
La cocaína actúa en el cerebro modificando los circuitos responsables de la gratificación y del placer. Su consumo continuado reduce la capacidad de los consumidores de experimentar placer de forma natural (a través del sexo, la comida…) y les hace menos sensibles a las gratificaciones y emociones. Por esto, la cocaína resulta tan adictiva.
La adicción se produce tras periodos de consumo más o menos largos que no tienen por qué ser diarios, y se ha comprobado que, incluso pequeñas cantidades de cocaína, pueden producir tolerancia y cambios cerebrales relacionados con la adicción. Esto hace que los consumidores, especialmente los de fin de semana, tengan en muchas ocasiones una falsa sensación de control y no perciban el problema.

Un grupo de científicos del Instituto de Ciencias Biológicas de la ciudad china de Shangai, publicaron un estudio en la revista “Nature Reviews Neurology” por el cual aseveraron que la adicción a la cocaína se puede interrumpir a través del control de su gen responsable, el Vav2.
En la publicación, los investigadores expusieron que dicho gen es responsable de la adicción por estar estrechamente vinculado con la dopamina, que es el neurotransmisor encargado de producir la sensación de placer.
Como si fuera a través de un interruptor cerebral, la propensión permanente a usar drogas puede ser “encendida” y “apagada” del cerebro.
En una entrevista concedida al diario South China Morning Post, el máximo responsable del estudio, Zhou Jiawei reveló que «en el futuro se podrían desarrollar medicamentos capaces de suprimir el gen. Esto puede ser una solución integral al problema del abuso de drogas».
Según un informe elaborado por el Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías y basado en el análisis de las aguas residuales de 60 ciudades europeas, la capital catalana es la ciudad de Europa con mayor consumo de cocaína entre sus habitantes: 965,2 miligramos al día por cada 1.000 personas.

Una de las evidencias contundentes de esta problemática es que en Barcelona, por ejemplo a diferencia de Zürich, la segunda en el ranking con un consumo de 934,3 miligramos, el consumo entre los barceloneses se concentra de lunes a viernes y no el fin de semana. Es decir, los consumidores utilizan la cocaína de manera habitual para ir al trabajo o a la universidad.
Esta situación genera una creciente preocupación no solo en las autoridades de la salud pública española sino en toda la población, ya que los efectos devastadores del consumo se hacen cada vez más evidentes
Un artículo publicado en el sitio español Código Nuevo muestra datos que revelan la actual situación del consumo de drogas en ese país pero además y esto es que llama más la atención, recoge impactantes testimonios de personas que han visto afectadas severamente sus vidas. Reproducimos aquí parte de esa nota:
La vida transformada
“Sentía un bienestar que no era real, una sensación de euforia que acabó llevándome a consumirla siempre que podía”. Son las palabras de Francisco (nombre ficticio), un adicto a la cocaína de 38 años que lleva los últimos 22 años de su vida luchando por dejar atrás su adicción al polvo blanco.
Aunque consiguió mantenerse alejado durante cuatro años tras una primera rehabilitación, una recaída le llevó a solicitar la ayuda de ITA Adicciones donde recibe tratamiento desde hace 17 meses.

Si biern cada vez hay más conciencia respecto al flagelo de las adicciones y la importancia de la prevención y el tratamiento, muchas personas desconocen que la mayoría de las sustancias que causan adicción pueden afectar circuitos cerebrales y en consecuencia, puede ocurrir que controlar o interrumpir el consumo resulte muy dificultoso.

Debe estar conectado para enviar un comentario.