Entrevista a Alfonso López

Expresidente de la Asociación de Jubilados “Foietes Benidorm” y actual Presidente del Círculo Taurino de Benidorm

P: Hola, Alfonso. Mi primera pregunta se refiere a tus orígenes y primeros años de tu vida.

R: Nací en Puente de Génave (Jaén) hace 83 años. Allí estudié la primaria y empecé a trabajar como administrativo en el ayuntamiento. A los 18 me marché a Valencia para estudiar la carrera militar, con tan mala suerte que pronto me destinaron a Sidi Ifni, donde España estaba en guerra; permanecí en las trincheras un par de años. Más adelante, ya de vuelta en Valencia y decepcionado de la carrera militar, trabajé durante dos años en una oficina de seguros, como administrativo (1961); después me marché a la Suiza alemana, donde trabajé en una enorme empresa de fundición durante siete años; en Suiza me casé, con una española, y allí nació nuestro primer hijo. Continuando con mi espíritu aventurero y pleno de inquietudes, en 1970 llegué a Benidorm, donde empecé como peón y enseguida fui administrador de una empresa de pintura, hasta que en 1978 entré a trabajar en la autopista del Mediterráneo; en ese trabajo estuve 26 años, hasta mi prejubilación. A todo esto, compaginaba el trabajo principal llevando la contabilidad en varias empresas.

P: Ya veo: una vida laboral muy ajetreada. ¿Has tenido tiempo para practicar alguna afición fuera del trabajo?

R: Siempre me ha gustado el ajedrez (he llegado a ser presidente del Club en Benidorm) y todavía en la actualidad juego casi todos los días, aquí, en el Centro Social Llorca Linares. Leo bastante, sobre todo los periódicos; me gusta estar informado.

P: ¿Has estado metido en política? ¿En el mundo de la fiesta?

R: No he sido nunca festero, salvo mi colaboración como secretario durante cuatros años en la Casa de Andalucía. En cuanto a la política, sí, siempre me ha interesado. He llegado a ser secretario de organización del PSOE y alguna vez he figurado en las listas municipales, en tiempos de Chema Pajín. Hoy en día, algo decepcionado, ni siquiera soy militante, aunque estoy al tanto de la evolución política del país.

P: ¿Tus hijos han heredado tus aficiones y tu ajetreo laboral?

R: Claramente, no. Dos trabajan en una empresa que creé para ellos; la tercera lleva el negocio de los extintores; antes había trabajado en la autopista (hasta que dejó de ser de peaje).

P: ¿Te has sentido siempre integrado en todos los sitios donde has vivido?

R: Perfectamente; tanto en Suiza como en España. Nunca he tenido problemas con la gente.

P: ¿Alguna vez te han concedido alguna placa, te han hecho un homenaje?

R: Cuando me jubilé, en la autopista, organizaron una comida en mi honor y me dieron una placa y un reloj. También tengo varias condecoraciones por méritos en mis tiempos de Sidi Ifni.

P: ¿Cómo ves Benidorm? ¿Es susceptible de mejora?

R: Benidorm es una ciudad única. Crece sin parar y ofrece muchas oportunidades. La combinación de luminosidad, del microclima, de sus playas, el carácter abierto de sus gentes, lo hacen un sitio idóneo para vivir. ¿Mejoras? Que cuiden todo lo que puedan la limpieza, que limiten los decibelios y los humos de coches, motos, máquinas.

P: ¿Tienes nostalgia de tu tierra natal?

R: Hombre, claro; voy siempre que puedo; soy andaluz, pero al mismo tiempo me siento de Benidorm. Podríamos decir que es un amor compartido.

P: Y de salud, ¿cómo andas?

R: Estupendamente. Voy a un gimnasio y juego al ajedrez; como ves, cultivo lo físico y lo intelectual.

P: Bueno, Alfonso, háblame ahora de la Asociación de Jubilados, con sede en el Cerntro social Llorca Llinares.

R: Como todo el mundo sabe, hay otra Asociación de Jubilados en Benidorm, con sede en la calle Martínez Lozano; hay personas que pertenecen a las dos. Nuestra Asociación comenzó a funcionar tímidamente en 2007. Yo la cogí en 2013, con 18 asociados, entre ellos, Ángel de la Fuente, José Luis Calvo, Vicente Ivorra, Paco Casado…; hoy somos cerca de dos mil, de todas las regiones, tanto de temporada (los que pasan varios meses en Benidorm) como los que viven aquí todo el año. Ah, el 70 % son mujeres. Pagamos una cuota de 10 euros al año, y, amén de las instalaciones en el Llorca Linares, no tenemos ningún tipo de subvención municipal. En este centro se imparten clases de yoga y de informática; el senderismo lo dejamos porque no teníamos monitor. Tenemos convenio con algunos supermercados para ahorrar un 5% en la cesta de la compra:valgo es algo. Lo que más hacemos son viajes, excursiones y comidas. Hasta ahora, un grave inconveniente era el sistema de comunicación para la convocatoria de los socios para cualquier actividad: poníamos los mensajes en un tablón de anuncios; la cosa ha mejorado con el correo electrónico y el whasap. Antes de la pandemia teníamos baile casi todos los domingos, amenizado por Vicente Canela pura; a ver si lo recuperamos de nuevo. A finales de junio, hubo elecciones en la Asociación y, por iniciativa propia, dejé el cargo; es necesaria la renovación: han sido diez años como presidente; y pienso que la gente ha quedado satisfecha con mi trabajo, y con el de mi equipo, todos gente excelente. El nuevo presidente es Francisco Navarro Valero.

P: ¿Alguna anécdota curiosa, digna de mencionar, en tu larga trayectoria?

R: Hay una muy llamativa. Cuando estábamos en las trincheras, en Sidi Ifni, en los momentos de pausa, de no lucha, en un punto intermedio del terreno, nos reuníamos con los moros (los enemigos) para cambiar algunos productos; por ejemplo, ellos nos daban azúcar y nosotros les dábamos tabaco. Todo eso a escondidas, hasta que el jefe de la posición se enteró y nos previno de que nos exponíamos a un consejo de guerra. Nos pasaba como en la película “La Vaquilla”; en mi opinión, aquella guerra no era demasiado seria.

P: Pues esto ha sido todo, Alfonso. Que sigas tan bien como te estoy viendo ahora.

R: Igualmente, Palazón