Ceuta: entre dos mares, cuatro culturas y un mismo corazón

“Ceuta, siempre noble, leal y fidelísima ciudad”. Hay lugares que hay que mirarlos con los ojos de su historia y, sobre todo, con el corazón de quienes los habitan desde hace 250.000 años antes de Cristo. Ceuta es uno de ellos.

Asomada al Estrecho, entre el Mediterráneo y el Atlántico, europea por su pertenencia a España y africana por su geografía; frontera y, al mismo tiempo, puente entre dos continentes.

Quizá ninguna frase explique mejor la contradicción que acompaña a su historia: «Ceuta es por todos conquistada y Ceuta es por todos abandonada». Durante siglos, distintos pueblos dejaron aquí sus huellas, Desde el monte Hacho, asociado tradicionalmente a una de las legendarias Columnas de Hércules, la ciudad contempla un Estrecho cargado de historia y de leyenda, resistiendo el paso del tiempo, las dificultades y acontecimientos que marcan su destino

Cristianos, musulmanes, hebreos e hindúes han construido durante generaciones una convivencia que forma parte esencial de la identidad ceutí. Iglesias, mezquitas, sinagogas y templos hindúes conviven en una misma ciudad, recordándonos que las diferencias culturales pueden ser también una forma de riqueza cuando se viven desde el respeto la ley y el orden. Ceuta responde con su propia realidad: una ciudad abierta, acogedora y plural, donde generaciones enteras han aprendido que convivir no significa pensar igual, sino saber compartir una misma tierra.

Y entonces surge inevitablemente la vieja pregunta: «De Ceuta se habla, de si es tuya o es mía». Una pregunta que durante demasiado tiempo ha querido reducir la grandeza de una ciudad a una cuestión de pertenencias. Pero Ceuta es mucho más que una discusión política o geográfica. Ceuta es de personas que nacieron allí, que llegaron de otros lugares, que hicieron su vida en Ceuta y que, con independencia de sus creencias o de sus orígenes, comparten algo esencial: el privilegio y la responsabilidad de llamar hogar a una tierra única.

Ceuta pertenece, ante todo, a quienes la viven, la sienten y la aman. «Ceuta es de autónoma soberanía una ciudad que conoce su historia, defiende su identidad y mira hacia el futuro sin renunciar a sus raíces.

Paz y bien amada Ceuta. Estas son las dos últimas estrofas de su loable himno

Y el grito de ¡Viva Ceuta! suena en mi alma cual eco fuerte de un ¡Viva España!.

Salud noble ciudad, salud y honor. El himno es para tí canto de paz y amor.

Manuel García Gil

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