Invierno caliente

Invierno caliente es el que se prevé tras la vuelta al cole, dónde ya se han empezado a ver las primeras manifestaciones, muchas de ellas muy calientes, como la habida en las dos últimas elecciones generales: donde en las municipales ganó la Derecha de forma aplastante y en las Generales ha ganado provisionalmente la Izquierda, donde van a tener que hacer muchos acuerdos para que haya un equilibrio social para que no vuelvan manifestaciones del pasado, que en el fondo no conducen a nada; habiendo disturbios y detenidos, y lo peor de todo, infiltrados entre la policía, agitando ciertas revueltas.

Déjense de quimeras y de intereses de vuelo corto como algunos propugnan, porque como consecuencia de ese despotismo electoral propugnado en campañas electorales pasadas, estamos en la situación a la que hemos llegado.

Al Gobierno no para de crecerle los enanos, dónde estamos peor que antes: congelación del sueldo de los funcionarios con breves subidas, mejoras en la educación y sanidad pública -pero siempre de forma favorable para los suyos, subida del IVA, mantenimiento del paro, siendo mayoritario de carácter nacional; y mavisa llegada de mano de obra extranjera, bienvenida, pero sin la formación necesaria, donde cada vez el turista exige más y el empresariado tiene que conformarse con lo que hay, porque en el paro se vive mejor, porque las ayudas al colectivo mayor de trabajadores, que es la madre patria, favorece más al vago que al currela.

Esto todo es producto de la ingobernabilidad y de tener un gobierno frankenstein -que haciendo un análisis politólogo social, no lo ha hecho mal, pero hay que ver las cosas con los ojos de la realidad social en la que vivimos y no anclarse en viejas épocas del pasado, que no llegarán, porque es la sociedad la que no lop ide; que no se están cumpliendo  con los dictados propuestos pues los acuerdos no llegan; porque debe haber un equilibrio político y social; el bipartidismo que ya no existe, pero los dos principales partidos que hay, siempre que tienen que llegar a un acuerdo, se extreman o se radicalizan en un lado de baraja, con las cartas rotas del poder, porque quien las tiene, no se entiende con ellos. Las calles hablan, los espejos de la realidad social están sucios y si los que tienen que limpiarlas, están explotadas y no al nivel que se debería estar, al final donde se cuecen habas, si se meten las manos, finalmente se queman.

Creían muchos, que estos iban a ser salvadores de un gobierno ingobernable, y se han encontrado un país, que ellos han terminado de rematar.

Ustedes -todos (no unos y si otros) están cargando el sistema y el futuro de muchas generaciones, que a partir de ahora van a tener que luchar por sobrevivir y no por asegurarse un sistema de vida, siendo una panacea el hablar de bienestar social –eso ya no existe.

Estamos en un estado de supervivencia y el sistema democrático ha demostrado en nuestro país que después de más de 45 años, necesita nuevas propuestas que se amparen a la realidad que vivimos y no lo que ellos crearon, que para muchos está muerto y no se sabe en que lado del más allá se quedaron.

Está más muerto que nunca. Adiós dictadura de la dictatocracia, adios a esos que ya no volverán -bien amparados estén en el cielo, que lo que dejaron escrito, da mielo, porque tiene una cara de esa esfinge, que da miedo visitar.

Para ver nacer una nueva democracia, debe haber acuerdo entre las partes, firmado con letras de oro y sangre, con hombres delante y si ahora todo se hace en las redes, amparados vamos, si vienen los cyborgs (estos quienes son, se preguntan: ¿las monedas espaciales del futuro?

Muchos han visto como en algo más de 30 años su sistema hace aguas por todos lados y está más roto y quebrado que nunca. Así no vamos a ningún sitio, se tiene que reflexionar mucho sobre a dónde queremos llegar y si esto no se resuelve, la agitación popular va a ir a más.

Cada día se creé menos en los políticos y si éstos no saben dar con la solución, nos espera un invierno muy caliente.

Manolo Mora