El cielo es igual para todos, no distingue de felicidad o infortunio pero, si andas con la vista en el techo más alto, avanzas esquivando sobresaltos; fascinado y ávido de todo lo que venga

El reto es bajar la vista, ver el suelo que pisas y seguir andando. Uno es de donde nace: Raíces, apegos, querencias, recuerdos, fidelidad y el olor de tu madre. Eso es definitivo pero, la vida es un río que trasciende al caudal, siempre fluimos. Jamás puedes, aunque quieras, renegar pero si, además, lo que te llama es la suma de más cosas, entonces no tienes límites ni espacios determinados ni fronteras que te paren; eres de donde te quieren.

Antonio Oliver.- Esa es mi fortuna y mi renta. Anduve por muchos sitios y dónde fui y vuelvo, encuentro huellas de aquel paso. Son lugares, olores, recuerdos, gestos, comidas, dulces, vida y personas que me reciben… cómo si fuera ayer. Yo no tengo muchas cosas pero conservo el carácter de mi madre que era, siempre y pese a todo, la sonrisa y el abrazo. Estoy en Samos y tengo la sensación de no haberme ido nunca. Es eso…