otros planetas distintos al socialista, pero cuyo balance y herencia —reconozcámoslo también— casi mejor olvidar.
Trini Amorós, Trini para los mas cercanos, una fiel escudera en numerosos cargos y en mil batallas en diversas administraciones socialistas, exalcaldesa en El Castell de Guadalest, concejala socialista de ida y vuelta en la capital de la provincia y actual edil en Alicante en la legislatura que ahora agoniza, una mujer que podríamos encuadrar en el marco de personaje histórico de la convulsa asociación socialista alicantina, es ya oficialmente la candidata a la alcaldía de Alicante por el PSPV-PSOE para las elecciones de mayo de 2027. Muchos en el PSOE, y fuera, seguro que también, se estarán haciendo esta pregunta: ¿Y eso por qué?
Y lo es, no porque haya superado un proceso de primarias, como así vienen a exigir los estatutos del partido, sino por el dedazo divino de la hoy aún ministra de Industria, Diana Morant, que, ante el vértigo de no controlar el proceso, ha preferido rebajar la apuesta. No atreverse. María Trinidad Amorós, Trini, podría haber pedido a su jefa la realización de primarias, una forma y una oportunidad de reforzar su mensaje y su candidatura. Ha preferido —ella también— pasar de puntillas sobre las ascuas de ese reto. Tiene la candidata todo el derecho a hacerlo, pero seguramente tampoco había ganas de arriesgar más que lo justo.
Y todo esto nos remonta al mentado Ángel Luna ¡Que ya son años! A toda esa incierta melancolía que atraviesa a la agrupación local del PSPV-PSOE, de que lo importante para ellos, cuando hablamos de Alicante, hace ya mucho tiempo que dejó de ser volver a gobernar en la ciudad. De, al menos, atreverse a intentarlo. Para ellos —también para Morant, para Trini— se diría que con estar ya es suficiente.