La deriva de un alcalde que arrastra a Callosa d´En sarriá

Conocí al que todavía hoy sigue siendo alcalde de Callosa d´En Sarriá semanas antes de que se celebrasen las últims elecciones municipales. Me lo presentaron mi amigo Juan Ronda y su mujer Montse Romeu. Él callosino y ella miembro de su propia lista política, el Partido Popular. Todo era ilusión.

Leopoldo Bernabeu.- Por supuesto, como he hecho siempre durante mi ya dilatada trayectoria periodística, le entrevisté, y no una sino dos veces. A él y a cualquier candidato de cualquier partido de cualquier pueblo o ciudad, siempre. Desde el primer minuto me di cuenta de que este señor no valía para el cargo. Todos tenemos derecho como españoles a presentar nuestra candidatura a la más alta institución de un municipio, la alcaldía, yo mismo lo hice dos veces en Benidorm.

Pero lo mínimo que se pide a alguien que pretende dirigir los designios de un municipio es que sepa hablar, que se sepa expresar y que, sobre todo, tenga claro lo que quiere y como pretende llevarlo a cabo. Este hombre no sabía nada de eso, incluso dudé de que tuviera los conocimientos mínimos sobre su propio pueblo. Quizás fuera un buen empresario, en el mundo de las cortinas me dijeron que andaba metido. No lo sé y no lo pongo en duda. Pero para político, no servía.

La conversación fue similar a la que se mantiene con una niña que acaba de ser designada reina infantil de un pueblo, a todo respondía sí o no, o directamente callaba porque no sabía que decir. Era un hombre de paja que alguien había elegido para representar a un Partido Popular que en Callosa d´En sarriá hace aguas y está descabezado desde hace demasiado tiempo sin que nadie corrija el problema. Saltaba a la vista con claridad meridiana. Lo sabían todos en la comarca, desde Toni Pérez, hasta Bernabé Cano, Juanfran Pérez y ahora, supongo que también Carlos Mazón.

Desde entonces, la deriva ha sido escandalosa sino se sabe más de ella es por el tamaño de la población. A los pocos meses y ante esa falta de capacidad, traducida en aumento constante del autoritarismo y los malos modales, algo propio de quien cree saber terminando en la autocomplacencia, la propia Montse Romeu se marchó al grupo mixto. Se especuló entonces con una moción de censura entre los partidos de izquierda que meses antes habían gobernado el pueblo, Psoe y Copmpromís. Una moción que nunca llegó por falta de entendimiento y, según algunos, incumplimiento flagrante de un pacto por parte de Compromís establecido cuatro años antes con el propio Psoe.

El paso del tiempo no ha hecho otra cosa que aumentar esa deriva autoritaria. Es el manual en estos casos. El pueblo ha visto como pasaba otra legislatura sin avanzar en nada, mientras los vecinos de alrededor seguían creciendo. Callosa ha visto como su joya, las Fuentes del Algar se ha encontrado en medio de polémicas que cada verano van a más, denuncias incluídas de por medio. Y el Pleno se ha convertido en un espectáculo pseudo machista que deja entrever una situación tan autoritaria y desproporcionada que recuerda a tiempos que ya pasaron a mejor vida en España hace casi 50 años.

Un alcalde totalmente superado por su propia realidad que, en cambio, ha cogido el gusto al cargo, se ha hecho fuerte viendo la subordinación de sus escasos concejales, acomodados bajo el paraguas del “sueldet” y la lucha encarnizada entre los partidos de la izquierda, que mantiene a un Psoe herido viendo que no puede hacer más y a un Compromís acomodado en el poder en la sombra, pues son ellos quienes tienen cogido al alcalde por sus partes, el cual baila al son de la música que la izquierda nacionalista le marca.

Una pena para un municipio como Callosa d´En Sarriá, antaño cabecera de comarca, santo y seña del poder económico, convertido hoy en cola de arrastre de una marina baja que avanza mientras la bonita ciudad del níspero duerme el sueño de los justos.