Entrevista a Miguel Llorca Balaguer

Miguel Llorca ha sido comerciante y concejal en Benidorm. En esta entrevista nos va a contar detalles de su vida personal y laboral que quizá no conocemos bien.

UNA ENTREVISTA DE MANOLO PALAZÓN

Periodista: Buenos días, Miguel.

Miguel: Buenos días, Palazón.

Periodista: Mi primera pregunta es si eres un benidormense de toda la vida. Y sobre tu apellido, muy extendido en Benidorm y en La Vila, me imagino que no todos seréis de la misma familia.

Miguel: Sí, somos de Benidorm. Y el apellido Llorca está muy extendido por toda esta zona, pero hay diferentes ramas. En mi familia, el apellido Llorca está documentado desde los tiempos del Hallazgo de la Virgen del Sufragio.

Periodista: Y ese apodo de “golondro”, ¿a qué se debe?

Miguel: De jovencitos, en la pandilla, la gente se ponía apodos como “tienes cabeza de golondrina”, y “tú tienes patas de no sé qué”. En mi familia empezaron a llamarnos “golondro”, apodo que vamos heredando de padres a hijos, cada vez con menos fuerza. No me molesta en absoluto; al contrario, es como un añadido a mis apellidos.

Periodista: ¿Qué nos puedes contar, a grandes rasgos, de tus vivencias hasta llegar a la edad de adulto, es decir, de tu niñez y juventud?

Miguel: En los años sesenta, a los estudiantes de Benidorm nos preparaba un gran maestro: don José Gavilán; y nos presentábamos por libres en el instituto Jorge Juan de Alicante. Ni qué decir tiene que todavía no existía el Lope de Vega. No continué los estudios porque la costumbre era que nos pusiéramos a trabajar con 15 años.

Periodista: Yo te he conocido regentando con tu mujer la librería de la calle Tomás Ortuño. ¿Has trabajado en alguna otra cosa?

Miguel: Empecé trabajando en Almacenes Zaragoza, como muchas personas de nuestra ciudad, hasta que me fui a la “mili”; a mi regreso, trabajé en un estanco que tenía mi padre; y, después, en la Librería (que ya regentaba mi familia), desde 1973 hasta 2018, año en que me jubilé.

Periodista: Cambiamos de tercio: ¿Cuánto tiempo has estado en política? ¿Sentías verdadera vocación? ¿Has trabajado a gusto en el ayuntamiento? ¿Piensas que, con tu esfuerzo y ayuda, Benidorm tuvo logros dignos de mención?

Miguel: En el ayuntamiento de Benidorm he sido concejal en dos etapas: de 1991 a 2007, con Eduardo Zaplana y Vicente Pérez Devesa; después de una pausa de cuatro años, volví al Consistorio en tiempos de Gema Amor y de Agustín Navarro, de 2011 a 2015. Siempre he trabajado muy a gusto; mi vocación era ser útil a la Comunidad; primero llevé la concejalía de Deportes, luego las de Educación y de Hacienda. Y me preguntas por los logros; innumerables, pero no míos, sino de toda la corporación: Terra Mítica, Asia Garden, Club Náutico… Construimos colegios como Els Tolls, El Murtal… Guarderías, como Fontanelles, Les Caletes… Institutos, como el Beatriu… El Palacio de los Deportes, el Ayuntamiento… Pienso que, en aquellos años, Benidorm progresó mucho en todos los aspectos; todo el mundo lo reconoce, aunque nunca faltan detractores.

Periodista: ¿Has recibido algún homenaje, placa o medalla por tu labor al frente del Consistorio? Creo que no te he visto en el libro “Gent de Benidorm”; creo que merecías estar.

Miguel: Me llamaron para entrevistarme con objeto de salir en ese libro que dices, pero me pillaron en un mal momento de salud y lo dejé pasar. Ya saldré en una próxima edición, porque está claro que falta gente que debería figurar en él. No he recibido placas ni medallas, ni las he echado nunca en falta. A excepción de una insignia de oro que me concedió la Federación de pilota valenciana en 1998. Eso sí, he sido llamado en diversas ocasiones para ejercer como mantenedor en hogueras, como la de La Cala o El Campo. También he sido varias veces mayoral de las Fiestas Mayores Patronales de Benidorm.

Periodista: ¿Alguno más de tu familia ha estado metido en política?

Miguel: No. Mis hijas han tomado otros derroteros: tengo dos periodistas y una con estudios de arquitectura.

Periodista: ¿Crees que ha habido integración por parte de los emigrantes que han venido a buscar trabajo en estos últimos cincuenta años?

Miguel: Sí, total integración. Benidorm siempre ha sido una ciudad muy abierta, por los viajes de sus gentes por todo el mundo y por su manera de ser. Aquí no hay forasteros, aunque hay habitantes de muchos pueblos de España. Hemos sido abiertos y comprensivos con los que venían de fuera, incluso con el idioma; en ningún caso, hemos pretendido imponer el valenciano; y muchos emigrantes, al cabo de los años, lo hablan como si hubieran nacido aquí.

Periodista: ¿Cómo ves la situación actual en Benidorm? En lo referente a turismo, política, urbanismo, etc. ¿Qué se podría hacer para mejorarla?

Miguel: Benidorm tiene un gran potencial, sobre todo económico, por el dinero que dejan todos los que nos visitan. Y una gran ventaja es que ahora los ayuntamientos pueden disponer de ese dinero de una forma autónoma, y no como en tiempos pasados, en que teníamos que rendir cuentas de todo al Gobierno de España.

Periodista: ¿A qué dedicas tu tiempo libre, ahora que estás jubilado? ¿Cómo andas de salud?

Miguel: Estoy disfrutando de mi jubilación; de salud me encuentro bien. Reparto mi tiempo trabajando a ratos en una huerta de mi propiedad y dedico muchas horas a la familia (atención: una esposa, tres hijas y cuatro nietas; ¿qué te parece?).

Periodista: Gracias, Miguel, por tus declaraciones. Y a seguir bien.

Miguel: Gracias a ti, Palazón