
Contar siempre con profesionales, amigos, jubilados, pero siempre amigos de la cultura, como es contar con Manolo Palazón, que siempre me recuerda el número de entrevistas que hace donde lo tengo metido en muchas secciones dentro de Calvari. Aunque lo hemos rebajado un poquillo pasándolo a los viernes, hoy merece estar en el Especial Dominical de la edición de hoy, y en una sección que está hecha para élites culturales
Manolo Mora.- Aprovechando que esta semana hemos celebrado el aniversario del nacimiento de uno de los grandes literatos que ha dado la lengua castellana, como es Quevedo; pues le propuse la idea al amigo Palazón de que me escribiera algo sobre él, y me ha enviado la recomendación de este libro de teatro escrito por Alejandro Casona -que se que es uno de sus preferidos y también de los míos.
Recuerdo la primera vez que fuí al Teatro Principal de Alicante y vi a la magnífica Silvia Marsó, representando una obra que ese año estuvo en cartelera en los principales teatros de este país, como fue «La sirena varada», que además Enrique Bunbury y su banda (Héroes del Silencio), que eran los números uno en esos momentos, la vimos a través de una excursión de teatro realizada desde el Instituto de Bachillerato Pere María Orts i Bosch, de esta ciudad.
Y hoy, como todos los caminos conducen a Roma, pues todos los caminos desde el pasado o el futuro hacia el presente, llegan al mismo sitio, a hoy domingo, en el especial de hoy , siempre con un poquito con lo mejor de la semana, y dentro de esas nuevas líneas de edición que se están realizando y patentando desde los medios digitales que edita GRUPO CALVARI, pues le hacemos un hueco con eco, al amigo Palazón para que se luzca, dándonos un análisis muy verídico y especializado sobre una de las grandes obras hechas versiones, es decir de lo que escribía versionando a grandes de la literatura española, en las que ésta es una de sus mejores publicaciones.
«El caballero de las espuelas de oro» es una obra de teatro, original de Alejandro Casona, que recoge la vida, entre histórica y legendaria, de uno de los más grandes poetas españoles de todos los tiempos: el madrileño Francisco de Quevedo y Villegas. Escribió con valentía en el convulso siglo XVII, enfrentándose a reyes y validos, de tal forma que sufrió destierro y cárcel en algunas ocasiones (¡cuánto me recuerda a Miguel de Unamuno, otro prohombre, intelectual y contestatario!).
Guardamos una imagen del Quevedo chocarrero, sarcástico y procaz -es cierto que lo fue- pero más que nada fue un severo moralista, un profundo escritor político y un poeta lírico de una fuerza incalculable. Amén de “Vida del Buscón llamado Pablos”, novela picaresca, escribió obras ascéticas, filosóficas, políticas y burlescas y un sinfín de poemas de alta calidad. Y siempre con el estilo que lo caracterizó: un barroquismo de fondo (no de forma, como Góngora), un conceptismo denso y críptico, difícil de entender (por el uso de silepsis, juegos de palabras, alegorías, antítesis y contrastes). ¿Quién no se acuerda de aquel soneto: “Érase un hombre a una nariz pegado”, retrato burlesco de Góngora? ¿O de aquel otro: “Miré los muros de la patria mía”, viendo la decadencia de España, a la que tanto quería? ¿O el que empieza por “Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra”, donde muestra que no fue un poeta desamorado? ¿O su preocupación por la muerte en “Fue sueño ayer; mañana será tierra”? Pero vayamos al “caballero de las espuelas de oro”, como él mismo se llamaba, espuelas que se puso únicamente en dos ocasiones: cuando le fue entregado el hábito de la orden de Santiago y cuando entrevió la proximidad de la muerte. Empieza la acción en un figón madrileño: entre bromas, chistes y vino, Quevedo es admitido en la Cofradía de la Risa, esa risa que él tanto usaba para burlarse de todos y de él mismo: era cojo y miope. En este primer cuadro, Quevedo, tan hábil con la espada como con la lengua, da una lección de esgrima a un tal Pacheco, maestro de armas de la corte. En el siguiente cuadro acto pone su pluma al servicio y defensa de Lope de Vega, un gran poeta, a quien atacan otros literatos como Góngora, Alarcón y hasta Cervantes. Y en el siguiente, defiende a una desvalida mujer frente a la brutalidad de su chulo. A continuación, observamos cómo todo se vuelve contra Quevedo: la censura no publica sus “Sueños” por escandalosos, pierde el favor real, y el Conde-duque de Olivares lo envía al frío calabozo de San Marcos de León; Quevedo prefiere ir al calabozo antes que fugarse con una bella dama que había conocido en Nápoles veinte años atrás. El último acto nos traslada a La Mancha, Villanueva de los Infantes, donde lo atiende una sencilla mujer de pueblo que, a instancias de Quevedo, le calza las espuelas de oro en el momento del tránsito “para presentarse dignamente ante el Señor”.
Para conocer quién fue Francisco de Quevedo, basta manejar alguna de tantas biografías; para profundizar en sus obras, no queda otra que leerlas (cuidado: es tarea ardua). Para entretenerse con la divertida comedia que habla de su vida, entrañable por demás, recomiendo leer “El caballero de las espuelas de oro”, de Alejandro Casona. El lector no se sentirá decepcionado, seguro.
Poseedor de una técnica consumada para la adaptación de obras clásicas, Alejandro Casona presenta en «El caballero de las espuelas de oro«, una de sus últimas creaciones, una visión de don Francisco de Quevedo, en la que lo histórico se entrevera de lirismo. Es tal la maestría del escritor, que textos quevedianos en prosa y verso se hacen vida dramática al servicio de una lección: la de que uno debe permanecer fiel a sí mismo, a una verdad. Cumpliendo la enseñanza, Casona permanece aquí fiel a su modo de hacer teatro, que conjuga de continuo fantasía y realidad como componentes inseparables de la vida.
Buen ejemplo de ese quehacer ofrecen las cinco piezas de distintas épocas agrupadas bajo el título de «Retablo jovial«.
Manuel Palazón Martí
COLABORAN:
- GRUPO CALVARI DIGITAL (grupo editor de medios digitales de Benidorm, comarca, provincia de Alicante y a nivel nacional e internacional)
- BIBLIOTECA TAJAMAR: http://biblioteca.tajamar.es/el-caballero-de-las-espuelas-de-oro-retablo-jovial/
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