Una de chistes…: «El Chiste del Correliebres»

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Hoy voy a contar uno de los chistes más graciosos que le he oido contar a Manolo Mora, como es el chiste del correliebres. Son historias de su pueblo, con sus amigos. Y empieza así:

Se juntan cuatro amigos para ir de caza de liebres a la finca de uno de ellos. La caza era de un animal furtivo como era la liebre. Uno va con escopeta, otro va con tirachinas, otro va con una piedra y el propietario de la finca se hace una apuesta con ellos, que cuál de los cuatro iba a cazar la liebre. El propietario de la finca utiliza un método muy genuino y auténtico: hace un hoyo debajo de tierra, se esconde y como sabía matar liebres porque le había enseñado su abuelo, le pegó un pesconazo que lo dejó seco, con lo difícil que es cazar una liebre, que es uno de los animales más rápidos que hay en el campo.

Gana la apuesta y en vez de cobrarle la apuesta se queda con la liebre. Llega a casa de sus abuelos y que casualidad que le dice la abuela que esta tarde hay invitados y le han dicho al abuelo que le prepare un arroz con liebre. Y la abuela que no le hacía mucha gracia darles de comer de gratis al señorón con sus interesados invitados, le manda al Mercado a que compre un conejo, donde va a hacer dos arroces: uno con conejo y otro con liebre.

El nieto que va al Mercado y le meten gato por liebre. Daba la casualidad también que se había montado un Restaurante Chino en el pueblo y los cuatro gatos que habían callejeando por las calles desaparecieron, y uno de ellos terminó en el puesto del mercado y se lo coló a este, porque reconoció el tendero de quien era familia y no le hacía gracia venderle el mejor conejo que le habían traido.

Llega el nieto a su abuela y le dice: abuela me la han metido. Acabo de ver el animal y no es conejo es gato. Pero como hay que darles de comer a estos listos, tu ponselo en el arroz, que se lo van a comer y no van a notar la diferencia.

La abuela se queda sorprendida y le pregunta: ¿Qué diferencia hay entre la carne de gato y conejo? Le contesta el nieto: Yo estoy harto de comer en los chinos y he visto matarlos y tienen la misma carne y es tan jugosa como la de conejo y no te mueres. Por eso, tu se la pones en el arroz y se la sirves y la liebre que la mate el abuelo como siempre hace, metiéndole un buen pesconazo y esa nos la comemos nosotros que para eso tanto me ha costado cazarla.

Se sirve el manjar y el señorón con sus invitados se comieron un arroz con gato que saltaba la vista. Se fueron tan contentos, estuvieron hablando toda la tarde maravillas del arroz con gato del Tío Frasco.

El abuelo tampoco estaba percatado del cambiazo. Lo que se sabe días después, es que estuvieron cagando una cagalera, que todavía se estarán acordando de quien realmente metió el cambiazo.

Un pueblo de granujas, que si vas de listos con ellos.

Otro día les contaré el Chiste del Mochuelo: ese también es muy bueno…