Fotos Nostálgicas del Recuerdo: «Pase Especial para Señoritas de la Discoteca América»

Hoy dentro de la sección FOTOS PARA EL RECUERDO, traigo un pase de la época, de una de las mejores discotecas que ha tenido la Noche Benidormí, como es la Discoteca América, regentada en su día por un gran amigo de mi padre, Sergio, y que hoy a través de las redes sociales, he podido rescatar este viaje pase, que tiene que tener sus años, porque yo conocí una Discoteca América donde cabiamos todos, siempre tenían preferencia las mujeres, pero siempre ha sido así en los distintos garitos de la Noche Benidorm. Se fomentaba siempre que viniera en masa la mujer, para que fueran también los hombres.

Que noches pasábamos en la Discoteca America, foco de atención y encuentro de muchas generaciones de jóvenes que han pasado por esta discoteca que estaba debajo del puente, y que bajo sus subterráneos se bailaban los mejores hits del momento.

José Antonio Piqueras.- Cuando en el Tubos no se cabía ni tampoco en el Tito’s el pueblo se dirigía al Madeira. Esta discoteca siempre tuvo un problema de definición: gozaba de tres pistas, una para bailar, otra para magrear y otra para irse o venir. Aunque por entonces los jóvenes hacíamos lo que nos dejaban sin que sobre nosotros cayese, como ahora, el código penal, las chicas estaban muy buenas y sin tatuajes y nosotros dábamos lástima. Mi generación nunca necesitó leyes porque siempre mandaron ellas mientras que nosotros babeábamos sin honra.

Si nunca triunfó el Madeira fue por los sofás. En aquella época meter mano estaba bien visto cuando no podía ser visto y los sofás daban al sur con vistas a la parada de la guagua.

Por lo que leo en los periódicos los jóvenes de hoy en día no se tocan sin antes notificar DNI y aceptación notarial y borreguil de ir al trullo por buscar hueco.

Adelantados a nuestro tiempo dejamos las cavernas libidinosas de Tubos y la exposición al fuego del Madeira para entrar en el América. Al Tubos accedía por mi amistad con Esteban, al Tito’s por trienios y, ay amigos, al América porque el dueño era amigo de mi padre.

La Discoteca América era una discoteca amplia, limpia y sin complejos. Ellas llegaban guapas, espléndidas y reventonas y nosotros contraíamos los músculos. Fue una época extraña.

A todos mis amigos les gustaban aquellas chicas de faldas justas, jerséis ajustados y justo toque de maquillaje. Y a mí también. Bajo el torbellino de música y luces se juntaban las caricias y los cuerpos, se enrojecían los labios y se sudaba.