Estos son tiempos de reinventarse ante la distancia que impone los nuevos tiempos en que, las fronteras de los sueños, ofrecen nuevos horizontes.
Hoy, vivo en medio de esas redes que atrapan a las familias, los seres queridos, los sueños y la lucha de alcanzar nuevas metas.
Hoy vivo junto a mi esposa, un amor y dos fronteras. Medio mundo separa nuestro tacto, nuestra mirada física y esos espacios comunes que albergamos en nuestro andar.
Pero no es el fin de un amor, es solo un tiempo diferente para darle otros colores y otros cánticos de libertad y de sabor vetusto. Dedicado a mi esposa, nuestro sentir y a esas tantas familias o parejas que como nosotros, hoy, tienen una forma diferente de sostener el amor.