
Es un cuadro del pintor William-Adolphe Bouguereau, pintado en 1850, que se encuentra en el Museo D’Orsay de París, Francia.
El pintor usa un episodio de la “Divina comedia”, de Dante, que describe la entrada de Virgilio y el propio poeta en el octavo círculo del infierno, donde se encuentran los falsificadores. Allí se les ve observando dos almas condenadas: el hereje alquimista Capocchio mientras es mordido en el cuello por Gianni Schicchi, personaje real que vivió en el siglo XIII en Florencia, famoso por su capacidad de suplantación de personas, y enviado por ello al infierno.
El título de la obra de Dante es bastante original y apropiado y es difícil dudar que tenga un sentido irónico.
Una comedia…Realmente, ese sería el mundo: una comedia para un dios cuya codicia insaciable por venganza y crueldad refinada.
Bouguereau también tomó la “Divina Comedia” como fuente de inspiración de otra de sus obras, “Alma conducida al Paraíso por los ángeles”.
De hecho, personalmente admiro el talento de este bien conocido y excelente artista con sus impresionantes obras sobre el tema de retratos de aspecto fotográfico, obras religiosas hábiles y sentimentales y desnudos tímidamente eróticos. Son más de 800 pinturas que como un bello prototipo del dominio de las técnicas pictóricas academicistas y de las claves sociales de la hipocresía bourguesa.
Fuente: Museo del Prado 2.0
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